31 de enero
San Julio de Orta
Sacerdote
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y fuentes históricas
Los documentos históricos sobre San Julio y San Giuliano no son muy antiguos y su historia no resulta del todo clara para los investigadores. El Martirologio Romano commemora al solo San Julio en la fecha del treinta y uno de enero, habiendo sido introducido en el calendario por el barón Baronio con la generativa indicación de su presencia en la provincia de Milán, mientras que el especialista Ferrari recuerda también a San Giuliano en el calendario en la fecha del siete de enero. Existe una antigua Vita de los dos santos que fue considerada por el estudioso Savio como un texto antiguo y digno de toda consideración. Por el contrario, el investigador Lanzoni juzgó aquella misma Vita como un relato repleto de numerosas exageraciones y de elementos legendarios. Dicha Vita no es ciertamente más antigua que el octavo siglo y contiene noticias que resultan bastante extrañas e inverosímiles para la crítica moderna. Según el testimonio de esta Vita, San Julio y San Giuliano eran hermanos oriundos de Grecia que recibieron una sólida educación cristiana por parte de sus propios padres. Los dos hermanos decidieron abrazar el estado clerical, recibiendo San Julio la ordenación como presbítero mientras que San Giuliano fue ordenado diácono. La razón principal de su partida fue que se sentían profundamente nauseados por los graves errores de los herejes y buscaban escapar de las persecuciones desencadenadas por ellos en su tierra natal.
La misión en Italia y la fundación de iglesias
Los dos hermanos se dirigieron en primer lugar a la presencia del emperatriz Teodosio para exponerle sus intenciones pastorales. Los santos obtuvieron de la autoridad imperial la expresa autorización para destruir los altares y los bosques consagrados al paganismo, así como para edificar nuevos templos dedicados al culto cristiano. Atravesando el mar, los santos pasaron a Italia y dimoraron durante un tiempo prudencial en las cercanías de Roma, concretamente en la localidad de Aqua Salvia. Desde allí, los hermanos atravesaron la región del Lazio y lograron pervenir hasta el norte de Italia, dedicándose con fervor a predicar la palabra y a convertir a un gran número de personas a la verdadera fe. Los santos edificaron un cospicuo número de iglesias a lo largo de su camino apostólico, hasta alcanzar la cifra redonda de un centenar de templos levantados. La nonagésima novena iglesia fue construida con esmero en las proximidades del lago de Orta, situada en la localidad de Gozzano y dedicada solemnemente a san Lorenzo. San Giuliano decidió permanecer en Gozzano, donde finalmente encontró la muerte y recibió sepultura. La iglesia número cien fue edificada directamente por San Julio sobre la pequeña isla situada en el medio del lago de Orta, siendo consagrada a los apóstoles Pedro y Pablo. San Julio fue sepultado con honores en la iglesia situada en aquella misma isla del lago. En la época en la que fue redactada la Vita, el culto dedicado a San Julio era ya muy floreciente en la isla. El autor de aquel escrito antiguo afirma que la iglesia insular era frecuentada por una multitud de peregrinos y que allí Dios obraba numerosos milagros por intercesión del santo. En el octavo siglo, el escritor Paolo Diacono atestigua que en su tiempo la isla era conocida habitualmente con el nombre de sancti Iuliani. Los analistas modernos formulan la hipótesis de que el autor de la Vita pudo haber intercambiado el lugar de sepultura de ambos santos, o bien que tal vez los dos personajes fuesen en realidad una única persona llamada indistintamente con ambos nombres según la tradición oral de la zona.
El culto y la evolución de las reliquias
El estudioso Savio afirma que en la diócesis de Milán existían numerosas iglesias dedicadas específicamente a San Julio. El nombre propio de San Julio era recitado formalmente en el canon ambrosiano durante los siglos quinto y sexto, según el testimonio aportado por el mismo Savio. Por el contrario, el investigador Lanzoni contesta que aquel nombre incluido en el antiguo canon correspondiera a san Julio, pensando más bien que se trataba de la memoria del papa Julio. El nombre conservado en el canon aparece estrechamente unido a los nombres de otros ilustres obispos como Martino de Tours, Eusebio de Vercelli y Ilario de Poitiers, todos ellos destacados por su firme defensa de la fe contra los ataques de los arianos. El culto rendido a san Julio posee una antigüedad considerable en la isla del lago de Orta y se mantiene todavía hoy muy vivo en toda la región circundante. A pesar de la devoción, no se posee ningún dato seguro sobre la personalidad real de san Julio ni de su presunto hermano San Giuliano. De las dos antiguas iglesias que la tradición atribuye a la labor de los santos hermanos, hoy en día no existe ya ningún vestigio material. Las construcciones eclesiásticas actuales que podemos contemplar no son más antiguas que el noveno siglo. Las reliquias sagradas de San Julio son todavía conservadas con veneración en el interior de su basílica en el lago. Por su parte, las reliquias de San Giuliano fueron trasladadas solemnemente en el año 1360 a la nueva iglesia construida en Gozzano y dedicada a su memoria sobre la rocca, siendo devotamente depuestas bajo el altar mayor del templo. En la antigua iglesia de San Lorenzo situada en Gozzano ha permanecido conservado hasta hoy el cenotafio dedicado a San Giuliano. El Martirologio recuerda además en la ciudad de Novara a san Julio honrándolo con el título específico de sacerdote.
Su labor misionera
La historia de San Julio comienza en su Grecia natal, desde donde partió junto a su hermano, el diácono Julián, hacia tierras occidentales. Este viaje no fue una empresa fortuita, sino una misión respaldada por la autoridad imperial, que les otorgó el permiso necesario para edificar iglesias. Al llegar a Roma y posteriormente trasladarse al norte de Italia, ambos dedicaron su existencia a la predicación y a la conversión de las almas, recorriendo regiones donde el mensaje de Cristo aún era un horizonte por descubrir.
La actividad constructiva de San Julio fue notable. A lo largo de su ministerio, promovió y supervisó la edificación de numerosas iglesias, las cuales se convirtieron en centros de irradiación de la fe para las poblaciones locales. Entre estos lugares destacan las iglesias fundadas en Gozzano y, muy especialmente, en la isla del lago de Orta. Su capacidad para organizar la vida comunitaria y su celo pastoral permitieron que el Evangelio echara raíces profundas en estos territorios. Tras una vida de servicio, San Julio fue sepultado en la isla del lago de Orta, lugar que desde entonces se convirtió en un centro de memoria y devoción. Mucho tiempo después, en el año mil trescientos sesenta, se realizó la traslación de las reliquias de su hermano Julián a Gozzano, manteniendo así viva la unión espiritual de estos dos siervos de Dios que compartieron la misma vocación y el mismo sacrificio por la Iglesia.
El culto y la memoria
La memoria de San Julio se mantiene viva en la Iglesia a través de su inclusión en el Martirologio Romano, que señala el treinta y uno de enero como el día de su conmemoración. Su figura representa el celo de los primeros evangelizadores que, dejando su hogar, buscaron extender la luz del Evangelio con sencillez y determinación. La devoción hacia el santo ha perdurado a través de los siglos, centrada especialmente en la isla del lago de Orta, donde su presencia física y espiritual continúa siendo un referente para quienes acuden a buscar inspiración en su vida de sacerdote dedicado al servicio del Reino.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Julio de Orta?
San Julio de Orta se conmemora el treinta y uno de enero según el Martirologio Romano. Asimismo, la tradición recuerda a su compañero San Giuliano el siete de enero.
En Novara, san Julio, sacerdote. — Martirologio Romano