31 de enero
San Metras (Metrano) de Alejandría
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico y el martirio según las fuentes
San Metras es originario de Alejandría y sufrió el martirio en el transcurso del año doscientos cuarenta y nueve, en el contexto de la persecución desatada por el emperador Decio en Egipto. Dicha persecución tuvo su inicio un año antes de la promulgación del edicto imperial, impulsada por un movimiento anticristiano provocado por un personaje anónimo, calificado como profeta y fabricador de males, quien reavivó en los paganos locales el ardor por su superstición. Los paganos alessandrini se impadrizaron del anciano Metras y le ordenaron que pronunciara palabras blasfemas. Ante su firme negativa a obedecer tal mandato, los agresores batieron su cuerpo a colpi di bastone, le trafissero el rostro y los ojos con aguzze canne, y finalmente lo condujeron a los dintornos de la ciudad para lapidarlo. Si la fecha transmitida por el Sinassario resulta exacta, este trágico suceso tuvo lugar el cinco de octubre de doscientos cuarenta y nueve.
La principal y más fiable fuente sobre estos hechos es una carta escrita por el obispo Dionigi de Alejandría y dirigida a Fabio, obispo de Antioquía, conservada en los escritos de Eusebio de Cesarea. El texto de Dionigi narra con precisión los episodios de aquella violenta persecución en Alejandría, ofreciendo un relato histórico de gran valor sobre el sufrimiento de los primeros creyentes. Por su parte, el Sinassario Alessandrino, redactado por el obispo Michele de Atrib y Malig, conmemora a Metras el ocho babàh, fecha que corresponde al cinco de octubre. Esta misma fuente aporta una segunda noticia sobre la misma fecha con algunas variantes derivadas también de Eusebio, mencionando el decreto de persecución de Decio y una denuncia específica contra Metras por su adhesión a la fe cristiana.
La variante del Sinassario narra el interrogatorio al que fue sometido San Metras ante el prefecto de la ciudad, describiendo su coraggiosa confesión del verdadero Dios. El prefecto le profirió la injungión de sacrificar a los idolos, acompañando la orden con lisonjeras promesas, amenazas y diversos tormentos. Debido a su irremovible fidelidad, el prefecto ordenó fustigarle y recurrió a otros sufrimientos y a la prigionia antes de hacerlo arrastrar fuera de la ciudad para la decapitación. La noticia del Sinassario depende probablemente de una Passio andata perduta que amplió considerablemente el núcleo histórico original y hacía mención de algunos compañeros de Metras, de los cuales no se vuelve a hacer mención posterior.
Existen además otras tradiciones menores recogidas en la traducción geez del Sinassario Alessandrino, que conserva la commemorazione del santo el ocho teqemt y el diez nahasè. Asimismo, la noticia del diez misti, datada el tres agosto, dedica un espacio a un personaje llamado Matrà o Batta, cuya figura fue estudiada por H. Delehaye al relacionarla con la tradición de octubre. Dicha versión del diez misti sitúa erróneamente el martirio bajo el emperador Decio y el obispo Demetrio, quien ocupó la sede de Alejandría entre el ciento noventa y tres y el doscientos treinta y uno, asociándose propiamente a la persecución de Settimio Severo. Esta noticia presenta un carácter fantástico y abreviado, atribuyendo la causa del martirio a un pio ladrocinio perpetrado por Metras sobre una estatua dorada de Apolo para repartir limosnas, detallando además que tras confesar el furto, sufrir tormentos, recibir la ayuda de un ángel y sanar a un ciego con su propia sangre, murió en cautividad. El riguroso contraste entre la carta de Dionigi y los textos sinassarios demuestra que estos últimos reflejan a mártires autenticos filtrados a través de la lente deformante de las passiones.
La difusión del culto en Occidente y la memoria litúrgica
San Metras permaneció completamente desconocido para los sinassarios bizantinos, pero su figura logró abrirse camino en el ámbito de los martirologios occidentales bajo el nombre de Metranus, comenzando a aparecer a partir de la segunda recensión de Floro. El propio Floro introdujo la noticia relativa al santo asignándola a la fecha del veinte de febrero, basándose directamente en el pasaje conservado de la carta del obispo Dionigi. Posteriormente, Adone retomó la memoria de Metras trasladándola a una fecha de carácter arbitrario, fijándola en el treinta y uno de enero, una decisión cronológica que fue respetada y mantenida por Usuardo en sus propias compilaciones martirológicas.
El influyente cardenal Baronio conservó el texto heredado de sus predecesores y mantuvo a San Metras en el treinta y uno de enero dentro del Martirologio Romano, atribuyéndolo por error al antiguo martirologio de Beda. De este modo, el Martirologio Romano conmemora oficialmente a san Metrano como mártir en Alejandría de Egipto bajo el mandato de Decio, recordando su muerte violenta por negarse a pronunciar palabras impías, tras sufrir severas percusiones y la lapidación a las afueras de la ciudad. La multiplicidad de fechas en las que se le recuerda, que abarcan el cinco de octubre en el Sinassario Alessandrino, el tres de agosto, el ocho teqemt y el diez nahasè en la tradición geez, y el treinta y uno de enero en el Martirologio Romano, demuestra la profunda huella que su testimonio dejó en las diferentes comunidades de la Iglesia antigua.
Su testimonio de fe
La vida de San Metras se vio truncada en un momento de creciente hostilidad hacia los cristianos en su ciudad natal de Alejandría. En aquel contexto histórico, el santo se enfrentó a una prueba decisiva cuando fue instado por sus perseguidores a proferir palabras blasfemas contra la fe cristiana. Con una entereza que solo puede provenir de una profunda unión con Dios, San Metras rechazó categóricamente cualquier intento de traicionar sus convicciones, eligiendo la fidelidad al Evangelio por encima de su propia seguridad personal.
Esta negativa provocó la ira de los paganos, quienes descargaron sobre él una violencia desmedida. Fue golpeado brutalmente con bastones y sufrió heridas terribles en su rostro y en sus ojos, causadas por el uso de canne aguzadas. A pesar de los atroces padecimientos físicos a los que fue sometido, su espíritu no flaqueó. Finalmente, fue conducido fuera de las murallas de la ciudad de Alejandría, donde fue lapidado hasta entregar su vida. Su muerte, acaecida en el año doscientos cuarenta y nueve, permanece como un testimonio elocuente de la resistencia pacífica de los cristianos ante la persecución, demostrando que el amor a la verdad es un baluarte que ni siquiera la muerte puede doblegar. Su sacrificio ha sido preservado en el tiempo como una lección de coherencia y valor ante la adversidad.
La memoria del santo
La figura de San Metras ocupa un lugar especial en la tradición litúrgica de la Iglesia, siendo honrado con gran respeto por su valiente martirio. Su memoria se ha mantenido viva a través de los siglos en diversos calendarios que reflejan la universalidad de su ejemplo. El Sinassario Alessandrino conserva su recuerdo con una tradición propia, situando su conmemoración en el día cinco de octubre, mientras que el Martirologio Romano propone su festividad para el día treinta y uno de enero.
Esta doble mención subraya la importancia de su testimonio, que trasciende las fronteras geográficas y las diferencias de rito para unir a los fieles en la oración y la reflexión. Al recordar a San Metras, la comunidad cristiana no solo celebra a un hombre que entregó su existencia por Cristo, sino que renueva su compromiso de vivir con autenticidad y valentía. Su historia nos invita a considerar la importancia de la coherencia en nuestra propia vida diaria, sabiendo que el ejemplo de los mártires es una fuente inagotable de gracia para quienes buscan seguir a Dios con sinceridad de corazón y sin dobleces.
Preguntas frecuentes
Cuando se festejaje a San Metras?
Se le conmemora el treinta y uno de enero en el Martirologio Romano, y en otras fechas como el cinco de octubre en el Sinassario Alessandrino.
De qué lugar era originario San Metras?
San Metras era originario de la ciudad de Alejandría, en Egipto, donde también sufrió su martirio.
Conmemoración de san Metrano, mártir en Alejandría de Egipto, que bajo el imperio de Decio, no habiendo querido, por orden de los paganos, pronunciar palabras impías, fue ferozmente golpeado por los presentes y después lapidado fuera de la ciudad. — Martirologio Romano