19 de junio
San Lamberto de Zaragoza
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida y el martirio
La biografia de San Lamberto se basa fundamentalmente en una leyenda arraigada en las tradiciones populares del octavo siglo. En su vida cotidiana, Lamberto estuvo al servicio de un amo pagano, con quien mantuvo una profunda discusión en torno al Dios de los cristianos. La tensión culminó cuando su amo le ordenó que, mientras araba la tierra, aceptara el culto de los ídolos bajo la severa amenaza de la decapitación. Ante la firme negativa de Lamberto de adorar a los ídolos, el amo cumplió su amenaza y lo decapitó en suelo de Zaragoza. La tradición refiere que, tras la decapitación, Lamberto realizó un hecho prodigioso al tomar su propia cabeza con las manos. Milagrosamente, el santo se incamminó seguido por los mismos bueyes con los que estaba arando la tierra. De este modo, guiado por una fuerza superior, Lamberto llegó hasta la iglesia de Santa Engrazia, indicando con este gesto el lugar exacto donde deseaba recibir sepultura.
Hipótesis históricas
Existen solamente supposiciones acerca del resto de la vida y de la muerte de este testigo de la fe, ya que la documentación precisa es escasa. Algunos estudiosos han ipotizado que su muerte pudo haber ocurrido durante la violenta persecución del emperador Diocleziano. Sin embargo, analizando su propio nombre, se presume que Lamberto pudiese haber tenido origen francés. A su vez, otros análisis históricos señalan que probablemente sufrió el martirio en la época en que la ciudad de Zaragoza se encontraba dominada por los musulmanes. El Martirologio Romano conmemora solemnemente a San Lamberto como mártir en la ciudad de Zaragoza, en España, sellando así su pertenencia a la memoria sagrada de la Iglesia universal.
El descubrimiento de las reliquias y el prodigio papal
En el año 1389 se produjo el trascendental redescubrimiento de los sepolcri de los dieciocho mártires de Zaragoza, conocidos popularmente como Los innumerevoli. Aquellos venerables sepolcri se encontraban ubicados en la cripta de la iglesia de Santa Engrazia en Zaragoza. Junto a los dieciocho mártires, salieron milagrosamente a la luz las reliquias de Santa Engrazia y de San Lamberto. Este feliz hallazgo hizo reaccionar y reaccender el culto hacia todos ellos después de un largo período de profundo oblio en la memoria de los fieles. Años más tarde, el papa Adriano VI, de nacionalidad olandesa, pasando por la ciudad de Zaragoza quiso venerar personalmente las reliquias de San Lamberto. Es muy probable que la profunda devoción del papa estuviera ligada a San Lamberto de Maastricht, quien era santo patrono de su propia ciudad natal. Durante aquella visita memorable, el papa tomó una mascella del mártir entre sus manos. En ese instante, de la mascella del mártir scaturì milagrosamente del sangue fresco. Una parte de aquel sagrado sangue se conserva todavía hoy con gran reverencia en el interior de un reliquiario de vidrio. Animado por este signo, en el año 1522 papa Adriano VI otorgó el permiso necesario y ofreció su apoyo institucional para construir un monasterio dedicado específicamente a San Lamberto, el cual fue edificado justamente sobre el lugar tradicional de su martirio. Desafortunadamente, aquel monasterio fue destruido en el año 1808 durante la cruenta guerra de independencia de España contra Francia.
La memoria litúrgica
La fiesta litúrgica de San Lamberto experimentó modificaciones en el calendario eclesiástico a lo largo de los siglos. Si bien en el pasado se celebraba tradicionalmente el diecinueve de junio, el cardenal Baronio decidió trasladarla dentro del Martirologio Romano al dieciséis de abril. Este cambio estableció que la memoria del santo coincidiera exactamente con el mismo día en que la Iglesia conmemora a los dieciocho mártires de Zaragoza, afianzando de este modo la comunión espiritual entre todos ellos.
La vida y el testimonio
San Lamberto de Zaragoza es una figura emblemática que representa la fortaleza de los mártires de la Iglesia primitiva. Su vida, enmarcada en el contexto de los primeros siglos del cristianismo, culminó en el martirio en la ciudad de Zaragoza, lugar donde su entrega definitiva selló su compromiso con el Señor. Aunque los pormenores de su trayectoria terrenal no han llegado a nosotros a través de documentos biográficos detallados, la tradición oral y el culto litúrgico han preservado su nombre como un modelo de integridad espiritual.
La historia de su veneración es, en gran medida, la historia de sus reliquias. Tras siglos de olvido, el hallazgo de estos restos en la cripta de Santa Encrazia en el año mil trescientos ochenta y nueve marcó un punto de inflexión, devolviendo a la comunidad cristiana la presencia física de su mártir. Este acontecimiento permitió que su figura trascendiera la memoria local, atrayendo la atención de altas autoridades eclesiásticas. En el año mil quinientos veintidós, el Papa Adriano sexto visitó y veneró estas reliquias, un gesto que otorgó una relevancia universal a su sacrificio. Como respuesta a este fervor, se estableció un monasterio dedicado a San Lamberto, que durante siglos fue un centro de oración y recogimiento. Aunque el edificio fue destruido en el año mil ochocientos ocho, el recuerdo del mártir no pereció, sobreviviendo en la memoria colectiva de la ciudad y en la práctica piadosa de los fieles que ven en él a un intercesor ante Dios.
El culto y la memoria
El culto a San Lamberto de Zaragoza se caracteriza por una sobria y profunda devoción. Su recuerdo se encuentra indisolublemente unido a la historia de la ciudad, donde su nombre ha sido invocado como símbolo de resistencia y fidelidad. La Iglesia, al mantener viva su memoria, reconoce en él a un miembro de la gloriosa legión de mártires que han cimentado la fe con el don de su propia vida.
La liturgia celebra su memoria con especial atención, siendo conmemorado el día diecinueve de junio, aunque también se le recuerda el dieciséis de abril en comunión con los dieciocho mártires de Zaragoza. Esta doble mención resalta su pertenencia a una comunidad de fe que, enfrentando la adversidad, supo mantenerse firme hasta el final. A pesar de que el monasterio erigido en su honor ya no existe, la devoción persiste, recordándonos que el verdadero templo de los santos no es la piedra, sino el corazón de los creyentes que, al recordar su martirio, renuevan su propio compromiso de amor y servicio a Dios.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Lamberto?
Su fiesta litúrgica se celebra el dieciséis de abril en el Martirologio Romano, aunque antiguamente se conmemoraba el diecinueve de junio.
De cosa es patrono San Lamberto?
Los documentos históricos y las fuentes tradicionales no mencionan ningún patronato específico para San Lamberto.
En Zaragoza, España, san Lamberto, mártir. — Martirologio Romano