8 de febrero
San Laureado
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El martirio y los primeros testimonios
El santo era un martire de la persecución del emperador Valeriano durante el tercero siglo. Tras su muerte violenta en el testimonio de la fe, el cuerpo del santo fue sepolto a Roma en las catacombe de Santa Ciriaca. Estas mismas catacombe eran conocidas también con el nombre de catacombe de San Lorenzo debido a la importante presencia de las reliquias de San Lorenzo. La historia principal de este mártir se encuentra detalladamente narrada en el capítulo veintiocho de un saggio escrito en latín en el año 1727 por el sacerdote alemán Anton Ginther.
Las traslaciones y la difusión de las reliquias
El cuerpo sacro de San Laureado fue trasladado en el año 1687 a la Iglesia de la Santa Croce de Biberbach, situada cerca de Augusta en Baviera. Junto a San Laureado fueron trasladados otros cuatro mártires cuyos nombres eran Valentino, Ludovico, Fortunato y Candida. Los cuerpos de estos cuatro compañeros de martirio fueron encontrados previamente en las catacombe de San Sebastiano. Los nombres de los mártires trasladados eran todos inventados a excepción del nombre de Fortunato, el cual estaba claramente citado sobre la propia lapide. Las sagradas reliquias fueron acogidas en la localidad de Biberbach mediante una procesión solemne organizada por los fieles. Posteriormente, las reliquias fueron depositadas con gran respeto en una urna ricamente decorada con piedras preciosas. En aquel lugar de Baviera se desarrolló una grande veneración popular en honor a los cinco santos mártires. En la actualidad no se conoce con absoluta certeza si las sagradas spoglie se encuentran todavía dentro de la iglesia de Biberbach, un templo que ahora está dedicado a los Santos Giacomo y Lorenzo.
Durante el transcurso del décimo octavo siglo se encontraban otras reliquias atribuibles a San Laureado en la ciudad de Venecia. En el mismo siglo décimo octavo existían también vestigios sagrados en la localidad de Monselice, situada en la provincia de Padova. En Monselice se conservaba de manera particular un fragmento perteneciente al capo del mártir. Cabe destacar que las reliquias que antiguamente se custodiaban en Venecia y en Monselice ya no existen en la actualidad.
El culto en Castelpoto y la tradición local
La comunidad de Castelpoto posee una reliquia de San Laureado que se encuentra actualmente collocata en el petto de la estatua del santo. Esta reliquia de Castelpoto consiste materialmente en un grosso fragmento de pierna. En tiempos pasados, dicha reliquia era conservada con devoción en el interior de un braccio de legno indorato. Con el correr del tiempo se perdió por completo la memoria histórica de cómo el culto y la reliquia llegaron a la localidad de Castelpoto. La tradición local quiere que haya sido el entonces Arcivescovo de Benevento, el Cardenal Vincenzo Maria Orsini y futuro Papa Benedetto XIII, quien donó la sagrada reliquia. La presunta donación de la reliquia habría tenido lugar en ocasión de la solemne consagración de la nueva iglesia construida en el año 1698. A pesar de esta hermosa tradición, faltan fuentes y noticias documentales verdaderamente attendibili sobre la real donación de la reliquia a Castelpoto. De hecho, en el Diario de las visitas pastorales realizadas a las iglesias de la Arcidiócesis, el propio arzobispo Orsini no hace ningún género de acento o mención a San Laureado al hablar de la comunidad de Castelpoto.
Una pia leyenda propia de Castelpoto narra que los fieles que padecían los estragos del colera decidieron hacer salir en procesión la sagrada estatua del santo durante la festividad de la Domenica en Albis de un año cuyo número exacto no ha quedado registrado. Durante aquella solemne procesión organizada contra el colera, el terrible morbo cesó milagrosamente de existir en el pueblo. La historia popular no registra el motivo concreto por el cual los fieles de Castelpoto decidieron hacer recurso precisamente a San Laureado durante aquella grave epidemia de colera. Desde los años sesenta del siglo veinte, la figura de San Laureado comenzó a festejarse de manera estable el día ocho de febrero. Un acontecimiento particular ocurrió precisamente el ocho de febrero, durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, cuando un sacerdote castelpotano llamado Don Laureato Giuseppe Miraglia logró salvarse milagrosamente de una masacre. Don Laureato Giuseppe Miraglia se convirtió posteriormente en el párroco de Castelpoto. El religioso salvado atribuyó su supervivencia a la intervención providencial de un joven desconocido a quien él mismo identificó con claridad en las sembianzas milagrosas de San Laureado.
La vida y el testimonio
San Laureado vivió su compromiso cristiano en el siglo tercero, una época marcada por la dureza de las persecuciones imperiales. Durante el mandato de Valeriano, el santo fue llamado a dar el testimonio supremo de su fe, convirtiéndose en mártir en la ciudad de Roma. Su entrega no fue solo un acto de valentía individual, sino una proclamación pública de su esperanza en la vida eterna. Tras su muerte, su cuerpo fue sepultado con veneración en las catacumbas de Santa Ciriaca, un lugar sagrado que resguarda la memoria de los testigos de la Iglesia primitiva.
La historia de San Laureado ha trascendido el tiempo y las fronteras geográficas. Con el paso de los siglos, sus reliquias fueron trasladadas y distribuidas, permitiendo que su culto se enraizara en distintas comunidades. En el año mil seiscientos ochenta y siete, se produjo la traslación de sus reliquias hacia Biberbach. Asimismo, desde el año mil seiscientos noventa y ocho, una reliquia del santo es custodiada con devoción en la iglesia de Castelpoto, lugar donde su presencia espiritual ha acompañado a los fieles a lo largo de las generaciones, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la fe de quienes allí se reúnen para orar.
El culto y la memoria
La veneración a San Laureado se manifiesta hoy en día a través de una memoria litúrgica establecida el ocho de febrero. Esta fecha fue fijada formalmente a partir de la década de los años sesenta, consolidando su lugar en el calendario de los santos. Particularmente en Castelpoto, la celebración del ocho de febrero adquiere un carácter especial, pues se vincula con la memoria de un acontecimiento bélico ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, momento en el cual la intercesión del mártir fue invocada por el pueblo.
Además de Castelpoto, la huella de San Laureado se encuentra presente en lugares como Venecia y Monselice, donde su figura es recordada como un ejemplo de constancia. El culto al santo, lejos de ser una reliquia del pasado, se presenta como un vínculo vivo que conecta a los fieles con la tradición apostólica. A través de la veneración de sus reliquias y la oración comunitaria, los creyentes encuentran en San Laureado un intercesor que, habiendo superado el dolor del martirio, acompaña hoy a la Iglesia en su camino hacia la paz.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Laureado?
Se festeggia el ocho de febrero.