18 de agosto
San Macario de Pelecete
Abad
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los comienzos en el monacato
El santo nació en Costantinopoli y recibió en el bautismo el nombre de Cristoforo. Al ingresar en el monasterio bitiniano de san Juan Teólogo, conocido como de Pelecete, asumió el nombre de Macario. Su formación monástica comenzó bajo la guía del egúmeno Giovanni, quien había suscrito el segundo concilio de Nicea en el año 787. Durante sus primeros pasos, el novizio Macario se affidó a la dirección de un monaco experto, gracias al cual realizó rápidos progresis espirituales. Con el tiempo, los confratelli decidieron elegir a Macario como su propio jefe y, posteriormente, el patriarca Tarasio lo ordenó prete entre los años 784 y 806.
La Vita de Macario fue escrita por el monaco Saba, quien es considerado su sucesor. Cabe señalar que esta obra biográfica resulta pobre en detalles de carácter estrictamente histórico y se dilarga ampliamente en la narración de los milagros atribuidos al santo. Desde su posición como egúmeno del monasterio de Pelecete, Macario supo guiar a su comunidad con rectitud y celo pastoral, consolidando una sólida reputación de santidad en toda la región de la Bitinia, situada en la odierna Turchia, donde finalmente ocurrió su piadoso transito.
Las persecuciones y los desterros
Durante el siglo novundo, la Iglesia oriental se vio sacudida por la violenta persecución iconoclasta impulsada por el emperador Leone V l'Armeno, iniciada en el año 815. San Macario fue una de las principales víctimas de esta política de opresión, sufriendo mucho por la defensa de las sacras imágenes. A pesar de las fuertes presiones recibidas, Macario rimase incrollabile nella fede ortodossa. En aquel contexto, el santo respinse con firmeza los argumentos capziosos presentados por el monaco Giovanni, procedente del convento dei santi Sergio e Bacco. Este mismo monaco Giovanni logró más tarde engañar a otros superiores y alcanzó el patriarcado en el año 832, tras ser nombrado por el emperador Teofilo.
Como castigo por su resistencia, el emperador Leone V exilió a Macario a Afusia, una isla de la Propontide situada justo enfrente de Cizico. Poco después, el emperador persecutore Leone V fue asesinado el venticinco de diciembre del año 820, lo que permitió la liberación del santo. Tras recuperar la libertad, Macario no pudo regresar a su monasterio en Pelecete, pero logró vivir sin sufrir mayores molestias. En el año 815, el confesor se había reunido con el patriarca deposto Niceforo, quien residía en un monasterio fundado por él mismo en la costa oriental del Bosforo. Aprovechando estas circunstancias, Macario fundó un nuevo monasterio en las inmediaciones de la morada de Niceforo.
No obstante, la paz duró hasta el advenimiento de un nuevo ciclo de hostilidades. El emperador Teofilo perseguitó a su vez a Macario entre los años 829 y 842, castigando nuevamente su resistencia inquebrantable y rimandandolo en esilio ad Afusia. Durante este segundo destierro en la isla de Afusia, el anciano abad no dejó de obrar el bien y logró reunir a nuevos discipulos, consolidando una comunidad espiritual que mantuvo viva la llama de la ortodoxia.
Autoridad espiritual y último adiós
La influencia espiritual de San Macario trascendió los muros de su propio cenobio. El santo escribió cinco cartas dirigidas a san Teodoro Studita, documentos que hoy en día testimonian la gran stima de la que gozaba entre los monacos de la región del Olimpo. A pesar de las distancias y de los destierros, Macario continuó dirigiendo a distancia a los monacos de Pelecete y conservó una sólida autoridad sobre las comunidades del Bosforo y de Afusia.
Al aproximarse el final de sus días terrens, el abad dirigió una última allocuzione a sus seguidores, dirigiéndose de manera particular a Doroteo y a Saba, a quienes las fuentes definen como superiores de los hermanos. Es altamente probable que aquel monaco Saba, presente en el momento de la última alocución, sea el mismo autor de la Vita del santo. Posteriormente, Doroteo y Saba fueron puestos formalmente a la cabeza de los dos monasterios que habían sido fundados tras las persecuciones. San Macario murió el dieciocho de agosto, muy probablemente en el año 840, dejando tras de sí un legado imperecedero de fidelidad a Dios y a la Iglesia.
Una vida de entrega
El camino de San Macario comenzó en la histórica ciudad de Constantinopla, donde comenzó a gestarse su profunda devoción por la vida monástica. Su ingreso en el monasterio de Pelecete representó el paso definitivo hacia una vida consagrada a la oración y al servicio de la comunidad. Fue allí donde maduró su fe, siendo posteriormente ordenado sacerdote por el patriarca Tarasio, un paso que consolidó su autoridad moral y su capacidad para guiar a otros en el camino de la santidad.
Sin embargo, la fidelidad a sus principios le acarreó graves dificultades. Durante el siglo noveno, el clima político en el imperio se tornó hostil para muchos hombres de fe. En el año ochocientos quince, el emperador León quinto ordenó su persecución y posterior exilio, obligándolo a abandonar sus ocupaciones habituales. Lejos de desanimarse, San Macario demostró una fortaleza admirable, enfocando sus esfuerzos en la fundación de una nueva comunidad monástica en la costa oriental del Bosforo, un lugar donde pudo retomar su labor de dirección espiritual y acogida.
La paz fue breve, ya que bajo el reinado del emperador Teófilo, el santo fue víctima de un nuevo destierro. Esta vez, fue enviado a la isla de Afusia. A pesar de las privaciones y la distancia, San Macario mantuvo su integridad espiritual hasta el final de sus días. Falleció en el año ochocientos cuarenta, habiendo recorrido un camino marcado por la renuncia, el exilio y una incansable confianza en la providencia divina. Su vida es un recordatorio de que la verdadera autoridad emana del sacrificio personal y de la coherencia entre las palabras y las acciones, incluso en los momentos de mayor aislamiento.
Memoria y culto
La veneración a San Macario de Pelecete se ha mantenido viva a través de la tradición de los sinassarios bizantinos. Aunque el registro histórico sitúa su tránsito al encuentro con el Señor el día dieciocho de agosto, su figura es conmemorada de manera especial en la liturgia el primero de abril. Esta dualidad en las fechas refleja la importancia de su legado, que trasciende el calendario para asentarse en la memoria colectiva de aquellos que buscan un modelo de perseverancia en la fe.
Su historia es, ante todo, una invitación a la reflexión sobre la fidelidad en tiempos de prueba. Al recordar su exilio en Afusia y su constante lucha por mantener la vida monástica a pesar de las presiones imperiales, los fieles encuentran en él un intercesor ante las dificultades actuales. La vida de San Macario nos enseña que el lugar de nuestra misión no siempre está donde deseamos, sino donde la voluntad de Dios nos coloca, incluso si ello implica el destierro o la privación. Su culto, aunque sencillo, es un testimonio de la gratitud de la Iglesia hacia quienes, con su vida, han defendido la luz de la verdad en medio de la oscuridad.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Macario de Pelecete?
San Macario de Pelecete se conmemora el dieciocho de agosto, día de su transito, aunque en los sinassari bizantinos es recordado el primero de abril.
En Bitinia, en la actual Turquía, tránsito de san Macario, egúmeno del monasterio de Pelecete, que padeció mucho bajo el emperador León V por la defensa de las sagradas imágenes. — Martirologio Romano