11 de diciembre
San Masona de Mérida
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y primeros años del episcopado
San Masona era de origen godo y recibió su formación en el ambiente espiritual de la iglesia de Santa Eulalia en Mérida, ciudad situada en la provincia de Badajoz, dentro de la comunidad de Extremadura. Su vocación y cualidades humanas lo llevaron a ser elegido obispo de Mérida en el año 573, sucediendo en el cargo a San Fedele. Fin de inmediato desde el comienzo de su episcopado, el nuevo pastor favoreció con esmero la fundación de monasterios y nuevas iglesias en toda la diócesis.
Entre sus obras de misericordia más destacadas figura la construcción de un hospital que fue equipado generosamente con médicos y enfermeros. Los trabajadores asignados a esta institución tenían el cometido específico de recorrer las calles de la ciudad para rescatar y dar refugio a cualquier ammalato que necesitara asistencia. Al mismo tiempo, el obispo se hizo ampliamente famoso por su extraordinaria generosidad en el reparto de limosnas entre los necesitados de la región.
Persecución, exilio y defensa de la fe
El rey arriano Leovigildo desató una dura persecución contra los católicos, durante la cual el obispo Masona defendió la fe de forma incrociable. Para debilitar su influencia, el monarca le opuso un obispo arriano llamado Sunna en la misma ciudad de Mérida. Sin embargo, el usurpador Sunna no logró en ningún momento scalfire el prestigio del prelado católico, cuya contienda sirvió para manifestar su profunda ciencia y su probada virtud.
A consecuencia de estos enfrentamientos, San Masona fue condenado al exilio, castigo que soportó y sufrió con gran valor cristiano. Mientras duró su ausencia, la sede episcopal de Mérida fue ocupada por el pseudo-vescovo Nepopis. La tradición y los hechos recuerdan que el rey Leovigildo, tras ser castigado por la intercesión de Santa Eulalia, permitió finalmente que el legítimo pastor regresara a su sede, lo que provocó la huida inmediata del usurpador Nepopis.
Además de las presiones políticas, el obispo debió hacer frente a graves peligros personales, logrando escapar milagrosamente de dos atentados distintos que habían sido inspirados directamente por el obispo Sunna.
Concilios, últimos años y fuentes históricas
Tras la muerte del rey Leovigildo, San Masona pudo participar activamente en el tercer Concilio de Toledo celebrado en el año 589. En aquella asamblea histórica se proclamó de forma oficial la conversión de los visigodos al catolicismo, un acontecimiento trascendental para la nación. Años más tarde, el prelado tomó parte también en el Sinodo de Toledo del año 597, continuando su labor de guía eclesial.
En sus últimos años, debilitado por la edad avanzada y el cansancio acumulado, el santo delegó parte de las funciones del gobierno diocesano en el arcidiacono Eleuterio. No obstante, las claras ambiciones de este último por sucederle en el episcopado y sus posteriores prevaricaciones obligaron a Masona a revocarle tales delegaciones de manera definitiva. San Isidoro escribió al anciano obispo una carta en el año 606, cuya autenticidad se considera enteramente cierta, poco antes de que el santo muriera alrededor de ese mismo año 606.
La vida de los cinco obispos de Mérida, conocidos como los Santi Emeritensi y formados por Pablo, Fedele, Masona, Innocenzo y Renovato, fue descrita alrededor del año 640 por un diacono de la propia diócesis en una notable obra agiográfica titulada Vita SS. Patrum Emeritensium. Los restos mortales de estos cinco santos varones fueron sepultados juntos en una única tumba situada en la iglesia de Santa Eulalia, muy cerca del sepulcro de la propia mártir, donde los fieles acudían a invocarlos para recobrar la salud.
Aunque no existe un culto oficial propiamente establecido para los Santi Emeritensi, sus nombres quedaron grabados para la posteridad al ser incluidos en diversos messali, calendari, elenchi di reliquie, breviari e orazioni. Destacan especialmente los textos litúrgicos conservados en los antiguos monasterios de San Millán de la Cogolla y San Domingo de Silos, donde su memoria se celebraba de forma conjunta o por grupos.
Su vida y ministerio
Nacido en España, San Masona fue elevado al episcopado en la ciudad de Mérida en el año quinientos setenta y tres. Desde el inicio de su labor pastoral, demostró una preocupación genuina por el bienestar integral de sus hermanos, destacando especialmente por la fundación de un hospital en la ciudad. Esta institución, dotada de médicos y enfermeros, representó una novedad loable para su época, al ofrecer un refugio de cuidados y alivio para los enfermos, reflejando su profunda vocación de servicio cristiano.
Su camino episcopal no estuvo exento de grandes pruebas. Durante el reinado de Leovigildo, monarca de tendencia arriana, San Masona debió enfrentar una dura persecución debido a su firme adhesión a la doctrina católica. Su negativa a ceder ante las presiones le valió el castigo del exilio, una experiencia que vivió con la entereza propia de quien confía plenamente en su misión. Tras este periodo de tribulación, continuó su labor con renovado celo, participando activamente en la vida eclesial de su tiempo. Fue una figura clave en el tercer Concilio de Toledo, celebrado en el año quinientos ochenta y nueve, y posteriormente en el Sinodo de Toledo del año quinientos noventa y siete, contribuyendo con su sabiduría al fortalecimiento de la Iglesia. El obispo Masona entregó su alma al Señor en la ciudad de Mérida en el año seiscientos seis, dejando tras de sí una estela de coherencia y amor al prójimo.
El culto y memoria
La veneración a San Masona se ha mantenido viva a través de los siglos, aunque su culto no ha sido formalizado de manera oficial por la Iglesia universal. Su recuerdo ha sido preservado con especial esmero en las tradiciones monásticas y locales, encontrando su lugar en diversos calendarios y misales propios de los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo Domingo de Silos.
Esta memoria litúrgica, celebrada cada once de diciembre, subraya la importancia de su testimonio como obispo que supo unir la caridad operativa con la defensa teológica de la fe. Los fieles que guardan su memoria ven en él un modelo de pastor que, superando las divisiones y las presiones políticas de su tiempo, priorizó siempre la dignidad de la persona y la unidad de la comunidad cristiana, sirviendo como ejemplo de vida consagrada a Dios y a los hombres.
Preguntas frecuentes
Cuando se festegгает San Masona de Mérida?
San Masona de Mérida se celebra el 11 de diciembre, fecha en la que su memoria es recordada en la liturgia y en los antiguos calendarios monásticos.