10 de octubre
San Paulino de York
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vocación monástica y el envío a la misión
San Paulino de York es una figura que salió del monasterio para entrar firmemente en la historia de la Iglesia. Paulino nació de familia romana y fue acogido en la ilustre comunidad monástica del Urbe de Sant'Andrea al Celio. Este monasterio no era solamente un lugar de oración, sino también una auténtica rampa de lanzamiento para la evangelización. De los monasterios partían en los primeros siglos cristianos los valientes evangelizadores de Europa. En el año 596 el pontífice Gregorio Magno tomó de aquel monasterio al priore Agostino y a un grupo de monaci para mandarli a las Islas britannicas. Cinco años después, Gregorio Magno hizo partir un refuerzo de otros monjes, entre los cuales se encontraba Paulino.
El contexto histórico y religioso de la Britannia
En Britannia existía una imperiosa necesidad de salvar el cristianismo ante la profunda transformación política y social que vivía la isla. El cristianismo había llegado a Britannia algunos siglos antes, durante el tiempo del dominio romano, dotándose de una propia jerarquía y estructura eclesiástica. Para constatar aquella antigua presencia, se recuerda que en el año 314 tres obispos británicos habían participado en el concilio de Arles, en Francia. Sin embargo, en el quinto siglo, finalizado el dominio romano, surgió el de los Anglos y los Sassones, conquistadores e inmigrantes que llegaron progresivamente desde Europa occidental ocupando una vasta parte del territorio. Estos pueblos crearon siete reinos: Northumbria, East Anglia, Mercia, Essex, Sussex, Wessex y Kent. De este modo, la Britannia se convirtió en Anglia, la tierra de los Anglos. Todos los Anglos y Sassones eran paganos, desde los reyes hasta los más humildes súbditos. La cristiandad de la isla solamente podía ser salvada preservando la fe en los territorios que habían permanecido británicos y cristianizando a su vez a los Anglos y a los Sassones.
La llegada al Kent y el episcopado en York
El grupo en el que viajaba Paulino alcanzó a Agostino, quien estaba esforzándose por reconstruir una estructura cristiana en torno a la sede obispal de Canterbury en el Kent. El 21 de julio del año 625 Paulino fue consagrado obispo. En su calidad de consejero espiritual, Paulino acompañó a la joven Etelberga, hija del soberano del Kent, hasta York, donde la princesa contrajo matrimonio con el rey Edvino de Northumbria. York se transformó de inmediato en la base operativa desde la cual Paulino emprendió sus intensas campañas de predicación dirigidas a los anglosajones paganos. Con gran celo pastoral, Paulino hizo valor y coraje a los pequeños núcleos de cristianos que se encontraban esparcidos por aquellos territorios.
El método de la discreción y el bautismo del rey
En su labor apostólica, Paulino supo usar con gran eficacia el método pastoral indicado por Gregorio Magno, el cual era conocido tradicionalmente como el método de la discreción. Dicho método consistía en no destruir precipitadamente los templos paganos y en no accanirse contra ciertas costumbres y fiestas tradicionales, logrando así cristianizar a la población con una prudente gradualidad. Tras el matrimonio de Etelberga, Paulino permaneció fielmente a su lado con el objetivo supremo de convertir a la fe cristiana al rey Edvino. La empresa de convertir a Edvino resultó ser un desafío difícil y sumamente largo. Después de dos años de profundos colloqui y de constantes esortazioni, en el año 627 el soberano Edvino recibió finalmente el santo bautismo. A raíz de este acontecimiento, junto con Edvino se hicieron cristianos numerosos personajes de la corte y muchos súbditos en una ola que a menudo resultó ser oportunista y provisoria. Por el contrario, a otra parte de la gente sencilla se le instruyó pacientemente y por grados gracias al largo y constante ejercicio de la discreción por parte de Paulino, quien lavó en las aguas del río al pueblo de Edvino con el sagrado lavacro de la regeneración.
Las pruebas, la persecución y el final terrenal
Paulino fue formalmente nominado obispo de York, una de las dos sedes obispales más importantes de toda Inglaterra junto con la de Canterbury. Animado por este fervor, Paulino incominciò a construir la catedral de York utilizando piedra firme, aunque lamentablemente las circunstancias históricas hicieron que Paulino no viese jamás terminada la construcción de aquella catedral. El 12 de octubre del año 633 el rey Edvino y su hijo Osfrido fueron asesinados en una cruenta batalla llevada a cabo cerca de Doncaster. Ambos cayeron a manos del pagano Penda, rey de la Mercia, y de su aliado cristiano Cadwallon, un rey de origen galés. Tras este desastre, Paulino logró milagrosamente conducir a salvo a la reina Etelberga y a los principales personajes de la corte. Sin embargo, el derrumbe político del reino implicó también la ruina temporal de las estructuras eclesiales que se habían realizado recientemente. Ante esta situación de emergencia, Paulino fue nominado obispo de Rochester, ciudad inglesa en la cual transcurrió sus últimos años y donde Paulino murió en el año 644. En la localidad de Rochester en Inglaterra se venera hoy el transito de San Paulino, obispo de York.
El legado histórico de Beda el Venerable
A la consolidación de la duradera fama de santidad de San Paulino contribuyó de manera decisiva la insigne obra titulada Historia ecclesiastica, escrita por Beda el Venerable. Es digno de mención que Beda el Venerable es un ilustre doctor de la Iglesia que nació en la región de Northumbria veintiocho años después de la muerte de San Paulino, convirtiéndose así en el fiel custodio de la memoria de aquellos primeros misioneros. San Paulino es recordado permanentemente como el monje y fiel discípulo del papa San Gregorio Magno que fue mandado junto con otros hermanos a predicar el Evangelio a los Anglos.
Su labor apostólica
La historia de San Paulino de York comienza con su partida desde Roma en el año seiscientos uno, cuando emprendió su camino como monje misionero hacia la Britannia. Su vocación, nacida en la Ciudad Eterna, lo llevó a recorrer tierras donde la fe apenas comenzaba a arraigarse. Fue consagrado como obispo el veintiuno de julio del año seiscientos veinticinco, asumiendo con responsabilidad la misión de pastorear a las comunidades cristianas en formación. Su presencia fue decisiva para el desarrollo de la estructura eclesiástica en el norte de Inglaterra, donde trabajó con denuedo por la conversión de las almas.
Uno de los momentos más significativos de su ministerio ocurrió en el año seiscientos veintisiete, cuando tuvo la gracia de bautizar al rey Edvino de Northumbria. Este acto no fue solo un evento político, sino un paso firme en la consolidación de la fe en la región. Como signo de este compromiso, impulsó la construcción de la cattedrale en piedra de York, un proyecto ambicioso que buscaba ofrecer un lugar digno para el culto divino. Sin embargo, los tiempos fueron difíciles y tras la muerte del rey Edvino en el año seiscientos treinta y tres, San Paulino se vio obligado a abandonar York. A pesar de la adversidad y el exilio forzado, su celo apostólico no decayó. Fue nombrado obispo de Rochester, donde continuó su servicio a la Iglesia hasta el final de sus días, acaecido en el año seiscientos cuarenta y cuatro. Su vida es, en esencia, una crónica de fidelidad a Dios a pesar de los cambios y las incertidumbres del mundo terrenal.
Su memoria
La memoria de San Paulino de York permanece viva en la tradición de la Iglesia, siendo un ejemplo de la labor de los misioneros que, en el séptimo siglo, cruzaron fronteras para anunciar el Evangelio. Su paso por Canterbury, York y Rochester lo sitúa como un eslabón importante en la historia del cristianismo en la Britannia. La Iglesia lo recuerda con gratitud por su capacidad de adaptación y su firmeza ante las dificultades, cualidades que lo sostuvieron durante su larga trayectoria episcopal.
Hoy, los fieles honran su nombre reconociendo en él a un pastor que supo leer los signos de los tiempos y actuar en consecuencia. Su legado no se limita únicamente a las construcciones materiales que impulsó, sino a la semilla de fe que sembró en los corazones de aquellos a quienes sirvió. En el Martirologio Romano, su vida es una invitación a reflexionar sobre la importancia de la perseverancia en la misión, recordándonos que, independientemente del lugar o las circunstancias, la tarea del cristiano es siempre dar testimonio de la luz de Cristo.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Paulino de York?
San Paulino de York se celebra litúrgicamente el 10 de octubre.
Di cosa è patrono San Paulino de York?
En los datos biográficos disponibles no se menciona ningún patronazgo específico atribuido a San Paulino de York.
En Rochester en Inglaterra, tránsito de san Paulino, obispo de York, que, monje y discípulo del papa san Gregorio Magno, fue enviado por él junto con otros a predicar el Evangelio a los Anglos, después de haber convertido a la fe de Cristo a Eduino rey de Northumbria, lavó en el río a su pueblo con el lavacro de la regeneración. — Martirologio Romano