22 de julio
San Platón de Ancira
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y testimonio de fe
San Platón pertenecía a una familia cristiana originaria de Ancira, en la Galazia, una localidad que corresponde a la actual Ankara, en la moderna Turchia. Las referencias temporales sitúan su vida y su martirio de manera general en el tercer o cuarto siglo. Era muy joven en la época en que enfrentó el juicio por su fe. El celo manifestado por San Platón en la propagación del Cristianismo constituyó una de las causas determinantes de su arresto y posterior traslado ante las autoridades romanas.
El prisionero fue conducido específicamente frente al tribunal del vicario Agrippino. Este mismo magistrado aparece también en el relato del martirio de Clemente de Ancira y en el del grupo compuesto por Eustochio, Gaiano y otros compañeros, acontecimientos acaecidos durante las persecuciones decretadas por los emperadores Diocleciano y Massimiano. La mención de Agrippino en la passio permite deducir con certeza que San Platón debe ser contado entre los mártires de aquel período histórico. Aunque esta pertenencia temporal no aparece de forma explícita en la narración narrativa principal, se encuentra debidamente anotada en los antiguos sinassari.
Los interrogatorios y el martirio
La narración conservada en la extensa passio metafrastica publicada en el Menologio de Simeone Logoteta ofrece pocos datos estrictamente biográficos sobre la persona del mártir, centrando su atención en el desarrollo de los hechos. El texto está ocupado principalmente por los diferentes interrogatorios que San Platón debió afrontar a intervalos muy reducidos. La misma narración describe con detalle los variados tormentos que le fueron infligidos durante estas rigurosas audiencias.
A pesar de la gravedad de los sufrimientos, San Platón demostró una incansable costanza, respondiendo al juez con absoluta lucidez en medio de las torturas más penosas. Finalmente, la sentencia se cumplió cuando San Platón fue decapitado fuera de la ciudad, en un paraje conocido simplemente como campo. Tras la ejecución, un grupo de fieles cristianos recogió su cuerpo con devoción y se encargó de darle piadosa sepultura.
Fuentes antiguas y tradiciones manuscritas
Los sinassari bizantinos insertan la noticia de San Platón en la fecha del dieciocho de noviembre, acompañándola con un breve resumen de su passio, aunque no se puede hablar de una dependencia directa entre ambos escritos, sugiriendo que tanto el relato martirológico como los sinassari derivan de un texto anterior hoy perdido. Curiosamente, la noticia de los sinassari comienza indicando que San Platón era hermano del mártir Antioco. Por su parte, la mención dedicada a Antioco el medico el dieciséis de julio recuerda también este parentesco. No obstante, la passio y el texto relativo a Antioco señalan que este último era originario de Sebaste y no de Ancira.
Esta aparente contradicción geográfica encuentra una explicación histórica, ya que la ciudad de Ancira tuvo en época imperial el nombre alternativo de Sebaste de los Tectosagi, tal como fue relevado por G. Lucchesi. Por otro lado, el Sinassario armeno de Ter Israel conserva la memoria de San Platón en el día correspondiente al diez de tre, ofreciendo una noticia más extensa que la bizantina pero sin aportar detalles nuevos, salvo la confirmación de la parentela con Antioco. De manera similar, existe una passio de San Platón redactada en armeno que resulta de gran utilidad para la comparación filológica. En el ámbito georgiano, el Calendario Palestino-georgiano del Sinaiticus 34 anuncia al santo el dieciséis de noviembre, mientras que los calendarios locales registran además una deposición de San Platón el veintidós de octubre que no se encuentra documentada en ninguna otra fuente.
La evolución del culto en Occidente
El Martirologio Geronimiano anuncia la festividad de San Platón el veintidós de julio, entrando en aparente contraste con la tradición oriental del dieciocho de noviembre. Dicha fecha del veintidós de julio guarda plena consonancia con el antiguo Martirologio Siriaco del cuarto siglo y se sitúa temporalmente muy cerca del dieciséis de julio, fecha en la que se conmemora a su hermano Antioco. Esta colocación estival fue la que conocieron las comunidades occidentales, las cuales no celebraban la memoria de Antioco.
Siguiendo esta línea, el monje Floro introdujo a San Platón en su propio Martirologio bajo la fecha del veintidós de julio, retomando el elogio del Geronimiano. Floro añadió la expresión cuius Acta habentur, presente en algunos manuscritos antiguos, y precisó que ese día correspondía exactamente al dies natalis del mártir. Posteriormente, los martirologios de Adone y Usuardo repitieron exactamente el mismo anuncio.
El Cardenal Baronio y los concilios
El Cardenal C. Baronio situó la memoria litúrgica del santo el veinte de julio en el Martirologio Romano. Para ello, Baronio compuso un elogio considerablemente más largo inspirándose directamente en las fuentes litúrgicas bizantinas. Al consultar los textos orientales, Baronio halló la memoria de San Platón en el dieciocho de noviembre, aunque la citó erróneamente como dieciocho de diciembre. Además, prefirió sustituir la fórmula tradicional cuius Acta habentur por una nota informativa redactada por él mismo sobre los milagros del santo en favor de los pecadores y prisioneros.
La precisión introducida por el Cardenal Baronio resulta completamente exacta, puesto que durante las sesiones del séptimo concilio ecuménico, conocido como el segundo Concilio de Nicea celebrado en el año 787, se dio lectura pública a una carta escrita por San Nilo dirigida al silenziario Eliodoro. En aquella epístola se hace una explícita alusión a los prodigiosos milagros operados por la constante y eficaz intercesión de San Platón.
Su testimonio de vida
La historia de San Platón está intrínsecamente ligada a la ciudad de Ancira, en Galacia, donde desarrolló su labor evangelizadora. En un periodo de intensa persecución contra los cristianos, su compromiso con el mensaje del Evangelio lo llevó a realizar un activo proselitismo, una labor que finalmente provocó su arresto. Las autoridades romanas, preocupadas por la influencia de su mensaje, lo sometieron a rigurosos interrogatorios dirigidos por el vicario Agrippino. Estos encuentros no fueron simples trámites administrativos, sino verdaderos desafíos donde se puso a prueba la determinación del santo frente a la autoridad civil.
Ante la negativa de San Platón a abandonar su fe, fue sentenciado a sufrir diversas torturas físicas. A pesar del dolor y la presión ejercida para que renunciara a sus creencias, el mártir se mantuvo firme, demostrando una resiliencia que sorprendió a sus verdugos. Tras un periodo de intenso sufrimiento, fue conducido fuera de la ciudad de Ancira para ser ejecutado. La sentencia de muerte mediante decapitación puso fin a su vida terrenal, pero su acto de entrega se convirtió en un pilar de la memoria cristiana local. Poco después de su ejecución, un grupo de fieles cristianos se encargó de recoger su cuerpo y darle una sepultura digna, un gesto de amor y respeto que permitió preservar la memoria de su sacrificio y asegurar que su ejemplo de valentía siguiera inspirando a la comunidad cristiana de Galacia y de otros lugares como Sebaste.
El culto y la veneración
La figura de San Platón ha sido objeto de una profunda veneración a lo largo de los siglos, reflejada en la diversidad de las tradiciones litúrgicas que custodian su memoria. Su legado no quedó limitado a su región natal, sino que se extendió a través de los sinassarios y los textos martirológicos que catalogan la vida de los santos. La Iglesia ha mantenido viva la conmemoración de su tránsito hacia la vida eterna, reconociendo en él a un modelo de constancia y rectitud moral frente a las injusticias del mundo.
Esta devoción se manifiesta de distintas formas en el calendario litúrgico universal. Mientras que en los sinassarios bizantinos se le recuerda durante el mes de noviembre, el Martirologio Geronimiano señala una fecha distinta para su celebración, demostrando la importancia de su figura en diversas tradiciones cristianas. Estos registros no solo sirven como un recordatorio histórico de su muerte, sino como una invitación a reflexionar sobre la vocación cristiana de dar testimonio de la verdad. La persistencia de su culto es una prueba de cómo la entrega de los mártires continúa hablando a los hombres y mujeres de todas las épocas, recordándoles la importancia de la fidelidad y el amor a Dios por encima de toda circunstancia terrenal.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Platón de Ancira?
La memoria liturgica de San Platón de Ancira se celebra el veintidós de julio según la tradición occidental y el Martirologio Geronimiano, aunque otras tradiciones la sitúan el dieciocho de noviembre o el veinte de julio.
De qué es patrono San Platón de Ancira?
Los hechos históricos y las fuentes litúrgicas conservadas sobre San Platón de Ancira no mencionan ningún patronato específico atribuido a su persona.
En Ankara en Galacia, en la actual Turquía, san Platón, mártir. — Martirologio Romano