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17 de septiembre

San Segismundo Félix Feliński

Obispo de Varsovia

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La juventud y el camino hacia el sacerdocio

San Segismundo Félix Feliński nació el 1 de noviembre de 1822 en Wojutyn, situado en la diócesis de Łuck y en la provincia de Wołyń. Aquella región formaba parte de Polonia en el momento de su nacimiento, aunque hoy se encuentra en territorio de Ucrania. Fue el séptimo de los once hijos nacidos del matrimonio formado por Gerard y Ewa Wendorff, ambos pertenecientes a la nobleza y destacados por su sólida fe religiosa. La infancia del santo transcurrió bajo la sombra de la prueba cuando, a la edad de once años, quedó huérfano de padre. Las dificultades familiares aumentaron notablemente cinco años más tarde, cuando su madre sufrió la deportación a Siberia a causa de su actividad patriótica. Superando estas dolorosas circunstancias, el joven completó sus estudios ginnasiales y posteriormente se trasladó a Rusia para estudiar matemáticas en la Universidad de Moscú. Su búsqueda intelectual y espiritual continuó en Francia, donde frecuentó los cursos impartidos en la Sorbona y en el Collège de France de París. Fue en este periodo cuando maduró en su interior la firme decisión de abrazar el sacerdocio. Con este propósito, retornó a su tierra natal en el año 1851 para ingresar en el Seminario de Żytomierz. Más adelante, prosiguió su intensa formación teológica en la Academia Ecclesiastica de San Petersburgo, culminando este camino el 8 de septiembre de 1855, fecha en la que recibió la ordenación sacerdotal. Durante los primeros años tras su ordenación, combinó con entrega el ministerio pastoral con la labor de enseñanza.

El episcopado en Varsavia y el destierro

El ministerio del santo dio un giro trascendental cuando el Beato Papa Pio IX lo nombró Arzobispo metropolita de Varsavia el 6 de enero de 1862. En el mes de febrero siguiente hizo su solemne ingreso en la diócesis, donde halló de inmediato una situación politico-religiosa sumamente compleja, caracterizada por la desconfianza generalizada. A pesar de las dificultades, inició con prontitud una valiente y decidida acción orientada a lograr la gran rinascita espiritual y moral de toda la nación. Puso especial empeño en incrementar la preparación intelectual y espiritual del Clero, en revitalizar la catequesis destinada al pueblo y en organizar una asistencia eficaz para los pobres y los niños. Para asegurar el cuidado de los más vulnerables, confió a los necesitados a las Suore de la Famiglia de Maria, una institución que él mismo había fundado previamente en San Petersburgo desde el año 1857. Su labor episcopal se distinguió por la defensa firme y valiente de la libertad de la Iglesia frente a las presiones y restricciones del Estado. Tras el trágico fracaso de la Insurrección de enero de 1863, su inquebrantable fidelidad a Roma y sus contactos directos con la Sede Apostolica, realizados sin la mediación del gobierno zarista, motivaron que el 14 giugno de aquel mismo año fuera deportado a Rusia. Fue condenado a sufrir el exilio en Jaroslavl, a orillas del río Volga, un destierro que se prolongó durante veinte largos años. Lejos de desanimarse, durante todo ese tiempo continuó asistiendo espiritualmente tanto a los católicos locales como a los fieles exiliados en Siberia. Entregado por entero al renacimiento del catolicismo en el vasto Imperio ruso, logró incluso edificar un templo sagrado en aquellas tierras inhóspitas.

Los últimos años y la posteridad

La prolongada prueba del destierro concluyó en el año 1883 gracias a la apremiante intervención de la Santa Sede, que logró su liberación. Sin embargo, las autoridades no le permitieron regresar a su sede episcopal en Varsavia, por lo que fue nombrado Arzobispo titular de Tarso. Los últimos doce años de su existencia transcurrieron en la región de la Galizia, específicamente en la localidad de Dźwiniaczka, situada en la diócesis de Leopoli. Allí vivió en una condición de semi-esilio bajo el dominio austriaco, sin escatimar esfuerzos ni fatigas. Trabajó de manera incansable por el auténtico bien espiritual de los campesinos polacos y ucranianos que poblaban la Galizia. Consciente de las necesidades de la población, se preocupó hondamente por la educación y la cultura, promoviendo la construcción de la primera escuela del pueblo. Asimismo, abrió un asilo para la infancia en Dźwiniaczka y mandó edificar una iglesia junto con un convento destinado a las religiosas de la Familia de Maria. San Segismundo Félix Feliński entregó su alma a Dios en Cracovia el 17 septiembre de 1895, muriendo en olor de santidad. Desde el mes de abril de 1921, sus venerables restos mortales descansan en la iglesia cattedrale de Varsavia. El camino hacia el reconocimiento oficial de sus virtudes avanzó cuando fue declarado Venerabile por el Papa Juan Pablo II el 14 de abril de 2001. En el Martirologio es recordado en Cracovia, Polonia, como el bienaventurado obispo de Varsavia que supo obrar entre inmensas dificultades por la libertad y el profundo renacimiento de la Iglesia, destacando también por haber instituido el Instituto de las Suore Francescane de la Famiglia de Maria para servir al pueblo en toda necesidad.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeggia San Segismundo Félix Feliński?

Su memoria litúrgica se celebra el 17 de septiembre.

En Cracovia en Polonia, beato Segismundo Félix Feliński, obispo de Varsovia, que se esforzó entre grandes dificultades por la libertad y la renovación de la Iglesia, fundando el Instituto de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María al servicio del pueblo en cada una de sus necesidades. — Martirologio Romano