8 de diciembre
San Teobaldo de Marly
Abad de Vaux-de-Cernay
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
De la milicia al claustro cisterciense
Los primeros años de la vida de San Teobaldo transcurrieron en el mundo secular. Hijo de Bouchard de Montmorency, signore de Marly, y de Matilde de Chateaufort, el joven contaba con ilustres lazos familiares, entre ellos el parentesco directo con el rey Luis VII. En su juventud, Teobaldo abrazó dapprima el mestiere delle armi y se distinse nei tornei, demostrando valor en el ejercicio caballeresco. A pesar de encontrarse inmerso en la vida militar, Teobaldo nutrì una grande devozione alla Madonna, la cual guio sus pasos hasta el momento de su conversión. Nel 1226 Teobaldo prese l'abito cistercense nell'abbazia dei Vaux-de-Cernay. Dicha abadía pertenecía a la congregación de Savigny, una institución monástica que había pasado en blocco all'ordine di Cîteaux nel 1147, quedando bajo la filiación de Clairvaux. Para su formación espiritual, Teobaldo fue confiado al abad Tommaso, quien lo guio en la vida religiosa desde el 1212 hasta el 1229. La madurez espiritual adquirida en esos años preparó el terreno para los futuros encargos de gobierno dentro de la comunidad monástica.
El abadiato y el servicio humilde
El camino de servicio de Teobaldo continuó cuando nel 1230 fue nombrado priore por Riccardo, quien había sucedido al abad Tommaso. Alla morte di Riccardo nel 1235, Teobaldo fu eletto abate, iniciando un periodo de intensa guía espiritual y material para la comunidad. Durante su mandato, Teobaldo esercitò un diretto superiorato sull'abbazia di Breuil-Benoit y también ejerció el superiorato sull'abbazia femminile di Port-Royal, un lugar con el cual su familia guardaba estrechos lazos, dado que su propio padre había sido benefattore dell'abbazia di Port-Royal. Su labor de superintendencia se amplió aún más cuando nel 1237 Teobaldo ebbe il governo dell'abbazia delle monache del Trésor en la diócesis de Rouen. Nella nuova carica Teobaldo dette esempio di umiltà e di pietà, ganándose el respeto de las religiosas y de los fieles. Lejos de buscar privilegios propios de su alta cuna, Teobaldo mantenne la povertà negli abiti e in tutto il suo tenore di vita. Su humildad se manifestaba en acciones cotidianas, como cuando Teobaldo aiutò i muratori trasportando pietre e calcina durante i lavori nel monastero. Estas obras incluyeron trabajos para ingrandire una sala del monastero y para construir una parte dell'edificio per i fratelli conversi, mostrando siempre una paternal solicitud por las necesidades de sus hermanos.
El encuentro con la realeza y la profecía de los lirios
La fama della santità di Teobaldo si diffuse ampliamente y con el tiempo giunse al re san Luigi. En aquellos años, el monarca se encontraba en una situación de profunda prueba espiritual, pues el re san Luigi era senza figli dopo cinque anni di matrimonio con Margherita di Provenza. Movidos por la fe, el rey san Luigi y su moglie Margherita si recarono a trovare Teobaldo ai Vaux-de-Cernay. Una vez ante el santo abad, el rey chiese a Teobaldo di pregare Dio per avere la grazia di generare figli. Una pia leggenda narra che Teobaldo rispose prendendo un cesto dal quale uscirono undici gigli di candore smagliante. Gli undici gigli eran el símbolo profético de los undici figli que debían nacer de la unión de los soberanos. Para inmortalizar este episodio, el pintor J. M. Vien riprodotto questa scena in un quadro eseguito nel 1774. El cuadro de J. M. Vien era destinato alla cappella del Petit Trianon a Versailles, donde se ve ancor oggi como testimonio de aquella visita. La promesa espiritual halló cumplimiento cuando la regina Margherita dette alla luce una bambina di nome Bianca nel 1240, abriendo el camino a la descendencia real.
Tránsito, sepultura y memoria litúrgica
Después de guiar espiritualmente a su comunidad durante doce años de fecunda labor, Teobaldo morì nell'abbazia dei Vaux-de-Cernay l'8 dicembre 1247 dopo dodici anni di fecondo governo abbaziale. En cumplimiento de las costumbres monásticas, Teobaldo fu sepolto nella sala del capitolo. Sulla tomba di Teobaldo fu posta una lastra di pietra con inciso un pastorale e l'iscrizione Hic Jacet Theobaldus abbas. La fama della santità di Teobaldo provocó que pronto llegaran grandes pellegrinaggi ai Vaux-de-Cernay en busca de su intercesión. Debido a la afluencia de fieles, nel 1261, sotto la direzione dell'abate di Clairvaux, fu fatta la traslazione delle spoglie nella cappella dell'infermeria, un lugar que era más accesible a todos los devotos. Una seconda traslazione ebbe luogo nel 1270 en un sepolcro construido en la navata della chiesa. Sul secondo sepolcro se leía el epitafio Mille bicento septimo cum quadrageno caelo clarescit Theobaldus ubi requiescit. Tragicamente, la tomba del 1270 fu profanata nel 1793 durante los disturbios revolucionarios. No obstante la profanación, algunas reliquie conservate nella chiesa di Cernay-la-Ville proverrebbero dalla tomba profanata y continúan custodiando la memoria del santo. La festa di Teobaldo veniva celebrata con devoción nell'abbazia dei Vaux-de-Cernay. El culto de Teobaldo fu riconosciuto oficialmente por papa Clemente XI il 25 settembre 1710. Además, nel XVII secolo fu dedicato un altare a Teobaldo nella chiesa dell'abbazia di Cîteaux. Hoy en día, Teobaldo è onorato nelle diocesi di Parigi e di Versailles, mientras que en el Orden Cistercense se hace memoria di Teobaldo nel Breviario alla data dell'8 luglio. En el martirologio, san Teobaldo di Marly es recordado cerca de París como un fiel servidor de Dios.
Su vida y ministerio
La trayectoria de San Teobaldo de Marly comenzó con su ingreso en la abadía cisterciense de Vaux-de-Cernay en el año mil doscientos veintiséis. Su vocación, madurada en el silencio y la oración, le permitió ascender con humildad en la vida monástica hasta ser elegido abad de dicho monasterio en el año mil doscientos treinta y cinco. Desde esta posición de servicio, San Teobaldo no solo guio a sus hermanos en la fe, sino que extendió su responsabilidad pastoral al asumir en mil doscientos treinta y siete el gobierno de la abadía femenina del Trésor.
Su reputación de hombre santo y prudente llegó a oídos de la realeza, siendo el rey Luis Noveno uno de los ilustres visitantes que acudieron a él buscando su intercesión para solicitar el don de la descendencia. San Teobaldo se mantuvo fiel a su llamado hasta el final de sus días, falleciendo el ocho de diciembre del año mil doscientos cuarenta y siete. Sus restos fueron depositados en la misma abadía de Vaux-de-Cernay, lugar que fue testigo de su incansable labor espiritual. A lo largo de su vida, su presencia se hizo sentir en diversos lugares vinculados a su ministerio, como Breuil-Benoit y Port-Royal, donde su huella de santidad quedó grabada profundamente en la historia de la orden.
El culto y la memoria
La veneración a San Teobaldo de Marly fue confirmada oficialmente por el papa Clemente Undécimo en el año mil setecientos diez, momento en el cual fue elevado a los altares. Su memoria es celebrada con devoción, especialmente dentro del Orden Cisterciense, donde se le rinde homenaje cada ocho de julio. Por su parte, la fecha de su tránsito hacia la casa del Padre, el ocho de diciembre, permanece como el día principal de su recuerdo litúrgico.
San Teobaldo es reconocido como un protector y patrono de gran relevancia para las diócesis de París y de Versalles, donde los fieles acuden a su intercesión. Su vida, caracterizada por la sobriedad y el cumplimiento fiel de sus deberes, sirve como un recordatorio permanente de la importancia de la oración constante y la entrega total a Dios. A través de los siglos, su ejemplo continúa inspirando a quienes buscan vivir una fe auténtica y un compromiso sincero con la Iglesia.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia San Teobaldo de Marly?
San Teobaldo de Marly se recuerda el 8 de diciembre, fecha de su tránsito, y su culto cuenta con memoria en el Breviario cistercense el 8 de julio, además de celebrarse en las diócesis de París y de Versalles.
¿Quién fue el papa que reconoció su culto?
El culto de San Teobaldo de Marly fue solemnemente reconocido por el papa Clemente XI el 25 de septiembre de 1710.
En Vaux-de-Cernay, cerca de París, san Teobaldo de Marly, abad de la Orden Cisterciense, que servía a sus hermanos desempeñando las tareas más humildes. — Martirologio Romano