29 de enero
San Valerio de Rávena
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los santos omonimos y la memoria litúrgica
La fecha litúrgica que celebramos hoy une de manera especial a dos santos que comparten el nombre de Valerio. El primer santo omonimo es el protovescovo de Treviri, cuya existencia se sitúa cronológicamente entre la fin del tercer siglo y los comienzos del cuarto. El segundo santo omonimo es el obispo de Rávena, cuya muerte terrena acaeció el quince de marzo del año ochocientos diez. Este obispo de Rávena es recordado en una crónica del año mil doscientos ochenta y seis, un testimonio escrito que probablemente surgió a causa de una confusión de nombre con el prelado de Treviri. Debido a estas complejidades documentales, no existen elementos suficientes para poder ricavar un retrato agiografico esauriente de ninguno de los dos santos por separado.
El ministerio y las vicisitudes del obispo de Rávena
Diversas fuentes históricas documentan con claridad que el arzobispo Valerio rigió la diócesis de Rávena entre los años setecientos ochenta y ocho y ochocientos diez. Este celoso pastor se dedicó con esmero al decoro de las iglesias de la región de la Romaña y a la defensa de la ortodoxia cristiana frente a la persistente amenaza de la herejía ariana. Durante su episcopado, un acontecimiento político quedó registrado en una carta enviada por el papa León III a Carlomagno, en la cual se critica al obispo ravennate. Dicha carta narra detalladamente que dos condes palatinos, quienes se hospedaban en la curia de Rávena el día de las Palmas, el ocho de abril del año ochocientos ocho, escucharon durante el almuerzo unas palabras que el pontífice juzgó como escandalosas. Más adelante en el tiempo, en el siglo decimotercero, el arzobispo Simeone procedió al solemne traslado de las reliquias del obispo ravennate hacia la catedral, un traslado que tuvo lugar el nueve de mayo del año mil doscientos veintidós. Como muestra de gran reverencia hacia el beato Valerio, el mismo arzobispo Simeone concedió una especial indulgencia dirigida a la basílica de San Apolinario en Clase.
La tradición y las leyendas de San Valerio de Treviri
Las noticias históricas y biográficas sobre el obispo Valerio de Treviri resultan notablemente más inciertas y complejas de trazar. Una cronología razonada y fundamentada sitúa la existencia de este obispo de Treviri hacia la fin del tercer siglo. Una conocida leyenda agiografica presenta a San Valerio de Treviri como un discípulo directo del apóstol Pedro, con el claro intento histórico y espiritual de conferir una sólida apostolicidad a las antiguas Iglesias de la Galia y de Germania. Según relata esta misma tradición legendaria, el apóstol San Pedro envió a Valerio a la ciudad de Treviri en compañía de Eucario y de Materno. Las Gesta episcoporum Tungrensium, una obra compuesta alrededor del año mil, recogen y contienen ulteriores abbellimenti sucesivos de esta antigua leyenda. Dichos textos repiten con fervor los temas tradicionales propios de la santidad de los grandes missionarios apostólicos, narrando prodigios tales como la conversión de muchedumbres paganas y la realización de milagros strepitosos. Entre los prodigios atribuidos por la tradición a Valerio destaca la milagrosa risurrección de su compañero Materno, obtenida mediante el uso de un bastón que había sido enviado expresamente por el propio San Pedro. Asimismo, el fiel compañero de misión Eucario, quien falleció antes que Valerio, le habría advertido al santo en un sueño acerca de la inminencia de su propia muerte.
El tránsito y el culto de San Valerio de Treviri
La muerte de Valerio de Treviri se encuentra tradicionalmente indicada en el día veintinueve de enero del año ochenta y ocho. Sin embargo, los estudios modernos señalan que la fecha del año ochenta y ocho debe ser posticipada a los inicios del cuarto siglo, basándose en los datos provistos por el Catálogo episcopal de Treviri y por antiguas inscripciones epígraficas halladas en el lugar. En la actualidad, las sagradas reliquias de San Valerio de Treviri se conservan con devoción en el interior de la iglesia de San Matías en Treviri, custodiadas dignamente dentro de un sarcofago construido en el característico estilo tardo romanico.
Il cammino dei pastori
Il primo San Valerio, vissuto tra il terzo e il quarto secolo, occupa un posto di rilievo come protovescovo di Treviri. La tradizione cristiana, con devoto rispetto, lo indica come discepolo diretto di San Pietro, sottolineando così il legame profondo con l'autorità apostolica. La sua vita, pur avvolta nella nebbia dei secoli, trova un punto di riferimento certo nella città di Treviri, dove morì e dove ancora oggi le sue reliquie sono conservate presso la chiesa di San Mattia, meta di preghiera per quanti cercano conforto nella storia dei padri della fede.
In un contesto storico differente, incontriamo l'arcivescovo di Ravenna, la cui missione si svolse tra il settecento ottantotto e l'anno ottocento dieci, epoca in cui resse la cattedra ravennate. Egli è ricordato per il suo coraggio nel difendere l'ortodossia cattolica, opponendosi con fermezza all'eresia ariana che minacciava l'unità della Chiesa. Il suo operato fu caratterizzato da una dedizione instancabile alla dottrina autentica. Dopo la sua morte, avvenuta nel corso dell'anno ottocento dieci, la sua figura continuò a essere venerata, culminando nel mille duecento ventidue con la solenne traslazione delle sue reliquie all'interno della cattedrale, gesto che confermò l'importanza del suo ministero episcopale per la comunità ravennate e per l'intera Chiesa.
Memoria e venerazione
Il culto verso San Valerio si manifesta in momenti distinti del calendario liturgico, riflettendo la duplice eredità dei santi che portano questo nome. La memoria del protovescovo di Treviri viene celebrata il ventinove gennaio, in una ricorrenza che lo vede commemorato insieme al vescovo di Ravenna, creando un ponte spirituale tra diverse tradizioni locali. Per quanto riguarda l'arcivescovo di Ravenna, la celebrazione avviene il quindici marzo, data che ricorda il giorno della sua nascita al cielo.
La devozione verso queste figure non si è spenta con il passare dei secoli. La cura riservata alle loro reliquie, sia a Treviri presso la chiesa di San Mattia, sia nella cattedrale di Ravenna, testimonia la continuità di un legame che unisce i fedeli di oggi ai pastori che li hanno preceduti. Celebrare San Valerio significa riconoscere la bellezza di un ministero episcopale vissuto con coerenza, sia nell'annuncio delle origini apostoliche sia nella difesa della verità evangelica contro le insidie del tempo.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja San Valerio de Rávena?
San Valerio de Rávena se recuerda el veintinueve de enero, en una fecha litúrgica que une a dos santos omonimos.