29 de enero
Santi Juventino y Maximino
Mártires de Antioquía
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El martirio bajo Giuliano el Apóstata
Los hechos históricos sitúan el martirio de los santos Juventino y Maximino a comienzos del cuarto siglo, concretamente en el año 363. Ambos formaban parte del ejército del emperador Giuliano el Apóstata y pertenecían a la schola gentilium. Ante la presión imperial contra los cristianos, los dos soldados manifestaron su firmeza espiritual, lo que motivó que las autoridades imperiales procedieran a la confiscación de todos sus bienes. Tras este despojo material, ambos fueron confinados en la prisión de Antiochia de Siria. La condena culminó con la ejecución capital mediante la decapitación, sufrida en la misma ciudad oriental. La comunidad de los fieles de Antiochia demostró una gran valentía al lograr recuperar los cuerpos sagrados de los mártires para darles sepultura. Pasado el tiempo de la persecución y tras la muerte de Giuliano, los cristianos edificaron un monumento conmemorativo en honor de los dos soldados para perpetuar su recuerdo espiritual.
La transmisión de la memoria y el culto litúrgico
La memoria de los mártires Juventino y Maximino quedó registrada en importantes fuentes documentales de la antigüedad cristiana. Dos calendarios sirianos giacobini custodiados en el British Museum conmemoran al grupo integrado por Juventino, Maximino y Longino en la fecha del veintinueve de kanun segundo, equivalente a enero. El primero de estos calendarios pertenece al siglo séptimo, mientras que el segundo, del siglo décimo, refleja una tradición contemporánea al primero. El patriarca Severo de Antiochia dedicó un inno a los dos últimos santos mencionados, en el cual conservan su condición de gentiles. Según el análisis del estudioso Peeters, tanto los calendarios como el texto hímnico dependen de un documento agiográfico más antiguo. La Storia Ecclesiastica de Teodoreto relata los pormenores del martirio de los dos soldados, aunque omite la mención del mártir Longino que aparece asociada en las fuentes siriacas. Por su parte, san Juan Crisostomo legó un célebre panegirico donde recuerda que la comunidad se había reunido días antes para la fiesta de san Babila, cuya celebración tradicional figuraba en el Martirologio Siriaco del cuarto siglo ya en el veinticuatro de enero. Mediante este vínculo temporal con la festividad de san Babila, recordada el veintitrés o veinticinco de enero según los calendarios, se aseguró la fecha auténtica del veintinueve de enero para Juventino y Maximino. En Occidente, la mención de los dos mártires apareció por primera vez en el Martirologio del Molano, quien eligió el veinticinco de enero debido a una variante textual en la traducción de las obras de san Crisostomo, situándolos el día posterior a san Babila conforme al Cronógrafo de Jerónimo. En la actualidad, el nuevo Martirologio Romano sitúa con exactitud la celebración litúrgica de los santos Juventino y Maximino el veintinueve de enero, mientras que los sinassari bizantinos introdujeron su conmemoración en el nueve de octubre.
La vida y el martirio
La historia de los santos Juventino y Maximino se sitúa en el complejo escenario del siglo cuarto, una época marcada por las tensiones religiosas bajo el mandato del emperador Juliano el Apóstata. Ambos desempeñaban funciones en el ejército imperial cuando, debido a su fe cristiana, fueron señalados y perseguidos. La firmeza de su postura les acarreó graves consecuencias, comenzando por la confiscación de todos sus bienes personales, una medida destinada a quebrantar su voluntad y despojarlos de su seguridad terrenal.
Lejos de ceder ante las presiones, los dos soldados mantuvieron su coherencia, lo cual los condujo a sufrir un duro encarcelamiento en la ciudad de Antioquía de Siria. Este periodo de cautiverio fue el preludio de su desenlace final. En el año trescientos sesenta y tres, bajo las órdenes directas del emperador, ambos fueron condenados a la pena capital. La sentencia se cumplió mediante la decapitación, convirtiendo sus muertes en un acto de entrega total. La comunidad de los fieles, movida por la gratitud y el respeto a su valentía, decidió honrar su memoria construyendo un monumento conmemorativo en Antioquía, un lugar que sirvió para que las generaciones posteriores pudieran recordar su sacrificio y la fortaleza que demostraron al enfrentar la muerte por amor a su fe.
El culto y la memoria
El culto a los santos Juventino y Maximino ha perdurado a través de los siglos, siendo un ejemplo de perseverancia en la fe. Su memoria no se limita únicamente a la historia local de Antioquía, sino que ha sido acogida por la tradición universal de la Iglesia. En la actualidad, son recordados con devoción en el Martirologio Romano, donde se inscribe su nombre para la oración de toda la comunidad cristiana.
Su legado también se encuentra presente en los antiguos calendarios siriacos, que han conservado el recuerdo de estos mártires como parte esencial del patrimonio espiritual de Oriente. La construcción del monumento erigido por los cristianos de su tiempo fue el primer paso de un culto que, más allá de las piedras y el mármol, se mantiene vivo en la oración y el agradecimiento de quienes ven en Juventino y Maximino un modelo de coherencia cristiana frente a las dificultades.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la festividad de los santos Juventino y Maximino?
Su memoria litúrgica se conmemora el veintinueve de enero, fecha auténtica establecida a partir de su vinculación con las antiguas celebraciones de san Babila en Antiochia.
De que patronato gozan los santos Juventino y Maximino?
Las fuentes históricas y litúrgicas conservadas no mencionan ningún patronato específico atribuido a estos santos mártires.
En Antioquía de Siria, hoy en Turquía, santos mártires Juventino y Maximino, coronados por el martirio bajo el emperador Juliano el Apóstata. — Martirologio Romano