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3 de febrero

Santa Berlinda de Meerbeke

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes familiares y el tiempo de prueba

La historia de santa Berlinda hunde sus raíces en la nobleza de la región, siendo hija de Odelardo, quien ejercía como señor de Meerbeke, cerca de Ninova en la Fiandra oriental, y de Nona, a quien la tradición atribuyó erróneamente el parentesco de ser hermana de sant'Amando. Durante el transcurso de su juventud, concretamente hacia el año ochocientos ochenta, se produjo la violenta invasión normanda de las Fiandre, un acontecimiento trágico que marcó profundamente a su familia. Su padre Odelardo recibió el delicado encargo de asumir la defensa del territorio comprendido entre Anversa y Condé, una misión militar durante la cual la familia sufrió la dolorosa pérdida de Eligardo, el hermano de Berlinda. Tras la decisiva derrota de los normandos acaecida en el año ochocientos noventa, Odelardo regresó a su hogar en Meerbeke, pero la dureza de los tiempos y de la guerra le reservaba una prueba aún mayor al ser fulminadamente afectado por la enfermedad de la lepra. En aquel tiempo de dolor, Berlinda ya había perdido a su madre, por lo que asumió con generosidad el cuidado constante y amoroso de su padre enfermo durante los años que duró su larga dolencia. Sin embargo, en un momento de amargura de la enfermedad, Odelardo creyó notar en la mirada de su hija cierto sentido de disgusto hacia su persona, lo que le provocó una profunda irritación que le llevó a tomar la drástica decisión de diseredarla, destinando todas sus posesiones en favor del monasterio de Santa Geltrude de Nivelles.

La vida monástica y el retorno a Meerbeke

Abandonada a su suerte por la severa decisión paterna, Berlinda buscó refugio en el monasterio de Moorsel, situado en las cercanías de Alost, donde encontró a un pequeño grupo de religiosas que habían retornado recientemente de su exilio. Dichas monjas se habían visto obligadas a refugiarse con anterioridad en Chévremont, cerca de Liegi, a causa de la devastadora invasión normanda que había asolado el país. En aquel humilde cenobio de Moorsel, Berlinda vivió durante varios años inmersa en una situación de extrema pobreza, compartiendo la dura cotidianidad con las pocas hermanas supervivientes. Estando allí, la santa recibió de manera sobrenatural la revelación mística de la muerte de su progenitor, lo que la impulsó a emprender de inmediato el viaje de regreso a su localidad natal. Una vez en Meerbeke, Berlinda se ocupó personalmente de preparar y curar la digna sepultura de su padre en el interior de la iglesia que había quedado profundamente devastada perteneciente al monasterio de San Pietro. Cediendo con bondad a las repetidas y afectuosas solicitudes de sus propios familiares, la santa decidió no regresar a Moorsel y se detuvo definitivamente en su tierra natal. Allí decidió consagrarse por entero al Señor, conduciendo un ejemplar modelo de vida caracterizado por la más estricta austeridad, la oración constante y la práctica asidua de la caridad, compartiendo su camino espiritual junto a un grupo de piadosas mujeres que quisieron seguir su ejemplo de santidad.

Prodigios, tránsito y culto litúrgico

La antigua Vita de la santa narra numerosos acontecimientos prodigiosos ocurridos tanto durante su existencia terrena como después de su fallecimiento. Entre los prodigios atribuidos a su etapa vital se mencionan varios eventos de carácter claramente fantástico, tales como diversas transformaciones milagrosas en días solemnes, entre las que destacan la conversión de pescado en carne y de agua en vino. Asimismo, la tradición piadosa recuerda el prodigio insólito de la transformación del material del sarcofago destinado a su cuerpo, el cual habría cambiado su composición original de madera a piedra firme. Santa Berlinda entregó su alma al Creador veintisiete años después del deceso de su padre, ocurriendo su muerte entre los años novecientos treinta y novecientos treinta y cinco. Su cuerpo fue sepultado con devoción en la mencionada iglesia de San Pietro, y solamente tras su fallecimiento la poderosa abadía de Nivelles pudo tomar posesión legítima de los bienes de Meerbeke, promoviendo con fervor el culto litúrgico en su honor. Treinta años después de su muerte, en un arco temporal comprendido entre el año novecientos sesenta y el novecientos sesenta y cinco, el obispo de Cambrai Autberto II procedió a realizar una solemne traslación de sus sagradas reliquias. Los restos mortales fueron trasladados con gran pompa a una nueva iglesia edificada específicamente en Meerbeke y dedicada a la Santísima Virgen, cuya encomienda espiritual fue confiada a una comunidad compuesta por seis monjas y seis eclesiásticos, bajo la dirección de un prevosto designado directamente por la abbadessa de Nivelles. Como signo de la expansión de su fama espiritual, algunas porciones de las reliquias de santa Berlinda fueron llevadas también al monasterio de Santo Stefano de Tulle. En el calendario litúrgico actual, la santa se conmemora el tres de febrero dentro de la Orden benedictina y en la diócesis de Gand, festividad en la que en ocasiones es recordada junto a sus consorellas Celsa y Nona, además de ser recordada los días tres de mayo, tres de septiembre y veintinueve de octubre en memoria de las traslaciones históricas de sus reliquias.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia Santa Berlinda de Meerbeke?

Santa Berlinda de Meerbeke se festeggia principalmente el 3 de febrero en la Orden benedictina y en la diócesis de Gand, y también se la recuerda el 3 de mayo, el 3 de septiembre y el 29 de octubre en memoria de las diversas traslaciones de sus reliquias.

Di cosa è patrono Santa Berlinda de Meerbeke?

Santa Berlinda de Meerbeke es considerada patrona contra las enfermedades en general, y de manera muy particular es protectora de los animales y del ganado bovino.

En Meerbeke, en Brabante, en la actual Bélgica, santa Berlinda, virgen, que llevó en esta ciudad una vida religiosa de pobreza y caridad. — Martirologio Romano