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6 de febrero

Santa Dorotea y Teófilo

Mártir de Cesarea de Capadocia

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

El contexto y la vida en Cesarea de Cappadocia

La fascinante y conmovedora vicenda de Santa Dorotea se desarrolla en la antigua región de la Cappadocia, situada en el corazón de Asia Menor. En aquellas tierras sorgía la magnífica ciudad de Cesarea, capital llamada así en honor del emperador Tiberio y situada en la actual Turchia, donde la santa vivió y consumó su testimonio en el cuarto siglo, concretamente sufriendo el martirio en el año 284 después de Cristo. Sin embargo, los textos históricos y la passio de la santa, aunque muy antigua, se encuentran integrados por diversos elementos tradicionales y legendarios según señala la obra de don Luca Roveda. Desde su infancia, la joven se distinguió por una extraordinaria sabiduría, una pureza de corazón admirable y una dedicación constante a las obras de caridad, honrando al Señor con mucha firmeza mediante el ayuno y la oración ferviente.

La fama de sus elevadas virtudes no tardó en despertar la envidia de muchas personas incapaces de alcanzar semejante altura espiritual. Fueron precisamente estas personas envidiosas quienes hicieron llegar a los oídos del tirano las alabanzas que se tributaban a Dorotea, poniendo en marcha la maquinaria de la inquisición y el consecuente proceso. En aquel tiempo gobernaba como perseguidor de los cristianos en Cesarea el preside Saprizio, también conocido como Sapricio. Al enterarse de que la joven era ferviente seguidora de Cristo, la convocó inmediatamente a su presencia para persuadirla de ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Como la doncella se mantuvo firme en sus santas convicciones, Saprizio ordenó que la ataran a una catasta de madera, amenazándola con una muerte atroz entre las llamas si no renegaba de su fe.

El testimonio ante Saprizio y la conversión de Crista y Calista

Ante la inminencia del fuego, la santa Dorotea no demostró el menor ápice de temor, lo que desconcertó al tirano Saprizio, quien mandó que la retirasen de la catasta para buscar otro método de doblegarla. El juez decidió entonces enviar a la joven prisionera a dos mujeres llamadas Crista, también nombrada Criste, y Calista, conocida asimismo como Callista. Los nombres de ambas testificaban que aquellas dos sventurate habían abandonado la fe cristiana en el pasado por debilidad. La maliciosa esperanza de Saprizio era que estas concitadinas lograscieran persuadir a Dorotea de adorar a los ídolos, describiéndole con crudeza las penalidades de una muerte violenta y terrenal.

Lejos de lograr su objetivo, las dos mujeres quedaron profundamente conmovidas y fueron convertidas a la fe verdadera por las palabras persuasivas de Dorotea. La santa les recordaba sin cesar que la fe cristiana era la única capaz de otorgar la salvación eterna a las almas. Tras este encuentro transformador, Crista y Calista regresaron valientemente al palacio de Saprizio para proclamar con firmeza su riacquistata fidelidad a Jesucristo. El juez, enfurecido por este giro inesperado, las condenó de inmediato a morir en la hoguera. Al enterarse de la noticia, Santa Dorotea se sintió sumamente feliz al saber que aquellas dos jóvenes habían afrontado el martirio con un valor admirable en nombre de Cristo, disponiéndose ella misma a soportar la ira del tirano mientras elevaba cánticos de alabanza al Señor.

El encuentro con Teofilo y el prodigio invernal

Al salir del palacio para encaminarse hacia el lugar de su ejecución, la santa Dorotea protagonizó un encuentro providencial con un juez y magistrado llamado Teofilo, clasificado en diversos escritos tradicionales como un joven erudito o maestro de escuela. Teofilo había estado presente en el tribunal cuando Dorotea proclamó ante Saprizio que su verdadero esposo residía en los cielos y que allí los jardines celestiales estaban siempre rebosantes de flores y frutos exquisitos. De manera provocatoria y burlona, el juez se puso a mofarse de ella, exclamando con ironía: «Sposa di Cristo, mándame unas manzanas y unas rosas desde el jardín de tu esposo». Con absoluta serenidad, Dorotea respondió que satisfaría su petición a pesar del tono irónico con el que había sido formulada.

Llegados al momento supremo, antes de ser decapitada, la virgen dedicó sus últimos instantes a una profunda oración. Concluida la piadosa oratoria, sucedió el gran prodigio: se presentó un ángel con las sembianze de un tierno fanciullo que llevaba tres hermosas rosas y tres sabrosas manzanas. El suceso se desarrollaba precisamente en el mes de febrero, una época invernal en la cual las rosas no florecen de manera natural. El niño angélico entregó los frutos y las flores a Teofilo, quien se encontraba en ese momento relatando una de sus travesuras a los amigos, y luego el mensajero celestial desapareció discretamente. Teofilo, sumamente confundido y perplejo por aquella aparición inexplicable en pleno mes de febrero, experimentó por obra de la Gracia divina una repentina e intensa conversión, proclamando con valentía que el Dios de los cristianos era el único y verdadero Dios.

El martirio de Teofilo y la difusión del culto medieval

Al principio, los amigos de Teofilo pensaron que se trataba de una broma o de un juego, pero al ver que él insistía firmemente en su nueva fe, decidieron denunciarlo ante el gobernador Sapricio. El juez convocó nuevamente al tribunal a Teofilo, intentando persuadirlo con insistencia para que fuera coherente con sus antiguas convicciones paganas y abandonara su locura. Como Teofilo se negó rotundamente a recedar en la profesión de su fe cristiana, el enfurecido magistrado ordenó que fuera severamente torturado en el caballete y cruelmente escarificado, para finalmente condenarlo a la pena capital mediante la decapitación por espada, asociando para siempre su nombre al de Santa Dorotea en los martirologios.

Por su parte, Santa Dorotea inclinó pacíficamente el cabecita, que le fue reciso con un golpe seco, culminando una muerte edificantísima que estuvo precedida por el memorable evento milagroso. El Martirologio Geronimiano conmemora a los dos santos mártires el seis de febrero, recordando sus nombres en Cesarea de Cappadocia, en la actual Turchia. El culto a Santa Dorotea experimentó una difusión extraordinariamente vasta durante toda la Edad Media, época en la cual fue invocada fervientemente como uno de los santos auxiliadores de la cristiandad. A partir del siglo XIV, numerosos artistas célebres crearon pinturas y esculturas repartidas por toda Europa que la representan, y la casi totalidad de estas obras artísticas inmortalizan a la santa acompañándola precisamente con el emblemático episodio del cesto de las manzanas y las rosas.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia Santa Dorotea?

La memoria significativa y litúrgica de Santa Dorotea se celebra el seis de febrero, fecha en la que también es recordada junto al mártir Teofilo en el martirologio.

Di cosa es patrono Santa Dorotea?

Santa Dorotea es considerada patrona de los fioristi y de los fruttivendoli. Este patronato se debe al famoso milagro del cesto de manzanas y rosas enviado desde el paraíso en pleno mes de febrero.

En Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía, santos mártires Dorotea, virgen, y Teófilo, maestro de escuela. — Martirologio Romano