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20 de abril

Santa Sara de Antioquía

Mártir

Santa Sara de Antioquía

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vida familiar en Antioquía

La santa se llamaba Sara y era esposa de un alto oficial de la armada del emperador Diocleziano cuyo nombre era Socrate. Ambos residían en la ciudad de Antiochia y profesaban la fe cristiana, formando una familia junto a los dos hijos que tuvieron. El nombre Sara proviene del idioma hebreo Sarah y significa princesa o señora. Este apelativo evoca directamente a Sara, la esposa de Abramo, quien generó a Isacco por voluntad de Dios a la edad de novanta años. En la actualidad, el nombre Sara resulta bastante difundido en Italia y figura entre los preferidos por las familias, siendo además esta santa la única en llevar tal nombre dentro de la tradición hagiográfica.

En un determinado momento de la historia familiar, el esposo Socrate rinnegó la fe cristiana por temor a las consecuencias políticas y sociales. Por el contrario, Sara continuó fielmente a professare la fede cristiana sin ceder a las presiones del entorno imperial. Debido a este contexto complejo, Sara sintió dudas y esitó a hacer bautizar a sus hijos en Antiochia, tomando finalmente la decisión de emprender un viaje hacia Alejandría de Egipto con el propósito específico de administrar el bautismo a los dos niños.

El viaje por mar y el bautismo de emergencia

La madre se imbarcó con los dos hijos con el claro objetivo de alcanzar la ciudad portuaria de Alejandría. Sin embargo, la travesía resultó muy travajada a causa del mar agitado que encontraron durante el trayecto. La tempestad se infurió ulteriormente generando en los pasajeros el temor inminente de un naufragio. En medio de aquella crisis, Sara provò una profunda ansiedad tanto por la salvezza corporal como por la espiritual de sus hijos.

Ante la urgencia extrema y el peligro de muerte, la madre realizó un acto extraordinario: se hizo una incisión en el pecho con un cuchillo y utilizó su propio sangre para marcar con un signo de croce la frente de los dos niños. A continuación, sumergió por tres veces a los hijos en el agua del mar mientras invocaba a la Santísima Trinitá con una fórmula específica. Tras este profundo acto de fe, la tempestad pasó, el mar se calmó por completo y el viaje pudo proseguir hasta llegar finalmente a destino en Alejandría de Egipto.

El encuentro en Alejandría y la validación del sacramento

Una vez que llegaron a Alejandría, Sara se dirigió inmediatamente al obispo San Pedro, quien se encontraba en cargo entre el año trescientos y el año trescientos diez, con la intención de hacer bautizar formalmente a los niños. Ella obraba así porque no consideraba suficiente el gesto del bautismo de emergencia que ella misma había realizado en altamar. En ese momento, el obispo San Pedro estaba administrando el Bautismo a algunos fieles que llenaban el lugar.

Sara se puso en fila con los dos figliolettos para esperar pacientemente su turno. No obstante, cuando la madre se aproximó al lugar sagrado, el agua del catino se heló de forma improvisa. Ante este fenómeno inexplicable, Sara se puso a un lado y tentó por tres veces de accostarsi de nuevo, pero en cada ocasión el agua volvía a congelarse. Al término de la ceremonia litúrgica, el obispo se acercó a Sara y le pidió explicaciones sobre lo sucedido. El prelado escuchó con atención el relato detallado de la peripezia del viaje y del rito urgente que ella había cumplido. Tras escucharla, el obispo rassicuró a Sara sobre la plena validez del Bautismo que ella había somministrato en el momento del peligro, juzgándolo completamente inútil de repetir.

El martirio bajo el imperio de Diocleziano

Con el alma en paz tras la confirmación episcopal, Sara ripartió para regresar a su hogar en Antiochia. Una vez llegada a casa, Sara decidió relatar todo el episodio de su viaje y del bautismo al marido Socrate. Sin embargo, Socrate, que ya había demostrado debilidad al renegar la fe, a su vez relató el episodio al emperador Diocleziano.

Al enterarse de los hechos, el emperador Diocleziano hizo convocar a Sara a su presencia y la interrogó de modo brutal para doblegar su espíritu. Después de ofrecer una sola respuesta a los jueces, Sara se chiuse en un mutismo completo, negándose a añadir palabra alguna ante la autoridad injusta. Prontamente vencido por la ira ante tal silencio y firmeza, el emperador Diocleziano dictó su condena, sentenciando a Sara y a los dos hijos a ser arsi vivos, sellando así su testimonio con la corona del martirio.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festejaba o conmemora Santa Sara de Antioquía?

La santa es conmemorada el vigésimo día de abril, según consta en la única fuente histórica que narra su vida, el Sinassario Alessandrino.