3 de febrero
Santa Vereburga
Abadesa
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
Santa Vereburga vio la luz en el territorio de la Mercia durante el siglo VII, concretamente en el año 650. Su padre era el rey Wulfhere de Mercia, mientras que su madre era la reina Santa Ermenilda. La familia de la santa destacaba por una profunda devoción cristiana, al punto de ser recordada como una estirpe de santos. Su abuela materna era Santa Sexburga, y su tía paterna era Santa Ercongota. Asimismo, las hermanas de su abuela eran Eteldreda, Etelburga y Vitburga, mientras que Santa Setrida era su sorellastra. Entre este linaje de mujeres notables, Eteldreda, Sexburga y la propia Ermenilda se sucedieron en el tiempo en la importante carica de badessa de Ely. Los príncipes hermanos de Vereburga habían sido educados por San Chad, obispo de Lichfield, quien residía en una selva, circunstancia que permitía a los jóvenes enmascarar sus visitas bajo la apariencia de expediciones de caza.
La existencia de la princesa estuvo marcada por episodios de gran intensidad dramática que la alejaron de los honores mundanos. La popularidad de Santa Vereburga se encuentra estrechamente vinculada a una romanzesca leyenda en la que la joven rechazó las insistentes pretensiones de numerosos corteggiatori para custodiar con fidelidad su consagración al Señor. Ante esta negativa, el rey concedió la mano de su hija a Werbod, su principal admirador y cortesano, exigiendo como condición que este obtuviera el libre consentimiento de la doncella. Ocurre que Werbod era pagano, por lo cual la reina Ermenilda y sus hijos se opusieron firmemente a la unión, desatando la cólera del pretendiente. Aprovechando las visitas de los príncipes a San Chad en el bosque, Werbod denunció estas reuniones al monarca, quien en un arrebato de ira hizo ejecutar a los jóvenes. Poco tiempo después, el propio Werbod halló la muerte de manera miserable. Consumido por el remordimiento, el rey mejoró sus relaciones con su santa consorte y con San Chad, un clima espiritual que animó finalmente a Vereburga a solicitar el permiso paterno para retirarse del mundo.
Vida monástica y fundación de monasterios
En el año 675, tras el fallecimiento de su padre, Vereburga renunció definitivamente a los fastos y comodidades de la corte para ingresar en la abadía de Ely. Tras la muerte del rey Wulfhere, el trono fue ocupado por Etelredo, hermano del difunto soberano. El nuevo monarca hizo llamar a su sobrina Vereburga para encomendarle la misión de regir un conjunto de casas destinadas a las mujeres religiosas en las regiones de la Inglaterra central. El objetivo principal de este encargo era introducir una más rigurosa observancia espiritual en los distintos monasterios del reino. Entre los establecimientos encomendados a su cuidado figuraba el de Weedon, situado en el Northamptonshire, que era originalmente una antigua residencia de la realeza que la santa transformó con esmero en un monasterio. Otro de los lugares encomendados fue Trentham, en el Lincolnshire, y también Hanbury, ubicado en el Staffordshire, donde la santa manifestó su deseo de recibir sepultura definitiva.
La tradición transmitida por los antiguos textos señala que la piadosa princesa también desempeñó el prestigioso cargo de badessa de Ely, siguiendo los pasos de sus ilustres predecesoras. Durante su labor en Weedon, la tradición popular consolidó una curiosa anécdota que explica por qué el ganso se convirtió en el emblema iconográfico de la santa. Un grupo de aves silvestres asoló y devastó los sembrados de la comunidad, por lo que Vereburga ordenó que fueran capturadas. Nottetempo, un criado desobedeció la consigna y mató a una de las aves para cocinarla y consumirla. Al percatarse del hecho, la santa obró el prodigio de devolver la vida al ganso sacrificado, tras lo cual el bando entero emprendió el vuelo sin volver a causar daños en las cosechas. Esta historia, que ya había sido empleada por el hagiógrafo Goscelino en su obra sobre Santa Amalberga, quedó inmortalizada en la cattedrale di Chester mediante una detallada representación esculpida en una mensola del coro, donde la santa aparece al centro con un bastone pastorale, un criado le entrega un ave, un hombre confiesa el hurto a la derecha y las aves prisioneras se observan a la izquierda.
Tránsito, reliquias y culto
Tras una vida entregada a la penitencia y al gobierno espiritual, Santa Vereburga falleció en el año setecientos en la localidad de Trentham. Cumpliendo con su expresa voluntad, sus restos mortales fueron llevados para ser sepultados en el monasterio de Hanbury, en el Staffordshire. Siglos más tarde, ante el peligro inminente de profanación provocado por las reiteradas incursiones de los daneses, sus sagradas reliquias fueron objeto de una solemne traslación hacia la ciudad de Chester. El preciado sacrario que contenía sus despojos fue emplazado con honores en el interior de la cattedrale di Chester, convirtiéndose de inmediato en una frequentatissima meta de innumerables peregrinajes provenientes de diversas regiones. Posteriormente, en el año 1095, se llevó a cabo una nueva traslación de sus reliquias dentro del mismo templo catedralicio, acontecimiento que coincidió con la redacción de la tradicional Vita de Santa Vereburga compuesta por el escritor Goscelino.
El culto litúrgico en honor a la santa se encuentra sólidamente arraigado en los antiguos calendarios eclesiásticos. El Martyrologium Romanum recuerda su memoria el 3 de febrero, fecha que se presume corresponde al día de su tránsito terrenal, y la sitúa geográficamente en Chester, dentro de la región de la Mercia en Inglaterra, reconociéndola como digna badessa de Ely y fundadora de varios monasterios. Asimismo, el 21 de junio se celebra solemnemente el aniversario de la traslación de sus reliquias a la catedral. Como reconocimiento a su perenne protección espiritual, la santa es honrada como patrona de la cattedrale di Chester. Con el transcurso de los siglos, el histórico sacrario dedicado a su memoria sufrió la destrucción total bajo el reinado de Eduardo VI de Inglaterra, en el contexto histórico de la Riforma Protestante y del nacimiento oficial de la Iglesia Anglicana, aunque su memoria permanece viva en la piedad de los fieles.
La vita di Santa Vereburga
Santa Vereburga nacque nell'anno seicento cinquanta in Mercia, terra che vide la sua crescita e la sua maturazione spirituale. Dopo la scomparsa del padre, avvenuta nell'anno seicento settantacinque, scelse con ferma risoluzione di consacrarsi al Signore entrando nell'abbazia di Ely. Da quel momento, la sua vita divenne una sequela costante della volontà divina, conducendola ad assumere il ruolo di abadesa. La sua missione non si limitò alla preghiera contemplativa, ma si estese a un'opera attiva di riforma della disciplina monastica, coinvolgendo diversi monasteri dell'Inghilterra centrale, tra cui Weedon, Trentham e Hanbury.
Il suo percorso terreno si concluse nell'anno settecento a Trentham, nel Lincolnshire, lasciando una traccia indelebile nelle comunità che aveva guidato con sapienza e dedizione. La sua figura si inserisce nel solco della tradizione monastica del settimo secolo, un tempo in cui la ricerca della santità passava attraverso l'obbedienza, la preghiera costante e il riordino delle istituzioni monastiche. La sua eredità è dunque quella di una guida spirituale che ha saputo armonizzare la vita interiore con il dovere di reggere e riformare le case del Signore, garantendo che lo spirito di preghiera fosse sempre accompagnato da una disciplina ferma e amorevole.
Il culto e la memoria
Il legame tra Santa Vereburga e la città di Chester è profondo e duraturo, consolidatosi attraverso la custodia delle sue reliquie. Per proteggere i resti mortali della Santa dalle incursioni delle popolazioni danesi, fu necessaria una traslazione delle sue reliquie verso la città di Chester. Questo atto di premura segnò l'inizio di una venerazione che ha attraversato le epoche, culminando in un momento di grande rilevanza storica nell'anno mille novantacinque, quando avvenne una nuova traslazione solenne all'interno della cattedrale di Chester.
Ancora oggi, la memoria liturgica di Santa Vereburga viene celebrata con devozione il giorno tre di febbraio, richiamando alla mente dei fedeli l'esempio di una donna che ha saputo offrire la propria vita per la santificazione della Chiesa. Oltre alla ricorrenza principale, il calendario ricorda anche l'anniversario della traslazione delle sue reliquie il ventuno di giugno, data che sottolinea la centralità del suo culto per la comunità di Chester, di cui è riconosciuta patrona.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santa Vereburga?
Santa Vereburga se celebra el 3 de febrero, día tradicional de su fallecimiento, mientras que el 21 de junio se recuerda la solemne traslación de sus reliquias.
De cosa es patrono Santa Vereburga?
Santa Vereburga es la patrona de la cattedrale di Chester.
En Chester en la Mercia en Inglaterra, santa Verburga, abadesa de Ely, fundadora de varios monasterios. — Martirologio Romano