16 de septiembre
Santi Abundio, Abundancio, Marciano y Juan
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El martirio y el milagro en la vía Flaminia
Según narra la antiquísima passio, los hechos acontecieron durante la persecución del emperador Diocleziano hacia el año 304. El presbítero Abundio y el diacono Abundancio fueron capturados en la ciudad de Roma, donde sufrieron crueles torturas antes de ser condenados a muerte. Los condenados fueron conducidos hacia el lugar del supplizio a lo largo de la vía Flaminia. Al llegar a la localidad de Lubras, ubicada en el noveno miglio de la misma vía y conocida como Prima Porta, los prisioneros se encontraron con el senador Marciano. Por medio de las fervorosas oraciones del presbítero Abundio y del diacono Abundancio, el hijo difunto de Marciano fue resucitado milagrosamente. Conmovidos por este portento y con una fe firme, el senador Marciano y su hijo se convirtieron al cristianismo y pidieron recibir las aguas del bautismo. A causa de su nueva fe, también Marciano y su hijo fueron condenados a muerte y decapitados junto a los dos levites en el decimocuarto kilómetro de la misma vía Flaminia.
La sepultura y los hallazgos arqueológicos
Una piadosa mujer cristiana llamada Teodora se encargó de recoger con respeto las sagradas spoglie mortali de los cuatro mártires. Teodora se llevó los cuerpos y los sepultó en un terreno de su propiedad situado en las faldas del monte Soratte, en la región del Lacio. Aunque el relato de la passio ha generado ciertas dudas entre los estudiosos sobre la veridicidad de algunos particulares, las investigaciones arqueológicas realizadas en las catacumbas cerca de Rignano Flaminio sacaron a la luz un importante sepolcreto. En dicho lugar se descubrió una antigua epigrafía que lleva grabado el texto Abundio presbytero martyri sancto. dep. VII idus dec, la cual podría corresponder al epitafio del capogruppo Abundio. Es altamente probable que el cimitero cristiano de Rignano Flaminio se haya desarrollado originariamente alrededor de las veneradas tumbas de los santos. La fiesta litúrgica se celebra el dieciséis de septiembre, fecha que probablemente coincide con el día de su glorioso martirio. Sin embargo, según el estudioso De Rossi, la fecha del siete de diciembre grabada en la epigrafía representaría el momento de la deposición del cuerpo de santo Abundio en el podere de Teodora, mientras que el dieciséis de septiembre correspondería exclusivamente a la muerte de Marciano, cuyos actos habrían sido unidos a los de Abundio mediante un procedimiento típico de los antiguos agiografi.
El traslado de las reliquias
A lo largo de los siglos, las reliquias de estos santos sufrieron diversos traslados por motivos de seguridad y devoción. En el año 1001, bajo el imperio de Ottone III, los cuerpos de Teodora, Abundio y Abundancio fueron trasladados solemnemente a la iglesia de San Bartolomeo all'Isola. Posteriormente, los sagrados restos de Teodora, Abundio y Abundancio fueron llevados a la iglesia de los Santos Cosma y Damian. Más tarde, en el año 1583, las reliquias encontraron un nuevo emplazamiento al ser transferidas a la ilustre Chiesa del Gesù. Por su parte, las reliquias de Marciano y Juan fueron trasladadas a la catedral de Civita Castellana. El Martirologio conmemora hoy a los santos Abundio y a sus compañeros mártires en el monte Soratte, a lo largo de la vía Flaminia en el Lacio.
El camino del martirio
La historia de estos cuatro mártires se desarrolla en un periodo de intensa prueba para la Iglesia primitiva. Todo comenzó en Roma, donde Abundio y Abundancio fueron arrestados debido a su fe, convirtiéndose en protagonistas de un testimonio que resonaría con fuerza en toda la región. Mientras eran conducidos hacia su destino, el encuentro con Marciano y Juan en la vía Flaminia transformó el curso de los acontecimientos. Aquel encuentro no fue casual, sino un momento de gracia donde ambos recibieron el bautismo, uniéndose indisolublemente a la causa de sus hermanos en la fe.
El desenlace de sus vidas tuvo lugar en el decimocuarto kilómetro de la vía Flaminia, donde los cuatro fueron decapitados. Este acto de violencia, lejos de silenciar su mensaje, cimentó su lugar en la tradición cristiana. Tras el martirio, la figura de Teodora emerge como un gesto de profunda caridad y respeto, pues fue ella quien se encargó de recoger los cuerpos de los mártires y brindarles sepultura a las faldas del monte Soratte, cerca de Rignano Flaminio. Con el paso del tiempo, la devoción hacia ellos se consolidó de tal manera que, en el año mil uno, sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia de San Bartolomé en la Isla Tiberina, en Roma, permitiendo que los fieles pudieran seguir venerándolos con mayor cercanía.
La memoria y el culto
La celebración litúrgica de estos santos mártires se fija cada año en el día dieciséis de septiembre. Es interesante notar que, aunque la liturgia marca esta fecha, una antigua epigrafe señala el siete de diciembre como el día preciso de su deposición, recordándonos la antigüedad y la complejidad de reconstruir la historia de los primeros siglos. La persistencia de su culto a través del tiempo, desde su entierro en las cercanías del monte Soratte hasta su reposo definitivo en la ciudad de Roma, es un testimonio claro de la huella profunda que dejaron en la comunidad cristiana.
Venerar a los santos Abundio, Abundancio, Marciano y Juan significa reconocer la continuidad de la Iglesia y el valor de quienes, aun en medio de la persecución, eligieron permanecer firmes en la verdad. Su traslado a un lugar tan emblemático como la iglesia de San Bartolomé en la Isla Tiberina asegura que su memoria no sea solo un relato del pasado, sino una presencia viva que invita a la reflexión y a la oración, recordándonos que el sacrificio por amor a Dios siempre da frutos abundantes de santidad.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia los santos Abundio y compañeros?
Los santos Abundio, Abundancio, Marciano y Juan se celebran el dieciséis de septiembre.
En el monte Soratte, a lo largo de la Vía Flaminia en el Lacio, santos Abundio y compañeros, mártires. — Martirologio Romano