13 de abril
Santi Carpo, Pápilo, Agatónica y compañeros
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico y los protagonistas
La cronología de la persecución en la que hallaron la muerte estos santos se debate entre dos periodos diferentes de la historia imperial. Por un lado, se sitúa bajo el reinado de Marco Aurelio, quien gobernó entre el año 161 y el año 180. Por otro lado, algunos análisis apuntan al mandato de Decio, cuya autoridad se extendió entre el año 249 y el año 251. En consecuencia, la muerte de los mártires se fecha de manera aproximada alrededor del año 170 o del año 250.
Los sucesos tuvieron lugar en la ciudad de Pergamo, ubicada en Asia, en el territorio de la actual Turchia. Entre los principales testigos se encontraba Carpo, quien ejercía como obispo de Gurdos en la región de Lidia. Junto a él laboraba Pápilo, que desempeñaba el ministerio de diacono en la comunidad de Tiatira. La tercera figura central es Agatonica, quien era hermana del diacono Pápilo y madre cristiana.
El juicio y el martirio
Los acusados fueron conducidos ante la presencia del gobernador romano de Pergamo para responder por su fe. La primera exigencia de la autoridad consistió en ordenarles que comieran carne previamente ofrecida a los ídolos paganos. Ante este mandato, el obispo Carpo declaró abiertamente su condición de cristiano y su devoción a Cristo como Hijo de Dio, enviado para la salvación de la humanidad, al tiempo que rechazaba de plano ofrecer sacrificios a los dioses. Tras someterlo a nuevos interrogatorios, el gobernador dictó contra él la condena a la flagelación.
Por su parte, Pápilo afirmó con valor que servía al Señor desde su juventud, que jamás había sacrificado a los ídolos y que profesaba la fe cristiana, motivo por el cual también fue torturado. Al persistir la negativa de ambos ante una nueva exigencia de consumir los alimentos rituales paganos, Carpo y Pápilo fueron condenados a muerte en la hoguera. En el momento supremo de expirar, el obispo Carpo elevó bendiciones a Jesucristo por haberlo considerado digno de participar en su gloria a pesar de ser pecador.
Agatonica sufrió la persecución durante ese mismo periodo. Cuando las personas que la rodeaban la instaron a salvar su vida por amor a sus hijos, ella respondió con firmeza que Dio proveería el cuidado necesario para su hijo. Por esta razón, Agatonica fue condenada a la misma suerte que su hermano Pápilo y el obispo Carpo, compartiendo idéntica motivación en su condena.
La memoria y el culto
Los testimonios escritos sobre estos acontecimientos han llegado hasta el presente gracias a los textos antiguos. La antigüedad de su culto quedó firmemente documentada en la célebre obra Historia eclesiástica compuesta por Eusebio de Cesarea. Asimismo, el antiguo Breviario Siriano recoge la memoria litúrgica de estos tres intercesores.
Con el paso de los siglos, el Martyrologium Romanum fijó la celebración de su memoria litúrgica en el calendario eclesiástico. En dicha compilación oficial se incluyó también a numerosos presuntos compañeros de martirio que sufrieron junto a los principales testigos en suelo asiático.
Una vida de testimonio
San Carpo, quien desempeñó el ministerio episcopal, junto a San Pápilo, que servía como diácono, y Santa Agatónica, madre de familia, compartieron un mismo destino de fidelidad en el segundo o tercer siglo de nuestra era. Su caminar cristiano se vio marcado por una profunda presencia en las comunidades de Lidia, Tiatira y Gurdos, lugares donde cultivaron la fe antes de su encuentro definitivo con el martirio en la ciudad de Pergamo. Su vida no fue ajena a los desafíos de su tiempo, pero en cada etapa demostraron una integridad que los preparó para la prueba final.
El proceso judicial ante el gobernador romano de Pergamo constituye el momento culminante de su historia. Ante la exigencia de realizar sacrificios a los ídolos paganos, tanto el obispo San Carpo como el diácono San Pápilo mantuvieron una postura inquebrantable, negándose rotundamente a abandonar sus convicciones. Santa Agatónica, por su parte, se unió a este firme rechazo al negarse a abjurar de su fe cristiana, demostrando una fortaleza admirable. Las sentencias dictadas por las autoridades, que incluyeron la flagelación y la condena al fuego, fueron aceptadas por ellos como el sello final de su entrega. El año ciento setenta marca el momento en que estos testigos concluyeron su curso terrenal, dejando tras de sí un ejemplo de valentía que ha sido preservado con devoción por la comunidad cristiana a través de los siglos. Su historia, despojada de artificios, habla con la elocuencia de quienes han puesto a Dios por encima de toda seguridad humana, ofreciendo su propia existencia como un acto de adoración que permanece vigente como una luz en nuestra historia compartida.
La memoria litúrgica
El culto a San Carpo, San Pápilo, Santa Agatónica y sus compañeros se manifiesta de manera especial en la oración de la Iglesia. De acuerdo con el Martyrologium Romanum, su memoria litúrgica ha quedado fijada el trece de abril. Esta fecha permite a los fieles detenerse a meditar sobre la perseverancia de estos santos, integrando su ejemplo en la vida espiritual de la comunidad actual. La sobriedad de su conmemoración refleja la seriedad con la que enfrentaron su final, invitando a los creyentes a renovar su propio compromiso bautismal.
Recordar a estos mártires de Lidia es también un ejercicio de comunión con la Iglesia de los primeros siglos. A través de la lectura de sus hechos, la comunidad adulta encuentra un apoyo para enfrentar las dificultades del presente, reconociendo que la fe siempre implica un camino de entrega. El trece de abril, por tanto, no es solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad para agradecer el don de la fe que ha sido custodiado por el sacrificio de tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. Al honrar a San Carpo, San Pápilo y Santa Agatónica, la Iglesia celebra la victoria de la fidelidad sobre el olvido y la fuerza del Espíritu Santo que sigue actuando en sus hijos.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santi Carpo, Pápilo, Agatónica y compañeros?
La memoria litúrgica se celebra el 13 de abril en el Martyrologium Romanum.
En Pérgamo en Asia, en la actual Turquía, santos mártires Carpo, obispo de Tiatira, Pápilo, diácono, Agatónica, hermana de Pápilo, y muchos otros, que por su beata profesión de fe recibieron la corona del martirio. — Martirologio Romano