Santi Carpo, Pápilo, Agatónica y compañeros
Mártires
Actualizado el 21 de julio de 2026
Una vida de testimonio
San Carpo, quien desempeñó el ministerio episcopal, junto a San Pápilo, que servía como diácono, y Santa Agatónica, madre de familia, compartieron un mismo destino de fidelidad en el segundo o tercer siglo de nuestra era. Su caminar cristiano se vio marcado por una profunda presencia en las comunidades de Lidia, Tiatira y Gurdos, lugares donde cultivaron la fe antes de su encuentro definitivo con el martirio en la ciudad de Pergamo. Su vida no fue ajena a los desafíos de su tiempo, pero en cada etapa demostraron una integridad que los preparó para la prueba final.
El proceso judicial ante el gobernador romano de Pergamo constituye el momento culminante de su historia. Ante la exigencia de realizar sacrificios a los ídolos paganos, tanto el obispo San Carpo como el diácono San Pápilo mantuvieron una postura inquebrantable, negándose rotundamente a abandonar sus convicciones. Santa Agatónica, por su parte, se unió a este firme rechazo al negarse a abjurar de su fe cristiana, demostrando una fortaleza admirable. Las sentencias dictadas por las autoridades, que incluyeron la flagelación y la condena al fuego, fueron aceptadas por ellos como el sello final de su entrega. El año ciento setenta marca el momento en que estos testigos concluyeron su curso terrenal, dejando tras de sí un ejemplo de valentía que ha sido preservado con devoción por la comunidad cristiana a través de los siglos. Su historia, despojada de artificios, habla con la elocuencia de quienes han puesto a Dios por encima de toda seguridad humana, ofreciendo su propia existencia como un acto de adoración que permanece vigente como una luz en nuestra historia compartida.
La memoria litúrgica
El culto a San Carpo, San Pápilo, Santa Agatónica y sus compañeros se manifiesta de manera especial en la oración de la Iglesia. De acuerdo con el Martyrologium Romanum, su memoria litúrgica ha quedado fijada el trece de abril. Esta fecha permite a los fieles detenerse a meditar sobre la perseverancia de estos santos, integrando su ejemplo en la vida espiritual de la comunidad actual. La sobriedad de su conmemoración refleja la seriedad con la que enfrentaron su final, invitando a los creyentes a renovar su propio compromiso bautismal.
Recordar a estos mártires de Lidia es también un ejercicio de comunión con la Iglesia de los primeros siglos. A través de la lectura de sus hechos, la comunidad adulta encuentra un apoyo para enfrentar las dificultades del presente, reconociendo que la fe siempre implica un camino de entrega. El trece de abril, por tanto, no es solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad para agradecer el don de la fe que ha sido custodiado por el sacrificio de tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. Al honrar a San Carpo, San Pápilo y Santa Agatónica, la Iglesia celebra la victoria de la fidelidad sobre el olvido y la fuerza del Espíritu Santo que sigue actuando en sus hijos.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra a estos santos?
Su memoria litúrgica se celebra el trece de abril según el Martyrologium Romanum.
En Pérgamo en Asia, en la actual Turquía, santos mártires Carpo, obispo de Tiatira, Pápilo, diácono, Agatónica, hermana de Pápilo, y muchos otros, que por su beata profesión de fe recibieron la corona del martirio. — Martirologio Romano