18 de junio
Santi Ciriaco y Paola
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el Martirologio Geronimiano
Los datos aportados por los martirologios y los calendarios antiguos sobre los santos Ciriaco y Paola no son concordantes y generan varios problemas de análisis. El Martirologio Geronimiano presenta el nombre de Ciriaco entre el dieciséis y el veintiuno de junio de modo repetido y bajo índices topográficos diferentes, apareciendo a veces en solitario o unida su memoria a las figuras de Paolo y Paola. El dieciséis de junio, este documento registra la mención de Ciriaco en territorio de África. El dieciséis y diecisiete de junio se repiten menciones similares en la ciudad de Roma. El dieciocho de junio, el mismo martirologio sitúa a Paolo y Ciriaco en la localidad de Tomis. El veinte de junio, el texto menciona conjuntamente a Paolo, Ciriaco y Paola en la ciudad de Tomis. El veintiuno de junio vuelve a registrarse la presencia de Ciriaco en África. Las fechas y los datos textuales hacen remontar todos estos hechos al cuarto siglo.
Los testimonios de Usuardo y el Calendario de Cordova
Durante un viaje realizado a España en el año ochocientos cincuenta y ocho, el monje Usuardo recogió diversas noticias litúrgicas para la elaboración de su propio martirologio. Usuardo consigna de este modo al dieciocho de junio el elogio litúrgico de los santos Siriaco y Paola virgen en la ciudad de Malaga, situada en España. El texto de Usuardo atestigua que estos santos padecieron numerosas tormentas, fueron cubiertos con una gran cantidad de piedras y finalmente entregaron su alma al cielo en medio de aquel montículo de rocas. Posteriormente, en el año novecientos sesenta y uno, el obispo Recemondo compuso el célebre Calendario de Cordova. Dicho calendario recuerda precisamente al dieciocho de junio la festividad de Quiriaco y Paule, quienes sufrieron la muerte en la ciudad de Cartagena, así como la fiesta de ambos en los montes de san Paolo ubicados en Vifi Cordube. Los antiguos calendarios mozarabicos del décimo siglo registran también la memoria de los santos Siriace y Paule al dieciocho de junio, aunque omiten la especificación concreta del lugar exacto donde ocurrió el martirio. Algunos copistas eclesiásticos llegaron a intercambiar el género de Ciriaco transformándolo en una mujer, al escribir términos como Siriace o el nombre de Sanctarum Syriace et Paule. El Martirologio Romano adoptó fielmente el elogio transmitido por Usuardo, y tanto este autor como el propio Martirologio Romano recuerdan además al veinte de junio a los santos martires Paolo y Ciriaco originarios de Tomis en el Ponto, sin percatarse de que se trata exactamente de los mismos personajes ya celebrados al dieciocho de junio.
El relato de la Passio y el contexto de la persecución
Un manuscrito de carácter legendario perteneciente al décimo siglo, procedente de la histórica abadía de San Pedro de Cardeña y conservado hoy en el British Museum, contiene la antigua Passio sanctorum Siriace et Paule. Esta Passio detalla que los santos padecieron el martirio en la ciudad de Tremeta bajo la jurisdicción del proconsole Anolino, concretamente en el día trece de las calendas de julio. El texto relata que durante el imperio de Diocleciano y Maximiano los proconsoles recibieron órdenes severas de perseguir implacablemente a los cristianos. En cumplimiento de estas órdenes, el proconsole Anolino hizo convocar y reunir en la ciudad de Cartagine a todos los creyentes cristianos pertenecientes a su jurisdicción. En aquel contexto, un hombre llamado Silvano procedió al arresto de Ciriaco y de su hermana Paola, una virgen que todavía no había cumplido los dieciocho años de edad, en su propia ciudad natal denominada civitas Urcitana. Esta civitas Urcitana se identifica tal vez con la antigua Urusi o Urci, que fue una notable sede episcopal, o con la actual localidad de Sougda, situada a poca distancia de Furni y de Zama dentro de la región de África Proconsolar. Una vez conducidos ante el tribunal del proconsole Anolino, Ciriaco y Paola debieron afrontar un largo interrogatorio, tras el cual sufrieron la flagelación y fueron encarcelados. Sometidos de nuevo a interrogatorio y a nuevas torturas físicas, recibieron finalmente la condena a pena de muerte. Antes de llevar a cabo la ejecución, Anolino ordenó que los condujeran por los diversos municipios de la región, precedidos solemnemente por un araldo que proclamaba públicamente que idénticos suplicios aguardaban a todos los que se rebelaran contra los decretos imperiales. Al llegar a Tremeta, un lugar que ha sido identificado tentativamente con Themetra pero que aún no ha logrado ser localizado con certeza, pasaron una noche entera recluidos en prisión y al día siguiente fueron martirizados mediante la lapidación. La misma Passio narra el infructuoso intento realizado por el mencionado Silvano para quemar los cuerpos sagrados de los mártires y arrojar sus cenizas al mar. Durante el primer intento, los ministros encargados de prender la hoguera terminaron quemando a otras personas por equivocación. En el segundo intento, un repentino y violento uragano se desató providencialmente para apagar por completo las llamas del fuego.
La difusión del culto y su arraigo en España
A pesar de este desarrollo narrativo, en el territorio africano no ha perdurado ningún rastro histórico de un culto litúrgico dedicado a estos dos santos. No obstante, el descubrimiento de una inscripción epigráfica en la localidad de Pavillier, situada en Túnez, con el texto explícito que menciona las reliquias del beato mártir Quiriaco, presenta un grado razonable de attendibilidad como un vestigio africano del santo. Los datos confirman que los santos Ciriaco y Paola pertenecen con toda propiedad a la agiografia africana y no propiamente a la tradición española. Se deduce que el culto y el relato detallado de su martirio fueron probablemente introducidos en España por diversos monjes que huían de las persecuciones. Los nombres de Ciriaco y Paola se suman así a los de otros santos procedentes de África que terminaron siendo considerados figuras locales en la península ibérica debido a la gradual propagación de su devoción. Las menciones geográficas a Cartagine y a la civitas Urcitana propiciaron fácilmente la confusión con las ciudades españolas de Cartagena y Urci. El elogio redactado por Usuardo, que fue posteriormente recogido en el Martirologio Romano, depende directamente de un relato muy semejante a la Passio citada. El martirologio sitúa formalmente a los santos Ciriaco y Paola en el continente africano. Actualmente, Ciriaco y Paola son reconocidos como patronos de la gran ciudad de Malaga, donde su fiesta litúrgica se celebra con gran solemnidad por parte de toda la comunidad.
El camino del martirio
La trayectoria de los santos Ciriaco y Paola se desarrolla en un contexto de intensa persecución durante el siglo cuarto. Su testimonio comenzó con el arresto de ambos en la civitas Urcitana, un evento que marcó el inicio de un doloroso proceso judicial. Ante el tribunal de Anolino, los dos fueron sometidos a un riguroso interrogatorio, tras el cual sufrieron la flagelación, una prueba que soportaron con una firmeza admirable. A pesar de la violencia ejercida contra ellos, no abandonaron su fe ni su esperanza en el mensaje de Cristo.
Tras este primer encuentro con la autoridad, fueron conducidos mediante un traslado forzoso a través de varios municipios de la región. Este recorrido, lejos de debilitar su espíritu, fortaleció su unión con Dios. Finalmente, fueron encarcelados durante una noche de vigilia y oración antes de ser llevados a Tremeta. Allí, cumpliendo con la sentencia dictada por sus perseguidores, los santos Ciriaco y Paola fueron lapidados. Su muerte no fue el fin de su misión, sino el cumplimiento de una entrega total que ha perdurado en la memoria de la Iglesia. Su valentía ante el sufrimiento y su negativa a renunciar a sus convicciones representan una página esencial de la historia cristiana, recordándonos que la fe verdadera es capaz de trascender cualquier obstáculo terreno, manteniendo siempre la mirada puesta en la justicia y el amor divino.
La memoria y el culto
La veneración a los santos Ciriaco y Paola se ha mantenido viva a través de los siglos, consolidándose como un pilar fundamental de la identidad espiritual de la ciudad de Málaga, de la cual son patronos. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el día dieciocho de junio, fecha en la que los fieles se reúnen para honrar su sacrificio y solicitar su intercesión. Este culto no es solo una mirada al pasado, sino un acto de fe presente que reconoce en ellos a compañeros de camino en el seguimiento de Jesucristo.
La devoción a estos mártires permite a la comunidad cristiana renovar su compromiso con los valores del Evangelio, inspirados por el ejemplo de quienes entregaron todo por amor a la verdad. A través de la oración y el recuerdo de sus vidas, los fieles encuentran en los santos Ciriaco y Paola un refugio de paz y un estímulo para enfrentar los desafíos cotidianos con la misma entereza que ellos demostraron en su hora definitiva. Su legado continúa siendo una fuente de consuelo y un recordatorio de que el sacrificio por los demás tiene un valor eterno a los ojos de Dios.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santi Ciriaco y Paola?
Los santos Ciriaco y Paola se celebran litúrgicamente el dieciocho de junio.
Di cosa è patrono Santi Ciriaco y Paola?
Los santos Ciriaco y Paola son patronos de la ciudad de Malaga.
En África, santos Ciriaco y Paola, mártires. — Martirologio Romano