Santi Felipe, Hermetes (Hermes) y compañeros
Mártires en Adrianópolis
Actualizado el 21 de julio de 2026
El testimonio de la fe
La vida de San Felipe se desarrolló en el contexto de las persecuciones imperiales del siglo cuarto. Siendo obispo de Eraclea, su ministerio fue puesto a prueba cuando se le exigió ofrecer incienso ante las estatuas de los dioses paganos, un acto que él rechazó con firmeza. Este testimonio lo llevó a enfrentar diversos interrogatorios ante los prefectos Basso y Giustino, quienes buscaban doblegar su voluntad. A pesar de las presiones, San Felipe perseveró en su misión hasta que fue condenado a la decapitación en la ciudad de Adrianópolis, donde entregó su vida por el Señor en el año trescientos tres. Tras su muerte, los fieles cristianos recuperaron con devoción su cuerpo y le brindaron sepultura en Ogetistiron.
Por su parte, el diácono Hermetes, quien también ejercía funciones como decurión en el senado de la ciudad de Eraclea, unió su destino al del obispo Felipe. Su valentía fue manifiesta al denunciar al funcionario Publio por el robo de los vasos sagrados de la Iglesia, acto que demostraba su profundo celo por los bienes de Dios. Al igual que su obispo, Hermetes se mantuvo inquebrantable en su fe, rechazando cualquier forma de abjuración. Su camino terminó también en el martirio por decapitación en Adrianópolis. En la misma época, un sacerdote mencionado en la tradición, cuyo martirio se conmemora en una fecha distinta, es recordado junto a ellos en los antiguos martirologios como parte de esta misma entrega generosa al servicio de la Iglesia primitiva.
La memoria litúrgica
La veneración a estos testigos de la fe ha perdurado a través de los siglos gracias a los antiguos martirologios. La Iglesia celebra la memoria de San Felipe y del diácono Hermetes el día veintidós de octubre, fecha en la que son honrados tanto en el martirologio siriaco como en el geronimiano. Esta conmemoración anual no es solo un recuerdo del pasado, sino un acto de gratitud por la fidelidad que ellos mostraron en tiempos de oscuridad.
La liturgia, al recordar el veintidós de octubre, invita a los fieles a meditar sobre la fortaleza de quienes, como estos mártires, supieron anteponer su lealtad a Cristo a cualquier otra autoridad humana. El sacerdote que acompañó sus pasos es recordado en la jornada siguiente, el veintitrés de octubre, completando así el cuadro de una comunidad que se mantuvo unida en el testimonio. La figura de estos santos nos enseña que el valor de una vida se mide por su capacidad de permanecer fiel a la Verdad hasta el final, dejando una huella imborrable en la historia de la salvación.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la memoria de San Felipe y Hermetes?
Se celebra el veintidós de octubre, según los martirologios siriaco y geronimiano.
De qué son patronos?
Los hechos proporcionados no mencionan patronatos específicos para estos santos.
En Edirne en Tracia, siempre en Turquía, santos mártires Felipe, obispo de Marmara Ereğlisi, y Hermetes, diácono: el primero, a los inicios de la persecución del emperador Diocleciano, había recibido la orden de cerrar la iglesia y mostrar todos los vasos sagrados y los libros en ella contenidos; y habiendo respondido al gobernador Justino que no era lícito ni por su parte entregar cuanto se le pedía ni a él apropiárselo, después de haber sufrido la cárcel y la flagelación, fue quemado junto al diácono en la hoguera. — Martirologio Romano