19 de enero
Santi Mario, Marta, Ábaco y Audifaz
Mártires en Roma
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes de la memoria y la tradición
La tradición refiere la existencia de una passio del siglo VI que narra la historia de cuatro miembros de una misma familia originaria de Persia. Estos fieles decidieron abandonar su patria para trasladarse a Roma con el fin de venerar las reliquias de los mártires cristianos. Algunos antiguos Martirologios sitúan este arribo a la capital del Imperio durante los años 268 y 270, coincidiendo con el reinado de Claudio II, un período en el cual todavía no se registraban persecuciones oficiales contra los cristianos. El siglo III representó una etapa de notable expansión para la fe cristiana y de una relativa tolerancia que se mantuvo firme hasta la vejez del emperador Diocleziano.
No obstante, la investigación histórica y los estudios modernos señalan que tanto el origen persa como la pertenencia a una misma familia son probablemente rasgos legendarios. Las passio de los primeros siglos frecuentemente transformaban a grupos de cristianos que habitaban en una misma localidad en miembros de un único núcleo familiar. Los especialistas sugieren que el grupo estaba en realidad compuesto por creyentes no emparentados entre sí, los cuales residían en Lorium, una villa imperial situada a doce millas de Roma.
El testimonio y el martirio en Roma
El escenario político y religioso cambió drásticamente cuando, en el año 293, el emperador Diocleziano, impulsado por el console Galerio, emanó tres edictos sucesivos de persecución contra la comunidad cristiana. Estando ya instalada y estabilizada en Roma durante un cierto número de años, la familia persiana se asoció estrechamente con el prete Giovanni para llevar a cabo una obra de piedad cristiana. El grupo se dedicó a dar una degna sepultura a doscientos sesenta mártires que habían sido víctimas de la persecución dictada por Diocleziano y cuyos cuerpos yacían decapitados y sin sepultura en plena aperta campagna sobre la Via Salaria.
La grand labor de sepultura fue descubierta debido al elevado número de cuerpos inhumados. A raíz de este hallazgo, Mario y sus familiares fueron arrestados y conducidos ante el tribunal, donde el prefecto Flaviano y el governatore Marciano los interrogaron cumpliendo rigurosamente las normas establecidas por los edictos imperiales. Durante el juicio, los jueces invitaron a Mario y a sus familiares a ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Ante el firme rechazo de los mártires a cumplir con dicha exigencia, se emitió la condena a muerte. Los tres hombres sufrieron la decapitación a lo largo de la Via Cornelia, mientras que el martirio de Marta tuvo lugar en las inmediaciones de un estanque poco distante conocido con el nombre de in Nimpha.
Sepultura y el destino de las reliquias
Tras el trágico suceso, los cuerpos de los mártires fueron recogidos con devoción por una pia matrona romana llamada Felicita. La matrona dispuso que los restos fuesen sepultados en un propio possedimento agricolo de su propiedad denominado Buxus, que corresponde a la actual localidad de Boccea, situada a lo largo de la Via Cornelia. El Martirologio sitúa esta deposición exactamente a trece millas de Roma, en el cimitero ad Nymphas. Con el paso del tiempo, en el mismo lugar del martirio dentro de la tenuta de Boccea se edificó una iglesia destinada a honrar su memoria, cuyos ruderi still oggi resultan visibles para los visitantes y peregrinos que acudieron al sitio durante todo el transcurso del Medioevo.
Las reliquias de los santos sufrieron vicende muy complicadas a lo largo de los siglos posteriores. Una parte de los restos sagrados fue trasladada a Roma para ser custodiada en las iglesias de San Adriano y de Santa Prassede. Posteriormente, en el año 828, una parte importante de las reliquias fue enviada a Eginardo, quien desempeñaba el cargo de biógrafo de Carlo Magno. Eginardo decidió a su vez donar estas reliquias al monasterio fundado en Seligenstadt, extendiendo de este modo el culto de los mártires más allá de las fronteras italianas.
La historia y difusión del nombre Mario
Fuera del ámbito estrictamente hagiográfico, el nombre Mario posee una historia singular profundamente arraigada en la cultura italiana. Actualmente, el nombre Mario es uno de los más difundidos en Italia, ocupando el cuarto puesto en popularidad. Cuenta además con diversas variantes familiares y afectivas como Mariolino, Marietto, Mariuccio y Mariano, estando este último particularmente vinculado al culto de la Virgen. Cabe señalar desde el punto de vista etimológico que el nombre Mario no constituye el masculino de María, sino que proviene directamente del antiguo gentilizio romano Marius.
A su vez, el gentilizio Marius deriva del término etrusco maru, cuyo significado es varón o macho. Si bien su uso procede de la antigüedad clásica, la gran difusión moderna del nombre Mario comenzó a partir del período del Renacimiento. Esta recuperación renacentista se debió principalmente a la figura del político y militar romano Mario, un célebre general y console que mantuvo una intensa rivalidad con el aristócrata Silla. Considerado por las crónicas de su tiempo como un defensor del pueblo y de la democracia, el general Mario concluyó su vida terrena en el año ochenta y seis antes de Cristo.
El testimonio y el martirio
En el siglo IV, la ciudad de Roma fue el escenario del sacrificio de esta santa familia. Su entrega comenzó con un acto de profunda misericordia cristiana al participar en la sepultura de doscientos sesenta mártires en la Vía Salaria, junto al presbítero Juan. Este gesto de piedad atrajo la atención de las autoridades imperiales, lo que desencadenó su arresto.
Presentados ante el prefecto Flaviano y el gobernador Marciano, fueron sometidos a un riguroso interrogatorio. A pesar de las presiones, mantuvieron una postura firme y rechazaron con determinación la exigencia de ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Su fidelidad a Dios selló su destino, siendo condenados a muerte.
La sentencia se ejecutó mediante la decapitación a lo largo de la Vía Cornelia y cerca del estanque en Nimpha. Sus cuerpos, abandonados tras el suplicio, fueron recogidos con gran respeto por la matrona Felicita, quien les dio digna sepultura en su propiedad de Boccea, cerca de Lorium, preservando así sus reliquias para la veneración de los fieles.
La memoria litúrgica
La veneración a los santos Mario, Marta, Ábaco y Audifaz se ha mantenido constante a lo largo de los siglos. Su fiesta principal se celebra el 19 de enero, aunque históricamente también se ha registrado su conmemoración el 20 de enero. La liturgia recuerda en esta fecha el valor de una familia unida en el amor de Cristo y en el supremo testimonio de la fe.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia san Mario?
San Mario se celebra el 19 de enero, aunque antiguos Martirologios fijaban su conmemoración el 20 de enero.
Di cosa è patrono san Mario?
En los datos biográficos disponibles no se menciona ningún patronato específico atribuido a san Mario.
En la vía Cornelia a trece millas de Roma en el cementerio ad Nymphas, santos Mario, Marta, Audífaz y Abaco, mártires. — Martirologio Romano