Santi Simeón Bar Sabba’e, Usthazade y compañeros

Mártires en Persia

Actualizado el 21 de julio de 2026

Santi Simeón Bar Sabba’e, Usthazade y compañeros

Su testimonio de fe

La trayectoria de San Simeón Bar Sabba’e comenzó en el año 324, cuando asumió la responsabilidad como obispo de Seleucia-Ctesifonte, en Persia. En un contexto de creciente hostilidad hacia los cristianos, su ministerio se distinguió por una rectitud inquebrantable. Cuando el rey Sapore Segundo exigió la recaudación de tributos injustos, el santo obispo no cedió ante la presión, protegiendo así a su comunidad de una carga opresiva. Esta actitud de defensa hacia los más vulnerables, sumada a su negativa pública de postrarse ante el sol, lo puso directamente bajo la mirada de las autoridades imperiales.

Durante su cautiverio, su celo pastoral no disminuyó. Fue precisamente en aquel periodo de aflicción donde logró convertir a Usthazade, un eunuco de la corte real, quien abrazó el cristianismo gracias a su ejemplo y enseñanza. Este hecho profundizó la enemistad del monarca, quien buscaba a toda costa que el obispo renunciara a su fe. A pesar de las amenazas y la cercanía de la muerte, San Simeón se mantuvo firme, consolidando una comunidad de fieles que encontraron en su persona un refugio espiritual y un ejemplo de fortaleza. En el año 344, el obispo fue obligado a presenciar la ejecución de cien de sus compañeros, un momento de inmenso dolor que él afrontó con la esperanza puesta en la vida eterna. Finalmente, tras haber sido testigo del sacrificio de aquellos hermanos, fue decapitado, sellando con su propia sangre el testimonio que había predicado durante dos décadas de servicio episcopal.

El culto y la memoria

La Iglesia venera la figura de San Simeón Bar Sabba’e y sus compañeros por haber mantenido la luz de la fe en un entorno de persecución extrema. Su memoria, inscrita profundamente en la tradición cristiana, se celebra cada año como un recordatorio de que la fidelidad a Dios trasciende las fronteras geográficas y las épocas históricas. El Martirologio Romano ha fijado su conmemoración el día diecisiete de abril, permitiendo a los fieles de todas las generaciones reflexionar sobre la entereza de aquellos cristianos en Persia.

El culto a estos mártires, encabezados por su obispo, nos invita a considerar la importancia de la coherencia de vida. Al recordar a San Simeón y a Usthazade, no solo honramos un evento histórico ocurrido en el siglo cuarto, sino que actualizamos el compromiso de vivir bajo los preceptos divinos. Su sacrificio continúa siendo una fuente de inspiración para quienes buscan vivir con rectitud y justicia, recordándonos que, incluso en las circunstancias más adversas, la fe es el ancla que sostiene el alma y da sentido a la entrega plena por el prójimo y por la verdad del Evangelio.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la memoria de San Simeón Bar Sabba’e?

Su memoria litúrgica se celebra el día diecisiete de abril.

En Persia, pasión de san Simeón bar Sabas, obispo de Seleucia y Ctesifonte: arrestado y encadenado por orden del rey de Persia Sabor II por haberse negado a adorar al sol y haber dado con libertad y firmeza testimonio de su fe en Jesucristo Señor, fue primero mantenido pudriéndose durante algún tiempo en una prisión junto con una multitud de más de cien compañeros entre obispos, sacerdotes y clérigos de órdenes diferentes; luego, en el viernes de la Pasión del Señor, después de que ya todos hubieran sido degollados con la espada ante los ojos de Simeón que exhortaba entretanto a cada uno de ellos con coraje, fue finalmente también él decapitado.<BR>Igualmente se conmemoran los muchísimos mártires, que, después de la muerte de san Simeón, en toda Persia murieron por el nombre de Cristo traspasados con la espada por orden del mismo rey Sabor II; entre ellos san Ustazhad que, eunuco de corte y preceptor del mismo Sabor, sufrió el martirio en la regia de Artajerjes, hermano de Sabor, a las primeras señales de las persecuciones en la provincia de Adiabene, en el territorio del actual Irak. — Martirologio Romano