14 de abril
Santi Tiburcio, Valeriano y Máximo
Mártires de Roma
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y las tradiciones
Las figuras de los tres santos mártires están documentadas por antiche fuentes sin dal quinto siglo, aunque existen dos versiones diferentes que tratan su personalidad y su existencia histórica. La primera versión está estrechamente ligada a la passio de santa Cecilia, un acontecimiento ocurrido en el año 232. La segunda versión es la que se encuentra consignada en el Martirologio Geronimiano, un texto venerable donde los santos son citados hasta cuatro veces en distintas menciones.
En el Martirologio Geronimiano, la primera citación indica que los santos fueron sepultados en el cimitero de Pretestato, fijando su memoria en la fecha del 14 de abril. Esta concreta versión sobre la sepultura en el cimitero de Pretestato al 14 de abril es la que finalmente pasó al Martirologio Romano que se encuentra actualmente en uso. Las otras versiones conservadas en la tradición antigua menzionan la sepultura de los mártires en diversos cementerios de Roma y en fechas completamente diferentes.
En el curso de la transmisión de estos escritos se han dado algunas confusiones, como sucedió en el caso de san Tiburzio, quien en ocasiones fue confundido con un personaje omonimo. Por esta razón, los estudiosos de la materia no han podido llegar a una certeza absoluta en cuanto a la rigurosa storicità y la colocación originaria de cada uno de los episodios.
La investigación histórica más rigurosa señala que en el cimitero de Pretestato se encontraba originalmente sepultado el solo san Tiburzio, con una celebración fijada en el 14 de abril. Por otra parte, en el cimitero de Callisto se encontraban originariamente Máximo y Valeriano, cuya celebración litúrgica se recordaba el 21 de abril. Posteriormente, los cuerpos de Máximo y Valeriano fueron trasladados al cimitero de Pretestato. Sería san Gregorio Magno quien, en un momento posterior, unió definitivamente a los tres santos en una única celebración litúrgica común.
El martirio y la conversión
La fecha de nacimiento de los santos está indicada convencionalmente en el año 177. Según la antigua passio, Valeriano era el esposo legítimo de santa Cecilia, quien lo instruyó en la fe y lo convirtió al cristianismo en la ciudad de Roma. Tras su conversión, Valeriano recibió el bautismo de manos de papa Urbano I, cuyo pontificado se sitúa cronológicamente entre el año 222 y el año 230.
Una vez bautizado, Valeriano logró convertir también a la fe cristiana a su propio hermano, llamado Tiburzio. A causa de su abierta profesión de fe, tanto Valeriano como su hermano Tiburzio fueron condenados a muerte por el prefecto Almachio. El implacable prefecto Almachio decidió entonces confiar a los dos jóvenes condenados a la custodia de un funcionario llamado Máximo.
Máximo desempeñaba el cargo de oficial en segunda del cónsul romano. Sin embargo, antes de que se procediera a la ejecución de la sentencia capital, la firmeza y el testimonio de los prisioneros obraron un profundo cambio en el oficial. Máximo se convirtió al cristianismo y abrazó la fe de los condenados. Como consecuencia directa de su conversión y de su valiente profesión bautismal, Máximo fue asimismo condenado a muerte y ejecutado pocos días después.
Por su parte, Valeriano y Tiburzio sufrieron el martirio con valor inquebrantable en la ciudad de Roma. Tras su ejecución, los cuerpos de Valeriano y Tiburzio fueron recogidos y sepultados piadosamente por santa Cecilia en un lugar conocido con el nombre de Pagus. Este paraje, llamado Pagus, se hallaba situado a cuatro millas de distancia de Roma y en la actualidad no ha podido ser identificado con certeza. Poco tiempo después de este sepelio, la misma santa Cecilia se encargó de enterrar el cuerpo de Máximo en un sarcófago diferente.
El culto y la veneración de las reliquias
La fecha de la muerte de los santos mártires está indicada al 14 de abril del año 229, culminando sus días en la ciudad de Roma, que fue tanto el escenario de su existencia terrena como el lugar de su glorioso testimonio final. El Martirologio conmemora formalmente en Roma, en el cimitero de Pretestato situado sobre la antiquísima vía Appia, a los santos Tiburzio, Valeriano y Máximo como auténticos mártires de la fe.
La memoria y el cuidado de sus sagrados restos no se perdieron con el paso de los siglos. Los venerables sepulcros de los santos fueron objeto de importantes obras de restauración promovidas por los sucesores de Pedro. Los sepulcros fueron restaurados en una primera etapa por papa Gregorio III durante el período comprendido entre el 731 y el 741. Posteriormente, los monumentos funerarios fueron restaurados de nuevo por disposición de papa Adriano I entre los años 772 y el 795.
Una última e importante intervención de restauración de los sepulcros fue llevada a cabo por papa Pasquale I entre el 817 y el 824. Fue precisamente este pontífice, papa Pasquale I, quien tomó la decisión solemne de trasladar las reliquias de los santos desde sus emplazamientos originales hasta la basílica de Santa Cecilia, situada en el histórico barrio de Trastevere en Roma, donde continúan recibiendo el afecto y la devoción de los fieles cristianos.
La vida y el testimonio
La historia de estos tres mártires se sitúa en la ciudad de Roma, en un periodo de gran desafío para los creyentes. Valeriano y Tiburcio, movidos por una gracia singular, abrazaron el cristianismo, convirtiéndose en portadores de una verdad que desafiaba las estructuras de su tiempo. Su decisión, tomada con plena conciencia, los llevó a enfrentar las consecuencias más severas impuestas por la autoridad civil de la época, representada en la figura del prefecto Almachio, quien dictó la condena a muerte que habrían de cumplir en el año doscientos veintinueve.
El relato de su fe se entrelaza de manera admirable con la figura de Máximo, un oficial cuya labor era custodiar a los condenados. Al observar la integridad y la paz con la que Tiburcio y Valeriano afrontaban su destino, el corazón de Máximo experimentó un cambio profundo. Su conversión al cristianismo no fue solo un gesto de compasión, sino una entrega total que lo condujo a compartir el mismo destino de martirio. La vida de estos tres hombres en Roma es un testimonio elocuente de cómo la fe puede transformar las conciencias más allá de los cargos, las funciones o los temores sociales. Su muerte, lejos de ser un final, se convirtió en un eco que resonó con fuerza, recordándonos que el compromiso con los valores del Reino de Dios es capaz de trascender incluso la finitud de la existencia terrenal, dejando una huella imborrable en la historia de la fe cristiana.
El culto y la veneración
La veneración a los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo posee una raíz muy antigua, arraigada en la tradición más pura de Roma. Sus restos mortales fueron depositados en lugares significativos para la memoria cristiana, como el cementerio de Pretestato y el cementerio de Callisto, espacios que durante siglos han custodiado el recuerdo de aquellos que entregaron su vida por la fe. La importancia de estos mártires fue tal que su memoria ha sido preservada con esmero por la Iglesia a través de las generaciones.
Un momento fundamental en la consolidación de su culto fue la iniciativa del papa Gregorio Magno, quien promovió la unificación de su celebración en el calendario litúrgico, fijándola el catorce de abril. Esta decisión permitió que la figura de los tres santos fuera honrada de manera conjunta, facilitando que los fieles concentraran su oración y gratitud en un mismo día. Sus reliquias fueron trasladadas con el tiempo a la basílica de Santa Cecilia en el Trastevere, donde aún hoy se rinde culto a su memoria. Esta presencia física en uno de los templos más emblemáticos de Roma subraya la continuidad de su legado, uniendo el presente de los creyentes con la valentía de quienes, en el siglo tercero, supieron mantener encendida la llama de la fe en medio de la prueba.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia Santi Tiburcio, Valeriano y Máximo?
Se festaja el 14 de abril, según el Martirologio Romano, fecha en la que se conmemora su martirio en Roma.
Di cosa è patrono Santi Tiburcio, Valeriano y Máximo?
Las fuentes históricas y los datos biográficos disponibles no mencionan patronatos específicos para estos santos.
En Roma, en el cementerio de Pretextato en la vía Apia, santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, mártires. — Martirologio Romano