Santi Treinta y ocho Mártires de Filipópolis (o de Plovdiv)
Actualizado el 21 de julio de 2026
El testimonio de la fe
En el transcurso del siglo cuarto, la Iglesia atravesó momentos de profunda tribulación bajo el gobierno de los emperadores Diocleciano y Maximiano. En este contexto de hostilidad hacia la fe, treinta y ocho hombres fueron llamados a dar testimonio de su lealtad a Jesucristo en la ciudad de Filipópolis, ubicada en la región de Tracia. Su camino hacia el martirio estuvo marcado por un proceso formal, presidido por el proconsole Apelliano, quien representaba la autoridad del imperio ante quienes se negaban a abandonar sus convicciones religiosas.
A pesar de las amenazas y del peso de la justicia terrenal, estos hombres mantuvieron una postura de serenidad y firmeza, eligiendo la fidelidad a Dios por encima de la supervivencia física. Los registros históricos dan cuenta de que su ejecución se llevó a cabo mediante métodos crueles, ya sea a través de la decapitación o siendo entregados a una fornace ardiente. Este acto de entrega total, ocurrido en el año trescientos cuatro, cerró un capítulo de sufrimiento, pero abrió una puerta de esperanza para las generaciones venideras de creyentes. Su vida y su muerte en Filipópolis, un punto estratégico que conectaba regiones importantes como Bizancio, consolidaron un modelo de valentía que no buscaba el reconocimiento humano, sino la comunión plena con el Señor. La sobriedad de su sacrificio nos invita a reflexionar sobre la importancia de la coherencia en nuestra propia vida de fe, especialmente cuando nos enfrentamos a las dificultades que intentan apartarnos del camino del amor y la justicia.
La memoria litúrgica
La Iglesia celebra la memoria de los treinta y ocho mártires de Filipópolis cada veinticuatro de mayo, conforme a lo establecido en el Martirologio Romano. Esta fecha litúrgica no es solo un recordatorio del pasado, sino un momento propicio para renovar nuestro compromiso personal con la fe. Al conmemorar su entrega, la comunidad cristiana se une en oración, reconociendo en ellos a hermanos que, habiendo superado la prueba, viven ahora en la paz del Señor.
La tradición litúrgica mantiene vivo el recuerdo de este grupo para que su ejemplo de integridad continúe iluminando a los fieles de nuestro tiempo. Venerar a estos mártires significa reconocer que la fuerza del Espíritu Santo es capaz de sostener a cualquier persona incluso en los momentos de mayor aflicción. Su memoria nos invita a vivir con sobriedad y esperanza, confiando en que el sacrificio realizado por amor a la verdad nunca resulta vano ante los ojos de Dios.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la fiesta de estos mártires?
La celebración está fijada en el Martirologio Romano para el día veinticuatro de mayo.
Conmemoración de treinta y ocho santos mártires, que se considera hayan sido decapitados en Filipópolis en Tracia, hoy Plovdiv en la actual Bulgaria, al tiempo de Diocleciano y Maximiano. — Martirologio Romano