7 de septiembre
Santo Esteban de Chatillon
Cartujo, obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y la vocación monástica
Santo Esteban nació en el año 1149 o 1150 en la localidad de Châtillon-des-Dombes, situada en el dipartimento francés de l'Ain. Procedente de la noble familia de los Châtillon, creció como un estudiante modelo, completando su formación en parte con la guía de precettori y en parte en las escuelas diocesanas de aquel tiempo. Ya desde su adolescencia y su juventud temprana, manifestó una profunda inclinación hacia la penitencia, dedicándose de manera constante al ayuno, a la abstinencia y a la oración asidua. Al cumplir la edad de veinticinco años, tomó la decisión decisiva de ingresar en la Certosa de Portes-en-Bugey. Dicho monasterio estaba entonces iluminado por las virtudes del abad sant'Antelmo, figura relevante que falleció en el año 1177 y que posteriormente llegó a ser superior de la Grande Certosa. En este ambiente de recogimiento, tras muchos años de vida espiritual y solitud certosina, Esteban alcanzó madurez interior y fue designado prior de la misma certosa de Portes, periodo en el cual la tradición le atribuyó ya varios prodigios.
El episcopado y los prodigios
Después de una larga etapa de vida monástica, el santo aceptó, aunque con gran resistencia interior, la dignidad de obispo de Die, un centro ubicado en la Francia sudoriental sobre el río Drôme, en el departamento homónimo. Su acceso al episcopado, situado cronológicamente en el año 1208, se debió a la apremiante solicitud de papa Innocenzo III, cuyo pontificado se desarrolló entre 1198 y 1216, así como a la petición de Jancelino, entonces prior general de los Certosinos. De este modo, fue strappato a la solitud de Portes-en-Bugey y resse felicemente la Iglesia de Die sin nada sustraer a la austeridad de la vida certosina. rigió aquella diócesis durante pocos meses, experimentando múltiples manifestaciones sobrenaturales. Entre los prodigios acaecidos en vida destaca la profecía tocante a la futura fundación de la Orden de los Dominicos en el año 1215. Asimismo, se registra la curación instantánea de una mujer ammalata que aconteció pocos días antes de la muerte del santo, y la singular aparición de demonios dirigida a aquellos fieles de su diócesis que mostraban escasa observancia del reposo dominical. Las fuentes recuerdan también que la vida de santo Stefano fue compuesta originalmente en el siglo XIII a través de ochenta versos latinos de tono mediocre, a los cuales se añadieron los textos conocidos como los Miracula, caracterizados por una vena magnificante y de escaso rigor histórico.
El tránsito, la profanación y el culto
El desenlace terrenal del obispo acaeció en la localidad de Die el 7 de septiembre de 1208, quedando firmemente establecidas las coordenadas de su paso por el mundo en Châtillon-des-Dombes en 1149 y en Die en la fecha citada. Los prodigios vinculados a su intercesión prosiguieron de forma notable tras su muerte. Ante tales signos, en el año 1231 el arzobispo de Vienne, acompañado por otros prelados franceses, solicitó formalmente la concesión de su canonización; aunque no consta documentalmente si esta fue otorgada de manera formal, la devoción y el culto a su sepulcro prosiguieron de forma ininterrumpida a lo largo de los años. Un hito relevante aconteció en el año 1557, cuando se realizó una ricognición oficial de sus restos, descubriéndose que el cuerpo se hallaba completamente intatto. Desgraciadamente, pocos años después, en el año 1561, sus despojos sufrieron la profecía de la violencia al ser profanados y quemados por los Ugonotti, los protestantes franceses seguidores de la doctrina de Calvino. La Iglesia reconoció oficialmente su memoria cuando el culto fue confirmado para la diócesis de Die por papa Pio IX en el año 1852. Poco después, el mismo pontífice Pio IX extendió dicho culto litúrgico a la totalidad de la Orden de los Certosinos en el año 1857. En la actualidad, el martirologio conmemora en la localidad de Die en Francia a santo Stefano di Châtillon honrándole como obispo.
Su camino de fe
La historia de San Esteban de Châtillon comienza en su lugar natal de Châtillon-des-Dombes, donde transcurrieron sus años de juventud. A la edad de veinticinco años, decidió abandonar las certezas del mundo para abrazar el rigor y la paz de la vida cartuja en Portes-en-Bugey. En aquel monasterio, bajo el amparo del silencio, Esteban profundizó en el conocimiento de las Escrituras y en la disciplina espiritual propia de la Orden de los Cartujos. Su dedicación fue tal que sus hermanos le confiaron la responsabilidad de ser prior, cargo que desempeñó con prudencia y espíritu de servicio, guiando a la comunidad por el camino de la perfección evangélica.
Su vida dio un giro decisivo en el año mil doscientos ocho, cuando fue llamado por el papa Inocencio Tercero para asumir la sede episcopal de Die. A pesar de su deseo de permanecer en la oración de su celda, aceptó el nuevo encargo como una obediencia a la voluntad de Dios y a la Iglesia. Su labor como obispo, aunque limitada a pocos meses debido a su pronta muerte el siete de septiembre de mil doscientos ocho, fue una extensión natural de su vida monástica: una ofrenda de sí mismo al servicio de los fieles. Años más tarde, en mil quinientos sesenta y uno, sus restos sufrieron la profanación y el fuego durante las revueltas de los hugonotes, un evento doloroso que puso a prueba la memoria de su santidad, la cual, sin embargo, permaneció viva en el corazón de la Iglesia hasta que el papa Pío Noveno confirmó su culto en mil ochocientos cincuenta y dos.
El culto y la memoria
La veneración a San Esteban de Châtillon se ha mantenido como un testimonio de la perseverancia de los santos frente a las adversidades de la historia. A pesar de la destrucción de sus restos en el siglo dieciséis, la Iglesia Católica ha preservado su memoria, reconociendo el valor de su ejemplo para las generaciones venideras. La confirmación de su culto por parte del papa Pío Noveno en el año mil ochocientos cincuenta y dos permitió que su figura fuera presentada oficialmente como modelo de virtud para los fieles y, de manera especial, para su Orden de los Cartujos y para la diócesis de Die.
Hoy, su memoria litúrgica se celebra cada siete de septiembre, invitando a los creyentes a reflexionar sobre la importancia de la oración y la disponibilidad para servir al prójimo. San Esteban es invocado particularmente por la diócesis de Die y por el conjunto de la Orden de los Certosinos, quienes ven en él a un protector que supo vivir en la presencia constante del Señor. Su intercesión es un faro que recuerda que, independientemente de las circunstancias externas, el alma que se entrega a Dios encuentra la verdadera paz.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia santo Esteban de Châtillon?
Se celebra el 7 de septiembre, fecha en la cual el santo entregó su alma en la localidad francesa de Die.
En Die en Francia, san Esteban de Châtillon, obispo, que, arrancado de la soledad de Portes-en-Bugey, dirigió felizmente esta Iglesia, sin embargo sin sustraer nada a la austeridad de la vida cartujana. — Martirologio Romano