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7 de febrero

Beata María de la Providencia (Eugenia Smet)

Virgen, Fundadora

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los primeros años y el camino de fe

Eugenia María Giuseppina Smet nació en Lille, en Francia, el veinticinco de marzo de 1825, en el seno de una familia de benestantes de origen fiammingo. Era la tercera de seis hermanos y recibió su primera formación estudiando en su ciudad natal, en el colegio de las suores del Sacro Cuore. Al cumplir los die7 años, experimentó el deseo profundo de abrazar la vida religiosa ingresando en esa misma congregación, pero las circunstancias la retuvieron en el ámbito familiar, donde supo canalizar su fervor dedicándose con constancia al apostolado en su parroquia. Entre sus compromisos tempranos, se hizo una firme defensora de la Opera per la propagazione della fede, un sodalizio de laicos fundado en Lione en 1822 por la laica Pauline Jaricot. Dicha institución alcanzó una vastísima difusión y una enorme influencia gracias a su geniale simplicidad, ya que sus socios apoyaban las misiones mediante la oración cotidiana y la aportación semanal de un modesto soldo, demostrando cómo la unión de pequeños gestos produce resultados verdaderamente imponentes.

La vocación y el nacimiento de las Ausiliatrices

En noviembre de 1853, Eugenia Smet tenía veintiocho años, era nubile y había hecho un voto privado de castidad. Impulsada por una profunda intuición espiritual, decidió promover una asociación de fieles que se comprometieran a rezar de forma constante por las almas del Purgatorio, logrando obtener rápidamente numerosas adesiones. Ante las dificultades que fue encontrando en su camino, comprendió que debía dar un paso mayor y fundar una verdadera congregación de suores dedicada a ese mismo propósito. Con este fin, buscó el consejo de muchas personas prudentes, interpelando directamente al papa Pio IX y al célebre Curato d'Ars, y llegó a París a los primeros del año 1856. La capital francesa vivía entonces el período trionfale de Napoleone III, marcado por la victoria en Crimea y por grandes congresos y proyectos urbanísticos. En ese contexto, un sacerdote la puso al frente de cinco religiosas que ya compartían su mismo compromiso, y de aquel pequeño grupo nacieron las Suores Ausiliatrices del Purgatorio, cuyo fin primordial era la intercesión a favor de los difuntos que aún no habían sido acogidos entre los electos de Dios.

La misión entre la tierra y el ultratumba

Al asumir el nombre religioso de Maria della Provvidenza, Eugenia observó el durísimo purgatorio que muchas personas ya soportaban en esta misma vida terrena. Por ello, estableció que las Ausiliatrices debían articular su misión en dos formas complementarias: la oración constante por los defuntos y el socorro inmediato para los vivientes. Insistía a sus hermanas diciendo que era necesario convertirse para los demás en la verdadera Provvidenza de Dio, abarcando toda clase de necesidades. Proveer al sustento de los malnutridos, cuidar a los enfermos y enseñar a los analfabetos formaba parte integral de su misión, sin excluir ninguna forma de intervención que favoreciera cualquier bien. Su visión promovía una profunda sinergia entre el terreno y el ultratreno, bajo la convicción de que cada alegría donada en el mundo es perfectamente convertible en la esperanza de una más rápida beatitudine en el cielo para los demás. Para consolidar el instituto, en 1859 se adoptaron formalmente las reglas y la spiritualità di sant'Ignazio.

La expansión y el tránsito al cielo

Dotada de una gran concretezza fiamminga, Eugenia no tenía prisa por crecer de manera desordenada, sino que prefería irrobustificar primero las raíces de la nueva familia religiosa. Gracias a esa cautela, la expansión del Instituto fue lenta pero segura. Se abrió una primera casa en Nantes en el año 1865, y apenas dos años después nació una casa missionaria en Shanghai. Con el paso de los años, el fruto de su obra se multiplicó ampliamente, hasta que a finales del siglo XX las Ausiliatrices llegaron a ser unas mil quinientas religiosas, presentes en una sessantina de casas dispersas por todo el mundo. Eugenia guio su instituto durante los últimos años de su vida terrena afrontando intensas sufrimientos físicos y la tragedia de la guerra perdida contra la Prussia. Se spegne a Parigi el siete de febrero de 1871, exactamente bajo el tiro de los cañones enemigos. El sacerdote que la asistió en sus últimos momentos fue el padre Pierre Olivaint, quien a su vez moriría martirizado en los trágicos massacri de la Comune parigina pocos meses después. El martirologio la recuerda solemnemente como beata Maria della Provvidenza, Eugenia Smet, vergine y fondatrice dell’Istituto delle Suore Ausiliatrici delle Anime del Purgatorio, habiendo sido proclamada beata por Pio XII en el año 1957.

Preguntas frecuentes

Quando si festeggia la beata María de la Providencia?

La sua ricorrenza si celebra il 7 febbraio.

Siempre en París, beata María de la Providencia (Eugenia) Smet, virgen, fundadora del Instituto de las Hermanas Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio. — Martirologio Romano