27 de agosto
Beata María del Pilar Izquierdo Albero
Fundadora
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Infancia, primeros años y vocación en Saragozza
María del Pilar Izquierdo Albero nació en Saragozza, en España, el 27 de julio de 1906, siendo la tercera de cinco hermanos en el seno de una familia muy humilde y pobre de bienes materiales, pero notablemente rica en virtudes cristianas. Sus padres le transmitieron desde la cuna un profundo espíritu de piedad, un sincero amor hacia los pobres y una tierna devoción a la Virgen del Pilar. El cinco de agosto de aquel mismo año, coincidiendo con la festividad de Santa Maria della Neve, fue llevada al fonte battesimale para recibir las aguas del bautismo. A lo largo de toda su existencia, ella consideró siempre el día de su bautismo como el más importante de su vida, por haber alcanzado en él la gracia de convertirse en hija de la Iglesia. Fin da piccola rifulse in lei un amor exquisito hacia Dios y hacia el prójimo, hasta el punto de privarse con frecuencia de su propia merienda y de sus pequeñas pertenencias para socorrer a los más necesitados. Como no había podido asistir regularmente a la escuela, carecía de instrucción formal, al punto de no saber escribir y de leer apenas con dificultad. Por esta razón, se consideraba a sí misma una tontica que no sabía otra cosa que sufrir y amar, y amar y sufrir.
Pronto experimentó en su propia carne la dura realidad del dolor, logrando comprender con hondura el valor redentor de la sufrimiento. A la edad de doce años se vio afectada por una misteriosa enfermedad que ningún médico supo diagnosticar con certeza. Debido a esta precaria situación de salud, tuvo que residir durante cuatro años en la localidad de Alfamén. Superada aquella etapa, regresó a Saragozza y comenzó a trabajar en una fábrica de calzature. En aquel entorno laboral se ganó rápidamente el afecto general, atrayendo sobre sí el amor de todos gracias a su sencillez, su natural simpatía, su bondad y su constante laboriosidad. Sin embargo, los designios divinos la condujeron por sendas de prueba cuando, en 1926, mientras regresaba a su hogar después de la jornada de trabajo, sufrió un accidente al caer del tranvía, fracturándose el bacino. Como secuela de múltiples cisti desarrolladas a raíz de aquel percance, en 1927 quedó completamente parapléjica y ciega, dando inicio a una vía dolorosa que se prolongaría durante más de doce años entre diversos hospitales de saragozza y una modesta y pobre soffitta situada en el número veinticuatro de la calle Cerdán.
La luz de la soffitta y el nacimiento de la obra
Aquella humilde soffitta de la calle Cerdán se transformó, de manera paradójica, en una verdadera escuela de espiritualidad y en una auténtica oasi de luz, paz y alegría para cuantos la visitaban, especialmente durante los difíciles años de la guerra civil española. En aquel reducido espacio de sufrimiento se elevaban constantes oraciones, se cultivaba la cálida amistad evangélica y la Madre ayudaba con sabiduría a las almas en el delicado discernimiento de su vocación. Ya en el año 1936 comenzó a hablar abiertamente de la futura Opera de Gesù que Dios deseaba suscitar en el seno de la Iglesia. Dicha Obra tenía como finalidad primordial reproducir la vida activa del Señor sobre la tierra mediante el ejercicio constante y generoso de las obras de misericordia. El ocho de diciembre de 1939, festividad de la Inmaculada Concepción, María del Pilar experimentó una curación de carácter extraordinario al sanar de forma repentina de la paralisi que la había mantenido postrada en la cama durante más de diez años. Junto con la desaparición de la parálisis, se desvanecieron milagrosamente las cisti y recuperó la vista de manera instantánea, viendo sanados sus males físicos de golpe.
Tan pronto como se vio curada, puso en marcha la fundación proyectada trasladándose a Madrid en compañía de un grupo de jóvenes. En la capital de España la obra ya había sido acogida y aprobada bajo el nombre de Missionarie di Gesù e Maria. No obstante, las autoridades eclesiásticas le prohibieron ejercer cualquier forma de apostolato directo hasta el año 1942. Llegado ese momento, el obispo de Madrid concedió la esperada aprobación canónica a la institución como una pia unione de Missionarie di Gesù, Maria e Giuseppe. A partir de entonces se sucedieron dos años de un apostolato sumamente febril y fecundo desarrollado entre los pobres, los niños y los ammalati que poblaban los suburbios madrileños. Sin embargo, en medio de esta fecunda labor apostólica, se reprodujeron de nuevo en su cuerpo las cisti en el abdomen, acompañadas muy pronto por intensas y dolorosas pruebas morales. Calunnie, intrigas y graves incomprensioni no tardaron en circular, logrando desacreditar la naciente Obra y provocando el alejamiento de varias jóvenes que hasta entonces habían permanecido fieles.
Pruebas extremas, tránsito al cielo y expansión de la familia religiosa
A causa de los oscuros nubarrones que amenazaban la institución, en noviembre de 1944 y siguiendo fielmente el consejo de su confesor, se vio en la dolorosa necesidad de retirarse de su propia Obra. Nueve de sus hijas espirituales decidieron secundarla en aquel amargo destierro, y el nueve de diciembre emprendió un largo viaje con destino a San Sebastiano. Durante el trayecto, en el transcurso de una noche sumamente helada y sobre una carretera cubierta por una espesa capa de nieve, sufrió un nuevo accidente de automóvil en el cual se fracturó una pierna. De manera casi simultánea, un tumor maligno se manifestó con violencia en su organismo, hiriéndola de muerte. A pesar de tan abrumador cúmulo de dolores, el sufrimiento jamás logró apagar la luz de su fe inquebrantable ni la íntima convicción de que la Obra volvería a levantarse y a surgir con fuerza. Desde su lecho de dolor no cesaba de animar y consolar a sus hijas, prometiéndoles que continuaría estando muy cerca de ellas desde el cielo, intercediendo de modo especial por los que sufren, por los necesitados y por los enfermos. María del Pilar Izquierdo Albero entregó su alma al Creador en San Sebastiano el 27 de agosto de 1945, a la temprana edad de treinta y nueve años, tras haber ofrecido generosamente su propia vida por aquellas hijas que dolorosamente se habían apartado de su lado.
A pesar de la separación, recordaba a sus hijas con un profundo amor y un hondo dolor, asegurando que las amaba tanto que le era imposible olvidarlas, y declarando con grandeza de alma que, aunque la hubieran recorrido y arrastrado por el suelo, habría deseado tenerlas a todas reunidas junto a ella. Manifestó en todo momento su firme voluntad de no guardar memoria del mal recibido, sino exclusivamente del bien realizado, rogando insistentemente a Jesús que concediera a esas almas el cielo con una generosidad mucho mayor de lo que ellas la hacían padecer. Sostenidas por la confianza en las palabras de la Madre y guiadas paternalmente por el Padre Daniel Díez García —sacerdote que la había asistido y ayudado fielmente durante los últimos años de su vida—, las hijas permanecieron estrechamente unidas. En 1947 trasladaron su presencia a Logroño, y en mayo de 1948 el obispo D. Fidel García Martínez concedió la aprobación canónica a la comunidad como pia unione bajo la denominación oficial de Opera Missionaria di Gesù e Maria. Con el paso del tiempo, el instituto continuó su consolidación eclesial al ser aprobado en 1961 como Congregación de Diritto Diocesano, para ser finalmente elevado en 1981 a la categoría de Congregación di Diritto Pontificio. En la actualidad, esta gran familia espiritual cuenta con doscientas veinte religiosas repartidas en veintidós casas diferentes, las cuales se encuentran diseminadas por España, Colombia, Ecuador, Venezuela, Italia y Mozambico.
El camino hacia los altares
Con el transcurso de los años, la fama de santidad de la Venerable María Pilar Izquierdo creció de manera notable entre los fieles y en el seno de la Iglesia. Atendiendo a este clamor, el obispo de Calahorra - La Calzada - Logroño, Monseñor Francisco Alvarez Martínez, consideró oportuno incoar los trámites para abrir formalmente la Causa de Beatificación y Canonización. El consiguiente Processo Diocesano se desarrolló con rigor entre los años 1983 y 1988, recopilando numerosos testimonios sobre su vida heroica. Dando un paso decisivo en el camino eclesiástico, el dieciocho de diciembre del año 2000 el Sumo Pontífice Juan Pablo II firmó el decreto que declaraba la heroicidad de sus virtudes cristianas. Poco después, el siete de julio de 2001, el mismo papa Juan Pablo II aprobó solemnemente el milagro obrado por Dios gracias a la intercesión de la fundadora. Así quedó plenamente reconocida la figura de una mujer que, habiendo estado a largo plazo oprimida por la extrema pobreza y por gravísimas enfermedades, supo buscar infatigablemente a Dios en el amor operoso hacia los pobres y los afligidos, coronando su existencia con la fundación de la Opera Missionaria di Gesù e Maria para el servicio perenne de los más desvalidos.
Su camino de fe
Nacida en Zaragoza en el año 1906, la vida de María del Pilar Izquierdo Albero fue un recorrido de constante superación y entrega. En el año 1927, su salud se vio gravemente quebrantada al ser diagnosticada con paraplegia y ceguera, una condición que habría de marcar profundamente su experiencia vital durante más de una década. Sin embargo, en el año 1939, experimentó una sanación milagrosa que ella interpretó como un llamado renovado para servir al Señor con mayor determinación.
Ese mismo año, en Madrid, fundó la Obra Misionera de Jesús y María, una institución nacida para responder a las necesidades espirituales y materiales de su tiempo. Su actividad se extendió por diversos lugares como Zaragoza, Alfamen, Madrid y San Sebastián, donde su presencia dejaba una huella de caridad y esperanza. No obstante, la vida de la fundadora no estuvo exenta de sacrificios personales. En el año 1944, debido a incomprensiones internas dentro de la propia institución que ella misma había levantado, se vio obligada a retirarse de su Obra. Aceptó este doloroso alejamiento con la mansedumbre de quien sabe poner su destino en manos de la Providencia. Tras este episodio, su salud volvió a deteriorarse, enfrentando una larga enfermedad que la llevó finalmente al encuentro definitivo con el Padre en San Sebastián, en el año 1945.
Legado y memoria
El recuerdo de la Beata María del Pilar Izquierdo Albero sigue vivo en el seno de la Iglesia, que ha reconocido oficialmente la rectitud de su vida y la autenticidad de su entrega. Su proceso de beatificación culminó el día 4 de noviembre del año 2001, cuando el Papa Juan Pablo Segundo la elevó a los altares, proponiéndola como modelo de virtud para los fieles de nuestro tiempo.
La memoria litúrgica de la Beata se celebra cada año el día 27 de agosto. Esta fecha invita a los creyentes a reflexionar sobre su capacidad para abrazar la cruz y convertirla en un camino de santificación. Su ejemplo de obediencia, incluso en los momentos de mayor incomprensión y soledad, continúa iluminando a quienes buscan vivir con coherencia su vocación cristiana, recordando que el valor de una vida no se mide por el éxito humano, sino por la fidelidad al mensaje del Evangelio.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia la Beata María del Pilar Izquierdo Albero?
La sua festività si celebra il 27 agosto.
Di cosa è fondatrice la Beata María del Pilar Izquierdo Albero?
È la fondatrice dell'Opera Missionaria di Gesù e Maria.
En San Sebastián en España, beata María del Pilar Izquierdo Albero, virgen, que, largamente oprimida por la pobreza y por graves enfermedades, buscó a Dios en el operoso amor por los pobres y los afligidos, para servir a los cuales fundó la Obra Misionera de Jesús y María. — Martirologio Romano