Beata Micaela Rullán Ribot

Religiosa y mártir

Actualizado el 21 de julio de 2026

Beata Micaela Rullán Ribot

La vida de la Beata

Micaela Rullán Ribot nació en el municipio de Petra, en Mallorca, al inicio del siglo veinte. Desde su juventud, sintió el llamado de Dios, lo cual la impulsó a buscar una vida de mayor entrega y servicio dentro de la Iglesia. En el año mil novecientos veintiocho, tomó la decisión definitiva de ingresar en la congregación de las Hermanas Francescanas de Pina, iniciando así un camino de formación y oración que definiría el resto de su existencia. A través de los años, su labor la llevó a desempeñar su misión en diversos lugares, incluyendo Valencia, Palma de Mallorca y finalmente la ciudad de Barcelona.

La madurez de su vocación se consolidó el dieciséis de octubre del año mil novecientos treinta y cinco, fecha en la que realizó su profesión religiosa perpetua, consagrándose enteramente a la vida comunitaria y al espíritu franciscano. Sin embargo, su ministerio se vio truncado al poco tiempo debido a la persecución religiosa que se desató en España. El veinte de julio del año mil novecientos treinta y seis, fue arrestada por los milicianos. A pesar de la presión y el peligro que la rodeaban, mantuvo su fidelidad hasta el final. Tres días después de su detención, el veintitrés de julio del mismo año, fue ejecutada en L'Arrabasada, cerca de Barcelona, sellando con su muerte el testimonio de una vida entregada a la voluntad del Señor.

El culto y la memoria

La Iglesia celebra la memoria de la Beata Micaela Rullán Ribot el día veintitrés de julio, fecha que marca su paso a la presencia del Padre. Su proceso de beatificación culminó el veintiocho de octubre del año dos mil siete, en una solemne ceremonia presidida por el Papa Benedicto XVI, quien reconoció oficialmente su martirio. Este reconocimiento se produjo en el marco de la causa de beatificación de un numeroso grupo de mártires españoles del siglo veinte, destacando la figura de Micaela como una luz de esperanza y firmeza en la fe.

Su vida es un recordatorio constante de que la fidelidad a la vocación no depende de las circunstancias externas, sino de la adhesión profunda al amor de Cristo. Los fieles acuden a su intercesión buscando fortaleza en los momentos de prueba y claridad en la propia vocación cristiana. La memoria de la Beata Micaela permanece viva en la liturgia y en el corazón de quienes honran su sacrificio, recordando siempre su entrega desinteresada y su valentía al enfrentar la muerte por amor a su fe.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la memoria de la Beata Micaela Rullán Ribot?

Su fiesta se celebra cada año el día veintitrés de julio.