Beati Andrés Abel Alricy y 71 compañeros
Mártires de la Revolución Francesa
Actualizado el 21 de julio de 2026
El testimonio de su vida
La historia del beato Andrés Abel Alricy y sus compañeros está profundamente marcada por los acontecimientos de la Revolución Francesa en París. Estos hombres, dedicados al servicio de Dios y de su pueblo, enfrentaron una prueba decisiva cuando se les exigió prestar un juramento que comprometía su obediencia y su fe. Ante la imposición de este acto, optaron por el rechazo, manteniendo su lealtad a la Iglesia por encima de las directrices revolucionarias que buscaban someter el ministerio sacerdotal a los intereses de aquel momento histórico.
A causa de esta firme postura, fueron arrestados y confinados en el seminario de Saint-Firmin en París. Este lugar, que originalmente debía ser un espacio de formación y oración, se transformó en el escenario de su encierro y de su última prueba. Durante su detención, vivieron con sobriedad y serenidad, preparándose espiritualmente para el desenlace que se avecinaba. El tres de septiembre de mil setecientos noventa y dos, su vida terrenal llegó a su fin durante un sangriento episodio ocurrido en odio a la fe cristiana. En aquel momento de violencia extrema, cada uno de ellos selló su compromiso con el Señor, entregando su sangre como signo de su entrega incondicional. Su sacrificio no fue el resultado de una búsqueda de protagonismo, sino la consecuencia natural de una vida consagrada a Dios que no aceptó claudicar ante las exigencias que contradecían su conciencia. La Iglesia honra su memoria, reconociendo en ellos a quienes, en la fragilidad humana, supieron sostener la mirada de Cristo hasta el final de sus días.
El culto y la memoria
La Iglesia celebra la memoria de estos mártires con gratitud y devoción, reconociendo el valor de su entrega. El diecisiete de octubre de mil novecientos veintiséis, el Papa Pío Undécimo procedió a su canonización, elevándolos a la gloria de los altares y proponiendo su ejemplo a toda la comunidad cristiana. Este reconocimiento oficial subraya que su muerte, ocurrida en el contexto de la Revolución Francesa, es un testimonio real y auténtico de fidelidad a la fe.
En la actualidad, su recuerdo se mantiene vivo a través del Martyrologium Romanum, que fija su conmemoración el día tres de septiembre. Esta fecha es una invitación anual para que los fieles mediten sobre el don de la libertad interior y la valentía necesaria para vivir el Evangelio en cualquier circunstancia. Al venerar a estos setenta y dos mártires, la Iglesia no solo recuerda un hecho histórico, sino que celebra la victoria de la fe sobre el odio, encontrando en ellos una intercesión poderosa para fortalecer nuestra propia constancia en el camino del discipulado.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la fiesta de estos mártires?
Se conmemoran el tres de septiembre, según lo establecido en el Martyrologium Romanum.
De qué son patronos?
Los hechos proporcionados no mencionan patronatos específicos para estos mártires.
En París, en Francia, pasión de los beatos Andrés Abele Alricy, sacerdote, y setenta y un compañeros, mártires, en gran parte sacerdotes que, después de una primera matanza efectuada el día anterior, recluidos en el Seminario de Saint-Firmin como en una cárcel, fueron masacrados por odio a la Iglesia. — Martirologio Romano