Beato Domingo María de Alboraya (Agustín Hurtado Soler)

Sacerdote y mártir

Actualizado el 21 de julio de 2026

Beato Domingo María de Alboraya (Agustín Hurtado Soler)

Una vida de servicio

El camino del beato Domingo María de Alboraya comenzó en su tierra natal de Alboraya, Valencia. Desde su juventud, sintió el llamado a una vida de mayor compromiso cristiano, lo cual lo condujo a ingresar en la Congregación de los Terciarios Capuchinos en el año mil ochocientos ochenta y nueve. Este paso marcó el inicio de un camino que culminaría con su ordenación sacerdotal el diecinueve de diciembre del año mil ochocientos noventa y seis, momento a partir del cual volcó todas sus energías en la misión pastoral y educativa propia de su orden.

Su labor se desarrolló principalmente en la ciudad de Madrid, donde prestó servicio en la Escuela de Reforma de Santa Rita. En este entorno, el sacerdote dedicó sus años a la formación y el cuidado de personas en situaciones vulnerables, reflejando en su trato cotidiano una caridad paciente y un espíritu de servicio desinteresado. Su vida transcurrió en la sencillez del deber cumplido, marcado por la disciplina de su congregación y el celo apostólico por las almas que le fueron encomendadas bajo su cuidado sacerdotal.

La etapa final de su vida estuvo condicionada por el clima de persecución religiosa que azotó España durante el siglo veinte. A pesar de las crecientes dificultades y el peligro evidente que rodeaba a los consagrados en aquel tiempo, el beato Domingo María mantuvo su puesto y su compromiso. Fue finalmente arrestado y ejecutado en Madrid en el año mil novecientos treinta y seis, sellando con su muerte el testimonio de una vida que nunca se apartó de su fe. Su memoria permanece viva como un ejemplo de fortaleza espiritual frente a la violencia y el odio.

El reconocimiento de su martirio

La Iglesia Católica, tras examinar el testimonio de su entrega y las circunstancias de su muerte, reconoció formalmente la santidad del beato Domingo María de Alboraya. El proceso culminó el once de marzo del año dos mil uno, cuando el papa Juan Pablo Segundo lo beatificó junto a otros mártires de la persecución religiosa del siglo veinte. Este acto solemne no solo honró su memoria, sino que lo presentó como un intercesor para los fieles, un sacerdote que supo permanecer firme en su identidad y en su amor a Dios hasta el momento final.

Su figura es hoy venerada con gratitud, especialmente en su tierra natal y en la congregación a la que perteneció. La celebración de su memoria litúrgica nos invita a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad a la propia vocación, aun en medio de las pruebas más difíciles. Recordar al beato Domingo María de Alboraya es recordar a un hombre que, habiendo servido a los jóvenes y a los necesitados en la Escuela de Reforma de Santa Rita, supo ofrecer su vida como el sacrificio último de un sacerdote que amó a Cristo por encima de todo.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la fiesta del beato Domingo María de Alboraya?

Su festividad se celebra cada año el día quince de agosto.

También en Madrid, beato Domingo (Agustín) Hurtado Soler, sacerdote de la Tercera Orden de San Francisco de los Capuchinos de la beata Virgen Dolorosa y mártir, que por haber testimoniado a Cristo recibió la corona de la gloria. — Martirologio Romano