Enciende una vela por quien amas — arde aquí durante 7 díasEnciende la tuya →

28 de noviembre

Beato Eleuterio Prado Villarroel

Religioso y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vocación

Eleuterio Prado Villarroel nació en Prioro, provincia y diócesis de León, el 20 de febrero del año 1915. Su familia era de condición humilde, trabajadora, de conducta moral intaccable y profundamente religiosa, destacando en el hogar la devoción constante a la Eucaristía y la oración cotidiana del Rosario. Su madre, conocida popularmente como la tía Dominga, gozaba de gran fama de santidad y era ampliamente reconocida en Prioro y en las poblaciones vecinas como una verdadera apostola, además de fundadora del movimiento de las Marías de los Sacrari, una iniciativa destinada a fomentar el fervor hacia Jesús Sacramentado. Desde su niñez, Eleuterio, a quien todos llamaban cariñosamente Teyo, sintió el impulso interior de seguir los pasos de su hermano, el padre Máximo, quien se encontraba desempeñando labores misionales en Texas. Motivado por este deseo, inició sus estudios de secundaria en el seminario menor situado en Urnieta, en la provincia de Guipúzcoa. Sin embargo, al encontrarse con algunas dificultades en el plano intelectual y académico, tomó la serena decisión de continuar su camino dentro de la Congregación de los Misioneros Oblatos bajo otra forma de consagración, eligiendo el estado de Hermano Oblato. Realizó su periodo de noviciado como Hermano Coadiuvante y emitió sus primeros votos el 25 de abril del año 1928, consagrando su juventud al servicio de Dios y de los hermanos con sencillez y disponibilidad.

Vida consagrada y comunidad

En el año 1930 se inauguró la nueva casa del escolasticato en Pozuelo de Alarcón, y Eleuterio fue destinado a ella para desarrollar su labor cotidiana. El 28 de abril del año 1935 tuvo lugar su oblación perpetua, un acontecimiento espiritual mediante el cual quedó integrado de manera definitiva y para siempre en la Congregación de los Misioneros Oblatos. A lo largo de los años, demostró siempre un profundo y sincero afecto hacia su familia religiosa, distinguiéndose en la comunidad de Pozuelo por su talante piadoso, su trato afable, su alegría contagiosa y su constante disposición para ayudar a los demás. Poseía una notable habilidad manual para la ebanistería, oficio que constituyó su ocupación principal y su aportación concreta al sostenimiento de la casa comunitaria. Asimismo, se volcaba generosamente en la realización de las tareas más humildes y cotidianas, convirtiendo el trabajo diario en una ofrenda de amor y en un ejercicio constante de caridad fraterna que todos reconocían y agradecían profundamente.

Persecución y cautiverio

La pacífica vida comunitaria en Pozuelo se vio bruscamente interrumpida cuando los milicianos irrumpieron y se apropiaron del edificio el 22 de julio del año 1936. Eleuterio fue arrestado junto con el resto de sus hermanos de comunidad. Tras la ejecución nocturna de seis oblatos y un padre de familia, fue trasladado a Madrid, donde inicialmente se le concedió la libertad, circunstancia que aprovechó para buscar refugio en la casa provincial situada en la calle Diego de León. Permaneció allí alojado hasta el 10 de agosto, fecha en que la comunidad fue nuevamente expulsada y el inmueble ocupado por la fuerza. Junto con otros compañeros, encontró un nuevo escondite en una pensión ubicada en la Carrera de San Jerónimo, donde vivió oculto hasta el 15 de octubre. En esa jornada fue detenido de nuevo y conducido al Carcere Modelo, siendo posteriormente trasladado al penal de San Antón. Las condiciones higiénicas y materiales en el interior de estas prisiones eran extremadamente duras, marcadas por el hambre implacable y los malos tratos, lo que provocó el fallecimiento de algunos detenidos. No obstante, los carcerizos buscaban infructuosamente la apostasía de la fe, un objetivo que no lograron conseguir de ninguno de los religiosos allí recluidos, cuya firmeza admiraba incluso a algunos milicianos, quienes llegaron a manifestar el deseo de imitar su ejemplo.

Testimonio y martirio

Durante el tiempo de persecución y cautiverio que precedió al martirio, Eleuterio mantuvo intacto su carácter gioviale, alegre y optimista, convirtiéndose en un apoyo espiritual constante para sus compañeros. Su sobrina Felipa Prado testificó más tarde que su tío conservó siempre esta actitud luminosa en todas las circunstancias, incluida la prisión, manifestando una fe inquebrantable en que Dios jamás abandona a los suyos. El padre Delfín Monje, quien también fue arrestado y recluido en el Carcere Modelo, recordaba haberle visto entrar por la mañana con una sonrisa, como un joven que parecía no alcanzar a comprender la magnitud de la tragedia. Junto a él ingresaron el hermano Publio Rodríguez y el hermano Ángel Villalba, confirmando las detenciones de los oblatos procedentes de la pensión. En el penal de San Antón, Eleuterio se reunía casi a diario en el cortile con otros religiosos, entre los que se encontraba el padre Felipe Fernández, un agustino originario de su misma tierra natal. Otro sobrino del santo, homónimo suyo y también sobrino del padre Felipe, recogió los testimonios sobre aquellos encuentros y sobre la sonrisa perenne del joven oblato. En aquellas conversaciones se recordaba con dolor que dos paisanos ya habían sido apartados del grupo: Genaro Díez, agustino, y Serviliano Riaño, oblato, a quienes consideraban auténticos mártires. El ambiente se ensombreció cuando el 27 de noviembre del año 1936 comenzó a difundirse la noticia de que se estaba preparando una gran saca de prisioneros y que era muy probable que afectara a algunos de ellos. Para despedirse, los miembros de aquel grupo de paisanos se decían que, si no volvían a verse en la tierra, se reencontrarían en el Cielo. En la mañana del 28 de noviembre, los religiosos buscaron a Eleuterio en vano, pues durante la noche anterior había sido sacado de la prisión para ser inmolado en Paracuellos. Su nombre, junto al de otros doce oblatos, figura en los registros de quienes fueron conducidos bajo engaño de libertad al actual Cimitero dei Martiri de Paracuellos de Jarama, donde entregó su vida a la edad de veintiún años.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festejava el Beato Eleuterio Prado Villarroel?

Su memoria litúrgica se celebra el 28 de noviembre, día en que dio su testimonio supremo mediante el martirio.

Dónde nació y falleció el Beato Eleuterio Prado Villarroel?

Nació en Prioro, provincia y diócesis de León, el 20 de febrero del año 1915, y falleció martirizado en Paracuellos de Jarama el 28 de noviembre del año 1936.