20 de abril
Beato Francisco Page
Jesuita, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico de las persecuciones
Las persecuciones anticattoliche en Inglaterra, Escocia y Gales se desarrollaron en un extenso periodo comprendido entre el año 1535 y el año 1681. El rey Enrique VIII fue el primer soberano en desencadenar tales persecuciones y provocó el célebre scisma de Inglaterra mediante el distacco formal de la Iglesia Anglicana de Roma. Los sucesores de Enrique VIII que continuaron y fueron fervientes arteficies de estas persecuciones incluyeron a figuras como Edoardo VI, la reina Elisabetta I, Giacomo I Stuart, Carlo I, Oliviero Cromwell y Carlo II Stuart. Entre ellos, la reina Elisabetta I pasó a la historia con el sobrenombre de reina virgen y falleció en el año 1603. En el transcurso de ciento cincuenta años de persecuciones sistemáticas, perdieron la vida miles de católicos ingleses pertenecientes a cualquier ceto social. Los fieles católicos debieron testimoniar su inquebrantable attaccamento a la fe católica y al sumo pontífice rechazando firmemente los sucesivos juramentos de fidelidad al rey, quien ostentaba el nuevo título de cabeza de la religión de Estado.
Los primeros mártires de esta larga serie fueron diecinueve monaci Certosini, los cuales sufrieron la horrorosa pena de ser impiccati en el Tyburn de Londra los días cuatro de mayo y quince de junio del año 1535. Por el contrario, la última víctima de estas crueles persecuciones fue el arzobispo de Armagh y primate de Irlanda, Oliviero Plunkett, quien resultó giustiziato en Londres el once de julio del año 1681. El profundo odio albergado por los enemigos del catolicismo impulsó a inventar sofisticados y crueles sistemas de tortura destinados a los católicos que resultaban arrestados. Los sacerdotes y los jesuitas que arribaban de manera clandestina como misioneros a Inglaterra procedentes de Francia y de Roma eran considerados por las autoridades como verdaderos tradidores del Estado. Funcionarios de alto rango institucional como Tommaso Moro, Giovanni Fisher y Margherita Pole fueron decapitados o bien uccisi de manera muy veloz. Todos los católicos que terminaban arrestados debían soportar interrogatorios estenuanti, un carcere duro y la aplicación de terribles instrumentos de suplicio como el eculeo, la hija de la Scavinger y los conocidos guanti de ferro. Aquellos que eran condenados a muerte sufrían un martirio atroz: eran impiccati, liberados del cappio antes de llegar a sofocarse del todo, sventrati mientras se encontraban semicoscienti y finalmente squartati. Los tronconi de los cuerpos que habían sido squartati recibían un baño de pece antes de ser appesi de manera ostentosa a las puertas y en las zonas más transitadas de la ciudad.
La juventud y la conversión de Francisco Page
Francisco Page nació en la ciudad de Anversa en el seno de una noble y muy rica familia que era originaria de Harrow-on-the-Hill, localidad situada en el Middlesex. Durante sus primeros años de formación, Francisco Page fue allevato en el protestantismo y posteriormente se trasladó a estudiar Diritto en la ciudad de Londres. En aquella etapa de su juventud, trabajó con empeño dentro del estudio legal de un célebre abogado que ejercía en Londres. En un determinado momento de su carrera profesional, se le propuso contraer matrimonio con la hija de su propio empleador, bajo la única y estricta condición de que aceptara convertirse al catolicismo. Lejos de rechazar la propuesta por motivos religiosos, Francisco Page aderió con convicción a la solicitud de conversión y fue presentado formalmente al sacerdote jesuita padre Giovanni Gerard, quien en esos momentos se encontraba detenido en calidad de prisionero dentro del carcere de Clink. Tras este profundo encuentro espiritual, renunció por completo al matrimonio que le habían prospectado y tomó la firme decisión de votarsi allo stato ecclesiastico, despojándose voluntariamente de todos sus bienes temporales. Con el deseo ferviente de proseguir su formación sacerdotal, solicitó ser admitido en el Colegio inglés de Douai, situado en territorio de Francia. Su ingreso oficial en la institución de Douai se produjo el nueve de febrero del año 1598, fecha en la cual debió inscribirse bajo el nombre fittizio de John Hickman para eludir los controles y proteger su verdadera identidad.
El ministerio sacerdotal y el martirio
Tras completar su preparación teológica, Francisco Page fu ordinato sacerdote el primero de abril del año 1600 y decidió retornar casi de inmediato a su labor pastoral en Inglaterra. Desarrolló su exigente ministerio durante un periodo de dos años en la ciudad de Londres, viviendo como huésped protegido de la pia vedova Anna Line. Dicha mujer demostró un valor extraordinario y terminó siendo martirizada por su fe el veintisiete de febrero del año 1601. Con el paso del tiempo, el sacerdote solicitó formalmente ingresar en la Compagnia di Gesù, siendo acogido en la orden e invitado a viajar a las Fiandre para realizar allí su periodo de noviciado. El padre Francisco Page logró scampare una prima volta al arresto que las autoridades preparaban en su contra mientras se encontraba refugiado en la casa de la difunta vedova Line. Sin embargo, la fortuna le fue esquiva poco después, pues fu tradito por una mujer apostata y terminó siendo capturado por los temidos cacciatori de preti. Inmediatamente fue recluido en las severas prisiones de Newgate, sometido a un riguroso proceso judicial y condenado a muerte para sufrir la pena de la impiccagione en calidad de sacerdote católico. Padre Francisco Page subió con absoluta serenità y valor al patibolo instalado en el Tyburn de Londres el veinte de abril del año 1602. Antes de entregar su espíritu y exhalar el último suspiro, proclamó públicamente ante la multitud congregada que era fiel hijo de la Chiesa Cattolica y de sant'Ignazio. En aquella misma trágica jornada y sobre el mismo patibolo de Tyburn, el beato Roberto Watkinson fu giustiziato junto a Francisco Page en el contexto de las persecuciones ordenadas durante el reinado de Elisabetta I.
La memoria histórica y el reconocimiento de la Iglesia
El largo camino hacia el reconocimiento oficial de estos acontecimientos por parte de la Iglesia Católica comenzó a vislumbrarse a mediados del siglo diecinueve. En el año 1850 se procedió a restaurar formalmente la Gerarchia Cattolica en Inglaterra y en Gales. Años más tarde, concretamente en el año 1874, el arzobispo de Westminster envió solemnemente a la ciudad de Roma un completo elenco compuesto por trescientos sesenta nombres junto con todas las pruebas documentales necesarias para iniciar los procesos de beatificación. A partir del año 1886, los venerables mártires comenzaron a ser beatificados de forma gradual en diversos grupos por los diferentes Sommi Pontefici, mientras que una quarantina de ellos fueron solemnemente canonizados en el año 1970. Entre este grupo de testigos de la fe, el beato Francisco Page fu beatificato por el papa Pio XI el quince de diciembre del año 1929, recibiendo este honor junto a otros ciento seis mártires ingleses que compartieron su misma suerte y su mismo testimonio de fidelidad a Cristo.
La vida de entrega
La historia de Francisco Page es un relato de búsqueda y encuentro con la verdad. Originario de Amberes, se trasladó a Londres para cursar estudios de derecho, un periodo de su juventud que resultó decisivo al encontrar la fe católica. Este cambio de vida lo llevó a profundizar en su compromiso religioso, lo que le impulsó a formarse para el sacerdocio. En el año mil seiscientos, fue ordenado sacerdote en el prestigioso Colegio inglés de Douai, preparándose así para una misión que sabía peligrosa pero necesaria para fortalecer a la comunidad creyente en Inglaterra.
Al regresar a Londres, Francisco se dedicó a su ministerio con absoluta discreción, desempeñando sus funciones sacerdotales en la clandestinidad. Durante este tiempo, encontró refugio y apoyo en la casa de Anna Line, quien le brindó cobijo para poder atender a los fieles. Su deseo de una vida más profunda y consagrada lo condujo a ingresar en la Compañía de Jesús, un paso que consolidó su identidad como jesuita. A pesar de los riesgos que implicaba su condición de sacerdote católico en aquel contexto histórico, nunca abandonó su misión de consolar y administrar los sacramentos a quienes lo necesitaban. Su captura fue el preludio de una sentencia injusta, basada exclusivamente en su ejercicio sacerdotal. Con serenidad y fortaleza, enfrentó su destino final al ser ejecutado mediante impiccagione en el Tyburn de Londres en el año mil seiscientos dos, entregando su espíritu al Señor con la misma dignidad con la que vivió su corto pero intenso ministerio.
Su memoria y culto
La Iglesia reconoce en el beato Francisco Page a un testigo fiel de los tiempos difíciles del siglo diecisiete. Su beatificación, realizada por el papa Pío Undécimo en el año mil novecientos veintinueve, elevó a los altares a este hombre que prefirió la muerte antes que renunciar a su vocación sacerdotal. El culto a su figura está profundamente unido a la historia de los mártires ingleses que dieron su vida por la comunión con la sede de Pedro.
Actualmente, el beato Francisco Page es recordado cada veinte de abril, fecha en la que la Iglesia celebra su memoria junto a la de Roberto Watkinson. Esta conmemoración compartida nos invita a reflexionar sobre la importancia de la perseverancia en la fe y la importancia de la fraternidad en medio de la persecución. Su ejemplo sigue inspirando a los cristianos de hoy a mantener viva la esperanza y a valorar la libertad de profesar la fe, recordando siempre que el sacrificio por el Reino de Dios es una semilla que fructifica en la eternidad.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festej...
La memoria litúrgica del beato Francisco Page se celebra el 20 de abril.
De qué es patrono el beato Francisco Page?
En los datos históricos proporcionados no se menciona ningún patronato específico para este santo.
En Londres siempre en Inglaterra, beatos Francisco Page, de la Compañía de Jesús, y Roberto Watkinson, sacerdotes y mártires, que por su sacerdocio, por uno de los cuales iniciado desde apenas un mes, fueron obligados, bajo la reina Isabel I, a subir juntos al patíbulo de Tyburn. — Martirologio Romano