7 de junio
Beato Landolfo de Vareglate
Obispo de Asti
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y formación
Landolfo nació en la segunda mitad del siglo XI. El lugar de su nacimiento fue Vareglate. La tradición milanesa identifica Vareglate con Vergiate, que es una borgata a norte de Milán. En cambio, la tradición astigiana identifica Vareglate con Variglié, una localidad que se encuentra muy cerca de Asti. En su juventud estudió en Pavia en el monasterio benedictino de San Pedro en Ciel d'Oro. A pesar de haber realizado sus estudios en aquel monasterio pavese, no llegó a convertirse en monje. Con el tiempo fue consagrado sacerdote y posteriormente fue elegido canonico de la metropolitana en Milán. Asimismo, fue elegido preposto de San Nazaro en Milán, un cargo que obtuvo al más tardar en el año 1098. Ambas posiciones, tanto la de canonico como la de preposto, eran de notoria responsabilidad dentro de la jerarquía eclesiástica.
La cruzada y los asuntos de Milán
El trece de septiembre de 1100 partió para la crociata junto al arzobispo Anselmo IV, marchando a la cabeza de un ejército milanés. Aquella expedición crociata sufrió una derrota y los sobrevivientes tuvieron que retirarse a Constantinopla. El arzobispo Anselmo falleció el treinta de septiembre de 1101 a causa de las heridas que había recibido en el transcurso de la batalla. Años más tarde, Landolfo alcanzó Roma en el año 1103 para informar directamente al papa sobre los resultados de aquella infelice expedición. Es muy probable que también tuviera el deseo de informarse sobre la situación que se había creado en Milán tras el nombramiento, acaecido en 1102, del vicario Grossolano como sucesor de Anselmo. Grossolano ya había desempeñado el cargo de vescovo de Savona en el año 1098. En aquellos tiempos, Landolfo había estado muy cerca de ser elegido arzobispo de Milán. La mancata elección de Landolfo como arzobispo fue responsabilidad del propio Grossolano, quien se había encargado de impedirlo. Además, el prelado deseaba conocer con precisión hasta qué límite tenía razón el prete milanés Liprando. Liprando se dedicaba a contestar la legitimidad de la nominación de Grossolano y sostenía sus razones incluso acudiendo a la prueba del fuego, que tuvo lugar el veinticinco de marzo de 1103. Al regresar a Milán y comprobar la absoluta imposibilidad de lograr la paz en los ánimos, esperó en vano la llegada de los legados pontificios que le había prometido el papa Pascual II. Por esta razón, aconsejó que se llevara la delicada cuestión ante el sinodo romano del año 1105. El sinodo romano de 1105 terminó reconfirmando a Grossolano en la sede de Milán.
El episcopado en Asti
En el año 1105, Landolfo fue elegido vescovo de Asti, habiendo mantenido una postura de imparcialidad en Roma en relación con Grossolano. Al asumir su nuevo destino, también tomó el gobierno civil de la ciudad de Asti en calidad de feudatario del imperio. La posición como feudatario del imperio resultaba verdaderamente delicada en aquellos tiempos en los cuales los municipios reivindicaban una autonomía cada vez mayor, y Asti no era una excepción. En el año 1112 se opuso firmemente a la nominación de Giordano como nuevo arzobispo de Milán para sustituir a Grossolano, quien se había marchado dos años antes rumbo a Palestina. Sin embargo, en el año 1116, una vez que Giordano fue confirmado por el sinodo romano, Landolfo reconoció la oportunidad de aplicar una política religiosa que fuera mucho más duttil que la deseada por los rigoristas como Grossolano. Quizá debido a este mismo motivo, Giordano consagró como vescovo a Villano, siguiendo fielmente el consejo de Landolfo, con el propósito de que este sustituyera en Brescia al vescovo Armano. Landolfo trabajó activamente durante su etapa como vescovo de Asti para sanar los costumos de la ciudad que habían resultado corrompidos a causa de una grave pestilencia. En las recurrentes luchas posteriores que mantuvo con el municipio, defendió de manera muy válida los derechos de su Iglesia. Los pocos daños que sufrió su Iglesia terminaron siendo ampliamente compensados por numerosas y notables donaciones. En lo referente a su política económica, supo tener siempre presentes las directrices que había impartido el papa Calixto II durante el concilio del año 1123. Según las enseñanzas de Calixto II, el vescovo debía constituir el cardine y el elemento unificador de la ecclesia, actuando además como un prudente administrador de los bienes eclesiásticos.
Fidelidad a Roma y defensa de la Iglesia
Landolfo mantuvo siempre una absoluta libertad de juicio frente a las pretensiones del imperio, especialmente en el campo religioso. En el año 1118, manteniéndose fiel a la Iglesia de Roma, se negó de forma rotunda a reconocer al antipapa Burdino, quien había sido nombrado por el emperador Enrique V. Tal rechazo a reconocer al antipapa Burdino atrajo sobre Landolfo las iras del propio emperador, que no dudó en sitiar la ciudad de Asti en ese mismo año. Posteriormente, en el año 1130, se opuso con firmeza a Anselmo V de la Pusterla, metropolita de Milán. Anselmo V había decidido adherirse a Anacleto II con ocasión del cisma papal. Por el contrario, Landolfo decidió seguir a Inocencio II, quien fue reconocido con posterioridad como el legítimo papa por el consenso de toda la Iglesia. Esa constante libertad de actitud mostrada hacia Anselmo V le costó a Landolfo un nuevo asedio a la ciudad de Asti, esta vez perpetrado por el propio metropolita. La fecha exacta de su muerte oscila entre el año 1132, momento en el que celebró la Pascua en Asti junto a Inocencio II, y el año 1134. Ya en el año 1134 aparece mencionado un nuevo vescovo llamado Ottone en un acto formal de donación.
Culto y memoria
Tras su fallecimiento, el cuerpo de Landolfo fue racchiuso primeramente en un sarcofago marmoreo. Pasado el año 1450, sus restos mortales fueron trasladados y colocados dentro del altar de la capilla de Santa Agnese, que se encuentra contigua a la catedral de Asti. Cerca de dicha capilla de Santa Agnese, el cuerpo del prelado comenzó a recibir una notable veneración. El nombre de Landolfo figura con los títulos de beato y santo en diversos calendarios y breviarios astenses, así como en catálogos agiográficos modernos de la talla de los elaborados por Galesino y Ferrari, fijando su memoria al primero de junio. No obstante, en los célebres Acta Sanctorum se le menciona de forma específica al siete de junio. La tradición señala que el siete de junio parece ser el dies natalis del beato.
La trayectoria vital
La vida del Beato Landolfo estuvo marcada por un servicio itinerante y comprometido. Su formación y primeros años de actividad le llevaron a transitar por ciudades como Pavia y Milán, forjando un carácter que pronto sería puesto a prueba. Un momento decisivo en su juventud fue su participación en la cruzada del año mil cien, junto al arzobispo Anselmo Cuarto, experiencia que sin duda moldeó su visión sobre la defensa de la fe y la importancia de la unidad en la cristiandad.
En el año mil ciento cinco, fue elegido obispo de Asti. Este nombramiento no solo le confirió la responsabilidad espiritual sobre su rebaño, sino también funciones de gobierno civil, convirtiéndolo en un referente indispensable para la vida pública de la ciudad. Landolfo asumió este encargo con rigor, destacándose por una administración ejemplar de los bienes eclesiásticos, siempre en estricta conformidad con las directrices emanadas del concilio del año mil ciento veintitrés.
Su episcopado no estuvo exento de grandes tribulaciones. En el año mil ciento dieciocho, su lealtad a la Iglesia le llevó a oponerse valientemente al antipapa Burdino, una postura que provocó el asedio de la ciudad de Asti. Lejos de amedrentarse, Landolfo mantuvo su posición con firmeza. Años más tarde, durante el cisma papal del año mil ciento treinta, volvió a demostrar su integridad al sostener decididamente al papa Inocencio Segundo. Su existencia terrenal concluyó en el año mil ciento treinta y tres en la ciudad de Asti, dejando tras de sí el ejemplo de un hombre que supo armonizar la prudencia del gobierno con la valentía de la fe.
El culto y la memoria
La veneración al Beato Landolfo de Vareglate se encuentra profundamente arraigada en la tradición local de Asti. Su figura ha sido honrada a través de los siglos, siendo su culto debidamente atestiguado en los antiguos calendarios y breviarios astenses, que han preservado su memoria como un modelo de santidad episcopal.
La Iglesia celebra su tránsito al cielo, su dies natalis, recordando la entrega de un hombre que supo ser luz en los momentos de oscuridad política y eclesial. Su figura no solo representa un vínculo histórico con el pasado de la diócesis, sino que sigue siendo invocada por los fieles como un protector de la unidad y la justicia. El hecho de que su nombre figure en los registros litúrgicos locales confirma la importancia de su legado, que trasciende el paso del tiempo para fortalecer la identidad espiritual de quienes habitan las tierras que él gobernó con rectitud y amor pastoral.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il beato Landolfo de Vareglate?
È festeggiato il primo giugno in calendari e breviari astensi e in cataloghi agiografici moderni, mentre negli Acta Sanctorum è menzionato al sette giugno, data che sembra essere il suo dies natalis.
Di cosa è patrono il beato Landolfo de Vareglate?
I fatti forniti non menzionano alcun patronato specifico per il beato Landolfo.