7 de junio
Santi Pedro, Valabonso, Sabiniano, Vistremundo, Abencio y Jeremías
Mártires en Córdoba
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Origini e vocazioni dei martiri
Il gruppo dei martiri riflette la ricchezza spirituale della terra di Spagna in quel tempo difficile. Pietro svolgeva il ministero di sacerdote ed era originario di Astigi, l'odierna Ecija nella provincia di Siviglia. Valabonso era un diacono molto giovane, nato a Elepha, l'odierna Niebla nella provincia di Huelva, da padre cristiano e da madre convertita dall'islamismo. Insieme ai genitori e alla sorella Maria, Valabonso arrivò a Cordova stabilendosi nel paese di Froniano, dove fu educato sotto la guida dell'abate del monastero di San Felice. Successivamente divenne diacono ed esercitò il suo ministero insieme al sacerdote Pietro sotto la direzione dell'abate Frugelo, cappellano del monastero femminile di Santa Maria di Cuteclara, dove la sorella Maria era diventata monaca e dove quest'ultima morirà martire cinque mesi dopo di lui.
Sabiniano e Vistremundo erano nati a Froniano ed entrambi monaci del monastero di San Zoilo di Armilata, situato tra i monti di Cordova. Abenzio era originario di Cordova ed era diventato monaco in età più matura nel monastero di San Cristoforo, conducendo una vita da recluso in grande austerità e penitenza. Infine, Geremia era anch'egli di Cordova ed era ormai anziano. Geremia aveva fondato il monastero doppio di Tábanos, dotato di un'ala maschile e di un'ala femminile, e si era ritirato in quel luogo insieme alla moglie Elisabetta e ad altri familiari. Geremia era inoltre zio di San Isacco e cognato di Santa Colomba, entrambi martiri.
Il martirio a Cordova
La vicenda del martirio si svolse durante l'occupazione musulmana a Cordova, centro del califfato ommiade tra il settecentocinquantasei e il milletrentanove. I sei compagni si presentarono al giudice rinfacciandogli la morte di Isacco e Sancio, che erano stati martirizzati da poco. Durante questo coraggioso confronto, i sei compagni offesero Maometto. A seguito di ciò, i sei compagni vennero subito condannati alla decapitazione. Prima dell'esecuzione, Geremia fu barbaramente flagellato. L'esecuzione per tutti e sei avvenne il sette giugno dell'anno ottocentocinquantuno e i santi martiri morirono sgozzati per Cristo.
Dopo la loro morte, i corpi dei martiri furono inizialmente esposti al pubblico oltraggio. Trascorsi alcuni giorni dall'esecuzione, i corpi furono bruciati e le loro ceneri furono infine disperse nel fiume Guadalquivir.
La vida y el testimonio
La historia de estos seis mártires está profundamente vinculada a la ciudad de Córdoba y a los sucesos ocurridos en el año ochocientos cincuenta y uno. Pedro, Valabonso, Sabiniano, Vistremundo, Abencio y Jeremías provenían de diversos lugares de España, como Ecija, Niebla y Froniano, pero sus caminos se unieron en el testimonio final de entrega. En un contexto de ocupación, estos hombres no dudaron en alzar su voz para denunciar la muerte de otros cristianos, específicamente de Isacco y Sancio, ante el juez competente. Esta actitud de denuncia, sumada a las ofensas expresadas contra el profeta del islam, los convirtió en un objetivo directo de las autoridades de la época.
La valentía de estos hombres no fue un acto impulsivo, sino una manifestación de su profunda fe. Al comparecer ante el juez, ratificaron su postura sin vacilar, aceptando las consecuencias que su fe les dictaba. La condena dictada fue la decapitación, ejecutada el siete de junio del año ochocientos cincuenta y uno. Tras el martirio, sus cuerpos fueron tratados con dureza, siendo quemados y sus cenizas dispersadas en las aguas del río Guadalquivir, en un intento de borrar cualquier rastro de su veneración. A pesar de estos intentos, el recuerdo de su entrega perduró en la comunidad cristiana, consolidándose como un faro de resistencia espiritual y fidelidad a Cristo. Su vida nos recuerda la importancia de la coherencia, incluso cuando el entorno es hostil, y cómo el testimonio personal puede llegar a ser una luz persistente a través de los siglos.
El culto
El culto a los santos Pedro, Valabonso, Sabiniano, Vistremundo, Abencio y Jeremías se centra en la conmemoración anual de su sacrificio, que la Iglesia celebra cada siete de junio. Aunque sus restos fueron dispersados en el río Guadalquivir y no se conservan reliquias físicas, su memoria ha sido preservada a través de la liturgia y la tradición oral de los fieles que ven en ellos un modelo de fortaleza cristiana.
La veneración a estos mártires cordobeses es un recordatorio sobrio de los precios que la fe ha pagado a lo largo de la historia. Al celebrar su fiesta, los fieles no solo honran el pasado, sino que renuevan su compromiso con la verdad y la justicia, inspirados por quienes prefirieron perder la vida antes que renunciar a la luz de su conciencia. Es un culto sencillo, centrado en la oración y en la gratitud por aquellos que, con su sangre, abonaron la tierra de la fe en la península ibérica.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia Santi Pedro, Valabonso, Sabiniano, Vistremundo, Abencio y Jeremías?
La festa celebrativa per tutti i martiri è fissata al sette giugno.
En Córdoba, en Andalucía en España, santos mártires Pedro, sacerdote, Valabonso, diácono, Sabiniano, Vistremundo, Abencio y Jeremías, monjes, que durante la persecución de los Moros murieron degollados por Cristo. — Martirologio Romano