3 de abril
Beato Lorenzo Pak Chwi-deuk
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros pasos en la fe
Nacido en Myeoncheon, en el distrito de Chungcheong, durante el año 1769, Lorenzo Pak Chwi-deuk creció en un ambiente donde la semilla del Evangelio comenzó a germinar cuando escuchó por primera vez la predicación del catolicismo en su ciudad natal. Con el deseo sincero de profundizar en las verdades de la religión que acababa de conocer, se desplazó hasta Seul para recibir una instrucción formal en el catecismo, guiado por el devoto catechista Saba Ji Hwang. Al concluir su aprendizaje y retornar a su hogar, su vida cambió radicalmente, pues comenzó a consagrarse a la oración con gran fervor y asumió la tarea de proclamar el mensaje del Evangelio entre sus familiares y los vecinos que vivían a su alrededor, sembrando así las bases de su compromiso cristiano.
Cuando estalló la persecución Sinhae en el año 1791, Lorenzo demostró una gran caridad al acudir con frecuencia a visitar a los hermanos en la fe que se encontraban injustamente encarcelados por causa de su religión. Su sentido de la justicia lo impulsó a presentarse ante el jefe oficial para protestar con mucha energía contra el arresto y el violento pestagio que sufría la gente inocente. Como consecuencia directa de esta valiente intervención, fue arrestado de inmediato y trasladado primero a la localidad de Haemi y posteriormente a Hongju. Durante este primer periodo de cautiverio, dio muestras de una entereza admirable, ya que no se scoració jamás ni perdió la fe; sin embargo, para su pesar, menos de un mes después de su captura le fue concedida la libertad, viéndose así privado de alcanzar la codiciada gracia del martirio en aquel momento.
El testimonio supremo y el martirio
Tras recuperar su libertad, Lorenzo continuó sin dudar con su labor de predicación y mantuvo una estrecha relación con otros dos fervientes creyentes: Giacomo Won Si-bo y el oficial del ejército Francesco Bang. Con el inicio de la persecución Jeongsa en el año 1797, las autoridades ordenaron nuevamente su captura. Al enterarse de la orden de arresto, intentó escapar, pero decidió entregarse voluntariamente cuando supo que su padre había sido detenido en su lugar. Al comenzar el primer interrogatorio, expuso con claridad la doctrina católica punto por punto. Aunque el jefe oficial ordenó que fuera sometido a torturas, estas no dieron ningún resultado y, tras repetidos interrogatorios acompañados de graves malmenamientos, lo mantuvieron confinado en prisión durante varios meses.
La llegada de un nuevo jefe oficial supuso un recrudecimiento de su situación, siendo puesto nuevamente bajo torchio con idénticos resultados de firmeza por su parte. Fue trasladado otra vez a Hongju, donde mantuvo exactamente la misma conducta inquebrantable, lo que llevó al comandante en capo a ordenar su ingreso en el calabozo, la fractura de sus piernas y su posterior ejecución. El gobernador, al ser informado de los hechos, dictaminó que fuera golpeado en las extremidades y ajusticiado a menos que aceptara rendirse después de recibir catorce percusiones. Permaneció recluido en la cárcel durante largos meses, sufriendo castigos constantes ante la presencia del comandante en capo, llegando incluso a ser despojado de sus ropas y abandonado durante una noche entera en un foso fangoso, expuesto por completo a la intemperie, al frío riguroso y a la lluvia.
En medio de aquellos sufrimientos extremos, escribió a su madre para comunicarle que, dos meses después de su encarcelamiento, había visto en sueños la cruz de Jesús, la cual le indicaba que debía seguirla fielmente. Las torturas continuaron con saña, siendo golpeado más de mil cuatrocientos veces y negándosele cualquier tipo de bebida durante ocho largos días. En una ocasión, las guardias carcerarias, creyéndolo ya fallecido, lo desnudaron y lo abandonaron en el exterior, pero él milagrosamente sobrevivió. Al ser ingresado nuevamente en prisión, declaró a los guardias que solamente moriría si era colgado de una soga. La tradición refiere que algunos fieles que lograron visitarlo la noche siguiente comprobaron con asombro que sus graves heridas habían desaparecido de forma milagrosa. Ante este hecho, las autoridades, atribuyéndolo a un acto de magia, decidieron cumplir su palabra y lo colgaron con una cuerda. Entregó su alma al Creador el tres de abril de mil setecientos noventa y nueve, fecha que correspondía al veintinueve de febrero del calendario lunare, cuando tenía aproximadamente treinta años de edad. Él forma parte de un distinguido grupo de mártires que estuvo encabezado por Paolo Yun Ji-chung e incluyó también a Saba Ji Hwang, Francesco Bang y Giacomo Won Si-bo.
Su camino de fe y sacrificio
La trayectoria del beato Lorenzo Pak Chwi-deuk es un reflejo de la gracia que floreció en la Iglesia de Corea durante el siglo dieciocho. Originario de Myeoncheon, Lorenzo encontró en la ciudad de Seul el tesoro de la fe, instruido por el catequista Saba Ji Hwang. Esta formación no fue solo un aprendizaje intelectual, sino una base sólida sobre la cual construyó su integridad espiritual. Cuando la persecución conocida como Sinhae estalló en el año mil setecientos noventa y uno, la vida de Lorenzo fue puesta a prueba de manera definitiva.
El momento crucial de su existencia ocurrió cuando su padre fue detenido por las autoridades a causa de la fe que ambos compartían. En un acto de notable abnegación y amor cristiano, Lorenzo decidió presentarse voluntariamente ante los oficiales para lograr la liberación de su padre, asumiendo él mismo la responsabilidad ante los perseguidores. Este gesto lo condujo a un largo camino de sufrimiento. Fue trasladado a diversas localidades, incluyendo Haemi y finalmente Hongju, donde padeció meses de encarcelamiento. Durante este tiempo, fue sometido a torturas constantes que buscaban doblegar su voluntad y obligarlo a renunciar a sus convicciones. A pesar de las repetidas palizas que debilitaron su cuerpo, el beato Lorenzo mantuvo su fidelidad intacta hasta el final. Su vida terminó en el año mil setecientos noventa y nueve en Hongju, donde fue ejecutado en la horca, sellando así su testimonio con el don supremo de su propia sangre por amor a Cristo.
El reconocimiento de su martirio
La Iglesia celebra la memoria del beato Lorenzo Pak Chwi-deuk como parte del distinguido grupo de mártires coreanos que, bajo la guía de Pablo Yun Ji-chung, dieron testimonio de su fidelidad a Dios en tiempos de gran adversidad. Su figura es recordada no solo por la valentía demostrada ante los verdugos, sino por la profunda humanidad con la que vivió su discipulado, especialmente al priorizar el bienestar de su padre sobre su propia seguridad.
El dieciséis de agosto del año dos mil catorce, el Papa Francisco reconoció oficialmente su heroica entrega al beatificarlo. Este acto litúrgico constituye una luz para los fieles de nuestro tiempo, quienes encuentran en Lorenzo un modelo de coherencia y de amor filial. La Iglesia, al inscribirlo en el catálogo de los beatos, nos invita a contemplar su vida como un ejemplo de cómo la fe puede transformar los vínculos humanos y elevarlos hasta el sacrificio por el prójimo. Su memoria sigue viva, inspirando a quienes buscan vivir con rectitud y esperanza en medio de las dificultades del camino cotidiano.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el Beato Lorenzo Pak Chwi-deuk?
Su memoria litúrgica se celebra el tres de abril de cada año.
De qué es patrono el Beato Lorenzo Pak Chwi-deuk?
En los datos históricos proporcionados no se menciona ningún patronazgo específico atribuido a este santo.