3 de abril
San Juan I de Nápoles
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El episcopado y la obra de traslación
San Juan I ocupó la sede episcopal de Nápoles como el decimocuarto obispo de la serie, tomando el relevo de sant'Orso en el año 414. Desempeñó su ministerio pontifical hasta el año 432 en un tiempo marcado por la agitación política y religiosa. Uno de los hitos más significativos de su gobierno fue el traslado de los restos mortales de san Gennaro desde el agro Marciano, cerca de Pozzuoli, donde había recibido su primera sepultura. El obispo condujo estas reliquias hacia el cimitero extraurbano de Nápoles, un acontecimiento que con el tiempo se conoció como la catacomba de San Gennaro.
El vínculo con san Paolino y el tránsito final
El obispo napoletano mantenía estrechos vínculos de amistad con el santo obispo Paolino de Nola, cuya alma se había sentido profundamente fascinada por la solemne traslación de san Gennaro que había llevado a cabo san Juan. Uranio relata en su carta dirigida a Pacato, titulada De obitu Paulini, que san Paolino se apareció en sueños a san Juan tres días antes de su fallecimiento para anunciarle la proximidad de su fin. San Juan fue alcanzado por la muerte cuando apenas había comenzado la celebración litúrgica del sábado santo, el 2 de abril del año 432, muriendo en la Santa Notte di Pasqua mientras celebraba los sagrados misterios.
Sepultura, memoria y fuentes históricas
Tras su fallecimiento, el cuerpo del santo fue acompañado por una gran multitud de fieles y neofiti, siendo depuesto el día siguiente, en la solennità della Risurrezione del Signore, dentro del mismo oratorio donde había sido inumado san Gennaro. A mediados del siglo noveno, el obispo Giovanni IV lo Scriba trasladó su cuerpo a la iglesia de la Stefania. La memoria de san Juan quedó registrada en importantes testimonios antiguos, como el Calendario marmoreo napoletano del siglo noveno, el Calendario tutiniano de finales del siglo doce, el Calendario lotteriano de finales del siglo trece y el Calendario cassinese del siglo catorce.
Vicisitudes históricas y restauración litúrgica
Durante el tardo Medioevo, el nombre del santo cayó en el olvido. Entre los años 1262 y 1269, el cimeliarca Giovanni compuso un centón híbrido para escribir las memorias de san Giovanni IV, atribuyendo a este las vivencias de san Juan I narradas en el Liber Pontificalis y en la carta de Uranio. Dicha confusión agiografica fue acogida por el Martirologio Romano, que lo recordaba el 22 de junio, mientras que el Calendario diocesano del cardenal Decio Carafa, en 1619, fijaba la fiesta de un único san Giovanni obispo napoletano el primero de abril. Finalmente, la Santa Congregación de los Ritos aprobó en 1955 el nuevo Proprio napoletano, restableciendo la verdad histórica y fijando su celebración definitiva para el 3 de abril.
Su ministerio episcopal
El ministerio de San Juan primero comenzó en el año 414, momento en el que asumió la responsabilidad como obispo de Nápoles tras la partida de san Orso. Durante su tiempo al frente de la diócesis, su labor no se limitó únicamente a la administración de los sacramentos o a la guía de las almas, sino que destacó por un profundo respeto hacia la tradición de los santos. Su intervención más notable fue el traslado de los restos mortales de san Gennaro, un acontecimiento que permitió que las reliquias del mártir fueran depositadas con la dignidad necesaria en las catacumbas de Nápoles. Este acto no solo preservó la memoria histórica de la Iglesia local, sino que fortaleció el sentido de pertenencia y esperanza de los cristianos de aquel tiempo.
Su labor pastoral se extendió también hacia la comunidad de Pozzuoli, donde ejerció su influencia y cuidado espiritual. La vida de este obispo estuvo marcada por una profunda sobriedad, enfocada siempre en el decoro del culto y en la cercanía con sus fieles. Aquellos que compartieron su tiempo lo reconocieron como un pastor austero y devoto, cuya principal preocupación fue mantener viva la llama de la fe en un periodo histórico de grandes cambios y desafíos. Su entrega total a la Iglesia se manifestó no solo en sus decisiones administrativas, sino en la coherencia de un ministerio que buscaba, ante todo, la gloria de Dios y el bien espiritual de su grey.
El culto y su memoria
La memoria de San Juan primero de Nápoles perdura a través de los siglos gracias a la santidad de su partida. El hecho de haber entregado su vida al Señor precisamente mientras celebraba la liturgia del Sábado Santo en el año 432 es considerado por la tradición como una señal de su profunda unión con el misterio de la Pasión y Resurrección de Cristo. Este tránsito, ocurrido en la ciudad de Nápoles, ha marcado de manera indeleble la forma en que los fieles honran su figura, recordando a un obispo que fue fiel hasta el final de sus días en su servicio al altar.
El culto a su persona se ha mantenido vivo a lo largo de las generaciones, siendo formalizado en la liturgia universal cuando la Congregación de los Ritos estableció, en el año 1955, que su festividad se celebrara cada 3 de abril. Esta fecha permite que la Iglesia recuerde su ejemplo, invitando a los creyentes a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad cotidiana y el valor de la liturgia como el centro de la vida del cristiano. San Juan primero continúa siendo un modelo de intercesión y un referente de santidad episcopal para todos aquellos que buscan caminar con rectitud en la fe.
Preguntas frecuentes
Cuando se festej ആരാധna San Juan I de Nápoles?
Se celebra el 3 de abril, fecha establecida por la Congregación de los Ritos en 1955 tras restaurar la verdad histórica.
En Nápoles, san Juan, obispo, que murió en la Santa Noche de Pascua mientras celebraba los sagrados misterios y, acompañado por una multitud de fieles y neófitos, fue depuesto en el día de la solemnidad de la Resurrección del Señor. — Martirologio Romano