7 de febrero
Beato Nivardo de Claraval
Monje
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y la entrada en el Císter
Nivardo nació en el año 1102 y era el más joven de los cinco hermanos de san Bernardo. En el año 1112, los cinco hermanos tomaron la decisión irrevocable de entrar juntos en el chiostro de Císter. En aquella época, Nivardo era un fanciullo de unos diez años de edad. En esa circunstancia se desarrolló un célebre colloquio entre el primogenito Guido y el pequeño Nivardo. El episodio es referido en la Vita Prima de san Bernardo y es constantemente repetido por la agiografia bernardina. Los hermanos se disponían a dejar la casa paterna cuando Guido vio al pequeño Nivardo jugando con otros niños. Guido saludó a Nivardo diciendo que toda la tierra de su posesión les correspondía. El fanciullo, con una respuesta que no mostraba un ánimo pueril, replicó que la división no se había hecho de manera equitativa si a ellos les tocaba el cielo y a él la tierra. Nivardo quiso seguir a los hermanos contra cualquier tipo de resistencia. La Vita tertia añade que el fanciullo intentaba cada día alcanzar a sus hermanos. Para encauzarlo, los hermanos confiaron a Nivardo a un sacerdote para que le enseñara las letras. Apenas creció un poco, Nivardo fue acogido como novizio en Císter, posiblemente en el año 1115, y finalmente alcanzó a Bernardo y a los hermanos en Chiaravalle. La Vita quarta presenta a Nivardo recordando que, al despreciar la herencia terrena, eligió los bienes celestiales.
La vida monástica y las misiones
Acerca de su vida monástica concreta se conoce relativamente poco, ya que las fuentes narrative repiten o sottintendono el diálogo con Guido. Nivardo gozó de la plena confianza de su santo hermano Bernardo, que era también su abad. Bernardo se sirvió de él para varias misiones, como se desprende de dos breves accenni contenidos en el Epistolario de san Bernardo. Nivardo desempeñó el cargo de maestro de los novicios en el monasterio de Vaucelles, situado en el circondario de Cambrai, una abadía fundada precisamente por Chiaravalle en el año 1132. Asimismo, tuvo probablemente la dirección de la misión cistercense enviada en el año 1147 a la Vecchia Castiglia con el fin de fundar el monasterio de San Pietro di Spina. Se le encuentra con responsabilidades análogas también en otros monasterios. Con todo, Nivardo no se fermó a largo plazo en ninguna de estas sedes, pues regresaba siempre a Chiaravalle para estar al lado de san Bernardo. La última noticia documentada en torno a su vida se remonta al año 1150, cuando acompañó a su santo hermano en un viaje realizado a Normandía.
El tránsito y la memoria litúrgica
El lugar y el tiempo exactos de su muerte no se conocen con certeza, aunque la tradición señala que falleció en Chiaravalle. Se sabe con seguridad que su muerte ocurrió después de la de san Bernardo, acaecida el veinte de agosto de 1153. Curiosamente, en las obras de san Bernardo no aparece ningún cenno sobre la muerte de Nivardo. A diferencia de lo ocurrido con su hermano beato Gerardo, muerto en el año 1138, de quien san Bernardo dejó un perfil histórico en el sermón veintiséis de los Sermones super Cantica Canticorum, la figura de Nivardo siguió otro camino en la memoria de la Iglesia. Un culto litúrgico a Nivardo no está testimoniado por las fuentes cistercenses coeve ni por las de los siglos inmediatamente posteriores. En el siglo XVII, Manrico en sus Annales Cistercienses no le atribuía formalmente el título de beato, si bien Crisostomo Henriquez se lo había reconocido algunos años antes en el Menologium cistertiense, asignando su muerte al siete de febrero. Debido a tales incertidumbres, los Bollandistas lo colocaron tradicionalmente entre los praetermissi. En los siglos sucesivos, el culto al beato Nivardo experimentó un cierto incremento, de modo que en algunos monasterios de la Orden se celebró su fiesta con rito propio y Ufficio. Estudios recientes sobre las fuentes agiograficas cistercenses han concluido que el título de beato le fue conferido principalmente por la veneración hacia su gran hermano, refiriéndose en modo particular al episodio de su fanciullezza. Actualmente ningún culto oficial es tributado al beato, pero él continúa siendo recordado con este título por los menologios cistercienses en la fecha del siete de febrero.
La vida monástica
La vocación del Beato Nivardo floreció en el contexto del fervor espiritual del siglo doce. Tras su ingreso en el monasterio de Císter, siguiendo los pasos de sus hermanos, Nivardo abrazó la vida austera propia de su comunidad. Esta etapa inicial fue el cimiento de su madurez espiritual, permitiéndole profundizar en la liturgia y en el silencio interior que definen a la orden cisterciense. Su capacidad para guiar a otros fue prontamente reconocida, lo que le permitió asumir la responsabilidad de maestro de novicios en el monasterio de Vaucelles. En este rol, Nivardo no solo transmitió conocimientos, sino que acompañó el crecimiento humano y espiritual de quienes se acercaban a la vida monástica, sirviendo como un modelo de paciencia y rectitud.
Su capacidad de servicio se manifestó también en su disposición para emprender labores de expansión y fundación. Al ser elegido para guiar la misión cisterciense que fundaría el monasterio de San Pedro de Spina, Nivardo demostró una gran capacidad de liderazgo y una fe firme en la providencia. Este encargo supuso un desafío importante, pero fue abordado con la obediencia y la entrega que caracterizaron toda su trayectoria. Más tarde, su relación con San Bernardo se hizo evidente cuando fue invitado a acompañarlo en un viaje a Normandía en el año mil ciento cincuenta. Estos episodios nos revelan a un hombre de confianza, plenamente integrado en la red de relaciones y proyectos de la orden, siempre dispuesto a colaborar en el crecimiento de la familia cisterciense. Su vida concluyó en el monasterio de Chiaravalle, dejando tras de sí un legado de fidelidad a la vocación monástica que sigue resonando en la tradición de la orden.
El culto
La veneración al Beato Nivardo de Claraval se inscribe en la tradición propia de la familia cisterciense. Aunque su figura no ha sido objeto de una canonización oficial por parte de la Iglesia universal, su memoria ha sido preservada con cariño y sobriedad a través de los siglos. Los menologios cistercienses, que recogen la vida y el ejemplo de aquellos monjes que destacaron por su santidad y su entrega al ideal de Císter, sitúan su recuerdo el día siete de febrero.
Este culto, fundamentado en la memoria piadosa de sus hermanos de hábito, permite que su ejemplo de humildad, servicio y fidelidad al carisma de la orden permanezca vivo. Para los fieles y para quienes buscan en la vida de los santos un modelo de oración y perseverancia, la figura de Nivardo representa la discreción de aquellos que, sin buscar honores, dedicaron su existencia a la construcción de la Iglesia desde la paz del claustro y la obediencia al Evangelio.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el beato Nivardo de Claraval?
La memoria del beato Nivardo se celebra el 7 febrero, fecha asignada por los menologios cistercienses.