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23 de julio

Beato Vasil Hopko

Obispo greco-católico, mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los primeros años y la formación sacerdotal

Vasil Hopko nació el 21 aprile 1904 ad Hrabske, nella provincia di Bardejov en Eslovaquia, siendo el segundo de tres hijos de Basil Hopko y Anna Petrenko. Sus padres eran devotos fieles de la Iglesia Católica de rito bizantino. Desde joven sintió la llamada al sacerdocio, lo que le llevó a ingresar en el seminario eparchiale di Presov para su formación inicial. Las eparquías son el equivalente de las diócesis vescovili católicas para el rito greco. Posteriormente, fue enviado por su obispo a continuar sus estudios teológicos a Roma y también en el seno de la Academia teológica greco-cattolica di Presov. En el transcurso de su juventud, tras haber completado el segundo año de teología, Vasil fue llamado a las armas durante la Primera Guerra Mondiale tra il 1915 e il 1918. Durante este periodo castrense prestó servicio militar como asistente capellán. Una vez obtenido el congedo militar, pudo retomar sus ocupaciones académicas hasta finalizar los estudios en 1928. El 3 de febrero de 1929 recibió la ordenación sacerdotal en Presov, un acontecimiento sagrado conferido por el siervo de Dios obispo Paolo Gojdich, perteneciente a la Orden Basiliana y entonces administrador apostólico de Presov. Su primer encargo pastoral consistió en desempeñar el ministerio como administrador en la parroquia de Pakostov. Más adelante, recibió el encargo específico del obispo Gojdich de constituir una nueva parroquia en Praga. La Cecoslovacchia estaba unida desde 1918 entre Eslovaquia y Bohemia. Aquella nueva parroquia de San Clemente se transformó con el tiempo en un importante centro espiritual destinado a los fieles rutenos de la región de Bohemia. Los rutenos son aquellos fieles que practican el rito bizantino-eslavo, según la definición establecida por la Curia Romana. Su labor formativa continuó cuando Vasil Hopko asumió el cargo de director espiritual del seminario eparchiale di Presov durante cinco años consecutivos, comprendidos entre 1936 y 1941. En abril de 1940 culminó con éxito sus estudios superiores al laurearse doctor en teología en la Universidad Komensky de Bratislava. A partir del 1 de septiembre de 1941 pasó a desempeñar las funciones de secretario del obispo. Su compromiso con la enseñanza superior se consolidó en 1943 al convertirse en profesor de teología pastoral y moral en la Facultad de Teologia di Presov. Finalmente, el 11 de mayo de 1947 fue consagrado obispo titular de Midili y obispo auxiliar de Presov, asudiendo nuevas y mayores responsabilidades pastorales.

La persecución comunista y el martirio en prisión

El ministerio episcopal de monseñor Vasil Hopko se desarrolló en un contexto histórico profundamente adverso, marcado por el establecimiento de la cortina de hierro por parte del régimen comunista, la cual dividió drásticamente a los países occidentales de los Estados satélites de la Unión Soviética. El 28 de abril de 1950 se celebró el Sobor de Presov en Checoslovaquia, un evento instrumentalizado tras el cual el Estado declaró fuera de la ley a la Iglesia greco-católica y decretó su total supresión. Ante estos acontecimientos, el obispo Gojdich fue encarcelado en Presov, mientras que monseñor Hopko fue confinado bajo arresto domiciliario y sometido a una estrecha vigilancia policial en la misma ciudad. Posteriormente fue internado primero en el monasterio de Bác, situado cerca de Samorin, y más tarde en el convento franciscano de Hlohovec. Las autoridades comunistas intentaron por diversos medios obligarle a ingresar en la Iglesia Ortodoxa, pero él se mantuvo firme. El 18 de octubre de 1950, monsignor Vasil Hopko fue encarcelado formalmente. Durante todo un año soportó durísimos interrogatorios y tratamientos sumamente crueles. El 24 de octubre de 1951 fue condenado a quince años de cárcel por la Corte Suprema Eslovaca de Bratislava. La acusación formal se fundamentó en supuestas actividades subversivas y en haber mantenido contactos con un Estado extranjero, el Vaticano. La sentencia judicial incluyó también una pena pecuniaria de veinte mil coronas checoslovacas, la pérdida total de los derechos civiles durante diez años y la confiscación de todos sus bienes personales. Durante su prolongado cautiverio, sufrió continuas privaciones y humillaciones en las prisiones de Bratislava, Ilava, Leopoldov, Praga, Mirov y Valdice. Sus persecutores estuvieron movidos por un claro odio a la fe católica. Basilio Hopko fue sometido a torturas sistemáticas y contrajo una dura y prolongada enfermedad que le acompañó hasta el final de sus días. Tras cumplir trece años y seis meses de reclusión, fue excarcelado bajo condición el 12 de mayo de 1964. Esta liberación condicional se debió a su buena conducta y al estado de salud sumamente deteriorado que presentaba. Su organismo estaba profundamente dañado por las graves sufrimientos físicos y morales infligidos, el alimento insuficiente, el frío intenso y la total carencia de atenciones sanitarias adecuadas. Desde entonces y hasta comienzos del año 1968, residió en una casa de cura situada en Osek, en la región de Bohemia septentrional, donde permaneció bajo el constante control de la policía secreta del Estado.

La primavera de Praga, el tránsito y la causa de beatificación

En el año 1968, gracias a los acontecimientos políticos de la Primavera de Praga impulsados por Alexander Dubcek, se permitió finalmente que la Iglesia Greco-Cattolica restableciera sus estructuras legales. Monseñor Hopko pudo regresar para colaborar en la reorganización de la diócesis de Presov, cooperando estrechamente con el nuevo administrador apostólico nombrado por papa Paulo VI, a pesar de no haber obtenido aún una plena rehabilitación jurídica. Basilio Hopko entregó todo su ser por fidelidad a Cristo y a la Iglesia, aceptando con espíritu cristiano todas las tribulaciones infligidas y perdonando sinceramente a sus propios persecutores. Morì el 23 julio 1976 a Presov a causa de las secuelas irreparables dejadas por la prolongada detención sufrida. Años más tarde, un exhaustivo examen toxicológico realizado durante las labores de exhumación de sus restos mortales permitió constatar la presencia objetiva de arsénico en sus huesos. Dicho veneno le había sido administrado de forma continuada en pequeñas dosis y durante un largo periodo de tiempo mientras permanecía en la cárcel, configurando los rasgos de una muerte martirial por la fe. Basilio Hopko obtuvo de este modo la palma de la victoria a través de su testimonio supremo. El metropolita de Pittsburg, en los Estados Unidos de América y perteneciente también al rito bizantino, presentó formalmente la solicitud para instruir la causa de beatificación del obispo martir Hopko. Como respuesta, la Congregación de las Causas de los Santos autorizó en 1986 trasladar la competencia para instruir dicha causa desde Presov hasta Pittsburg. Posteriormente, los profundos cambios políticos culminados con el derrumbamiento de los regímenes comunistas y de la cortina de hierro permitieron que la causa regresara a su sede natural. La diócesis de Presov asumió de nuevo el proceso, introduciéndolo oficialmente en el año 1994. El proceso culminó solemnemente cuando papa Giovanni Paolo II beatificó a Vasil Hopko el domingo 14 de septiembre de 2003, en una solemne celebración litúrgica desarrollada en Bratislava, en Eslovaquia. En aquella memorable ocasión, papa Giovanni Paolo II dirigió una conmovedora exhortación al pueblo eslovaco, animándole a no avergonzarse jamás del Evangelio y a custodiarlo celosamente como un tesoro de valor incalculable para las generaciones venideras.

Preguntas frecuentes

Cuándo se celebra la festividad del beato Vasil Hopko?

Su memoria litúrgica y fiesta se celebra cada año el 23 de julio, día de su tránsito a la vida eterna.

De qué es patrono el beato Vasil Hopko?

Los datos biográficos y documentos oficiales no mencionan patronatos específicos asignados a este santo obispo y mártir.

En Prešov en Eslovaquia, beato Basilio Hopko, obispo auxiliar y mártir, que, bajo un régimen hostil a la fe de Cristo y a la Iglesia, fue arrestado por haber desempeñado su ministerio al servicio de los fieles de Rito bizantino; sometido a torturas, contrajo una larga y dura enfermedad que lo acompañó hasta la muerte, obteniendo así la palma de la victoria. — Martirologio Romano