23 de septiembre
San Constancio de Ancona
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida monástica y el servicio en el templo
San Gregorio Magno proporciona las noticias históricas fundamentales acerca de Costanzo, basando su narración en el testimonio directo de un coepiscopo y de otras personas del lugar que conocieron los hechos. El siervo de Dios vestía permanentemente el hábito monacale y ejercía con esmero el oficio de mansionario o sacrista en la iglesia de San Esteban de Ancona. Bajo un aspecto exterior dimesso y casi spregevole, propio de quien cuidaba los espacios sagrados, latía un espíritu de profunda perfección interior. Esta perfección espiritual rifulgía de manera singular a través del don de los milagros que Dios obraba por su intermedio. La fama de su santidad y de sus obras extraordinarias se extendió rápidamente entre los habitantes, de modo que muchos acudían desde lejos para verle y pedirle favores espirituales.
La prueba de la humildad y las ofensas
En una ocasión, un rude contadino entró en el templo y contempló al esile sacrista subido a una escalera mientras se ocupaba de allestire las lámparas. Al verle en esa modesta ocupación, el hombre se negó a creer en su fama de santidad y comenzó a deriderlo con palabras ofensivas. El visitante llegó incluso a tratar a Costanzo de mentiroso y presuntuoso ante los presentes. Lejos de alterarse, el humilde monaco escuchó con paciencia las injurias que aquel hombre le dirigía. Inmediatamente después, corrió a abrazarlo y a besarlo, demostrando con su actitud un afecto sincero y agradeciéndole de corazón el duro trato recibido. Este gesto singular evidenció ante la comunidad que, si grande era Costanzo en la realización de milagros, mucho mayor era todavía por la inmensa humildad que albergaba en su corazón.
La traslación de las reliquias y el culto actual
No se conoce con certeza ni la fecha exacta ni los motivos precisos que determinaron el traslado del cuerpo del santo fuera de su tierra natal. Algunos cronistas locales formulan la hipótesis de que las reliquias fueron sustraídas en el transcurso del siglo XII por mercaderes venecianos durante un asedio. Sin embargo, dado que su nombre permanece ausente en las antiguas fórmulas litúrgicas de la Iglesia anconetana y no aparece representado en los pluteos de los siglos XI y XII, se considera más probable que el traslado ocurriera antes del año mil, quizás en el siglo IX. Dicho traslado pudo ser consecuencia de la destrucción operada por los sarracenos y del posterior periodo de abandono que sufrió la ciudad de Ancona. Tras llegar a Venecia, el cuerpo fue depositado primeramente en la iglesia de San Basilio y posteriormente trasladado al templo de los santos Gervasio y Protasio, donde se venera en la actualidad. Como único recuerdo permanente en la catedral de Ancona, se conserva un valioso frammento osseo que fue donado en el año 1760 acompañado por la correspondiente autentica firmada por el patriarca de Venecia. En el Martirologio de la Iglesia de Ancona se conmemora hoy a san Costanzo como fiel mansionario que rifulgió mucho más por su ejemplar humildad que por sus propios milagros.
Su vida
La vida de San Constancio de Ancona se sitúa en el siglo sexto, un tiempo donde la fe se vivía en la sobriedad y el retiro. Ejerció su vocación como monje, desempeñando el humilde oficio de mansionario en la iglesia de San Esteban, situada en la ciudad de Ancona. En aquel lugar, su servicio no se limitaba a las tareas materiales, sino que era una ofrenda constante a Dios, marcada por una oración profunda y una entrega generosa hacia la comunidad que acudía al templo.
Entre los relatos que han llegado hasta nosotros sobre su vida, destaca un episodio prodigioso donde el poder de Dios se manifestó a través de su fe: ante la necesidad de iluminar el santuario, San Constancio utilizó agua en lugar de aceite en las lámparas, las cuales ardieron con un resplandor milagroso. Este hecho, más que un signo de poder, es visto por la tradición como una prueba de su confianza plena en la providencia divina. Asimismo, su carácter se forjó en la templanza. Ante la burla y las ofensas de un contadino que intentaba menospreciar su labor y su persona, el santo reaccionó con una humildad ejemplar, devolviendo bondad donde otros habrían buscado defensa o conflicto. Tras su fallecimiento en Ancona, su cuerpo fue trasladado a Venecia, lugar donde su culto se mantiene vivo hasta el presente, uniendo a ambas ciudades en la veneración de su memoria y en la gratitud por su ejemplo de vida cristiana.
El culto
El culto a San Constancio de Ancona se mantiene como un vínculo espiritual entre las tierras de Ancona y Venecia. La traslación de sus restos mortales desde su lugar de servicio hasta la ciudad de Venecia permitió que su devoción se extendiera, consolidando su figura como un modelo de santidad monástica y paciencia cristiana. Los fieles lo invocan recordando su mansedumbre ante el desprecio y su capacidad de iluminar el camino de los demás con la luz de la fe.
Su fiesta se celebra cada año el día veintitrés de septiembre, fecha en la que las comunidades de Ancona y Venecia se reúnen para honrar su memoria. En este día, se invita a los creyentes a reflexionar sobre la importancia de la sencillez en la vida cotidiana y a pedir la intercesión del santo para alcanzar un corazón capaz de perdonar, tal como él lo hizo ante quienes le ofendieron, manteniendo siempre la mirada puesta en el servicio a Dios y al prójimo.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia san Costanzo?
La festividad de san Costanzo se celebra solemnemente el 23 de septiembre en Ancona y en su diócesis.
De cosa es patrono san Costanzo?
Las fuentes históricas y biográficas disponibles no mencionan ningún patronato específico atribuido a este santo.
En Ancona, conmemoración de san Constancio, que, mansionario de la iglesia, resplandeció más por la humildad que por el don de los milagros. — Martirologio Romano