27 de agosto
San David Enrique Lewis
Sacerdote jesuita, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y la conversión
San David Enrique Lewis nació como el primero de nueve hermanos en Abergavenny, en la contea de Monmouth, en el año 1616 o 1617. Su padre, Morgan Lewis, era protestante y ejercía como director de la Royal grammar school del pueblo, institución en la cual estudió su hijo. Su madre se llamaba Margaret Prichard y era una ferviente católica. En su juventud, el joven se trasladó a Londres para seguir sus estudios legales en el Middle Temple. A la edad de dieciséis años, emprendió un viaje a Francia junto al hijo del conte Savage y se detuvo en París durante aproximadamente tres meses. Durante este soggiorno en la capital francesa, se convirtió a la religión cattolica por obra del padre Talbot. Años más tarde, el propio santo declaró respecto a este acontecimiento decisivo de su vida que había vivido como hereje hasta los dieciséis años de edad.
Tras la pérdida de sus progenitores en el año 1638, tomó la firme resolución de abrazar el estado ecclesiastico. Con la valiosa ayuda del padre Carlo Gwynne, conocido también como Brown, abandonó Inglaterra el 22 de agosto del mismo año. Su destino fue la ciudad de Roma, a donde llegó el 2 noviembre de 1638 para ser admitido en el prestigioso Collegio inglese. Durante su estancia en la institución romana, adoptó el pseudonimo de Charles Baker. Su formación culminó con la ordenación como sacerdote el 20 de julio de 1642. Poco después, solicitó su ingreso en la Compagnia di Gesù, siendo acogido oficialmente el 19 agosto de 1645. Un año más tarde de su admisión en la orden jesuita, emprendió su viaje de regreso a la patria para iniciar su actividad missionaria en la contea natal de Monmouth.
El ministerio y la caridad
La labor misionera de San David Enrique Lewis experimentó un breve paréntesis en 1647, año en el que fue llamado de regreso a Roma por el superior general de su orden religiosa. En aquella ocasión, el general le encomendó la importante tarea de asumir la cura espiritual del Collegio inglese. Sin embargo, su vocación permanecía firmemente ligada a su tierra de origen, por lo que solicitó de manera insistente a sus superiores la debida autorización para retornar a las misiones de su país. Al recibir el consentimiento de los superiores, rimpatriò nuevamente en el año 1648 y estableció su residencia en el Monmouthshire. Desde ese momento, desarrolló durante más de treinta años una infatigable y arriesgada obra de apostolato bajo el reinado de Carlo II, celebrando de nascosto los sagrados sacramentos para los fieles católicos que vivían en la clandestinidad.
A lo largo de aquellas tres décadas de servicio pastoral, dedicó sus mayores cuidados y atenciones a los indigentes y a los más necesitados. Los socorría en todas las maneras posibles con generosidad y entrega cristiana, lo que le hizo merecedor del noble título de padre de los pobres. Su dedicación constante a la comunidad local transcurrió con discreción hasta que su labor fue interrumpida de forma drástica por la delación. Fue denunciado por dos cónyuges apostatas que revelaron su condición sacerdotal. Su captura se produjo de madrugada, exactamente al alba del 17 de noviembre de 1678, en la parrocchia de San Michele situada en Llantarnam, en la contea de Monmouth, precisamente en el momento en que se disponía a celebrar la santa Messa.
El cautiverio, el proceso y el martirio
Tras su detención, el sacerdote fue conducido inicialmente a Lanfoist y entregado por los jueces a las autoridades de Abergavenny, donde tuvo que afrontar un primer interrogatorio. Posteriormente, fue recluido en las prisiones de Monmouth hasta el 13 de enero de 1679, fecha en la que lo trasladaron a las prisiones de Usk. Meses después, el 28 de marzo, fue llevado nuevamente a Monmouth para ser sometido a juicio formal. Las acusaciones se fundamentaban en su condición de sacerdote católico ordenado en el continente y retornado a la patria para ejercer su ministerio en contra de las leyes promulgadas por la reina Isabel. Declarado culpable, fue condenado a muerte por el cargo de alto tradimento. No obstante, la ejecución material de la sentencia fue inicialmente aplazada por orden expresa del rey, motivo por el cual debió regresar al encierro en las prisiones de Usk.
En el mes de mayo siguiente, el religioso fue trasladado a Londres para someterse a un nuevo interrogatorio ante el consejo privado. Aunque dicho consejo lo reconoció formalmente como inocente de otros cargos, lo devolvió sin embargo al carcere de Usk, donde permaneció confinado durante más de tres meses. Durante este largo período de reclusión carcelaria, las autoridades permitieron que los católicos del lugar pudiesen visitarlo. Aprovechó este tiempo de cautiverio para redactar un relato detallado titulado A true narrative of the imprisonment and trial of Mr. Lewis, donde describió con exactitud su arresto y las vicisitudes posteriores, redactando asimismo el texto que contendría su última alocución. Llegado el día señalado, fue conducido ante el patibolo el 27 agosto de 1679 en Usk y fue ejecutado mediante la horca. Antes de ser impiccato, dirigió un extenso y conmovedor discurso a la multitud reunida, cuyas palabras dejaron profundamente impresionada a toda la gente presente. Sus escritos fueron posteriormente publicados en los Records recopilados por H. Foley.
Su camino de fe y misión
La trayectoria de San David Enrique Lewis comenzó en el año mil seiscientos dieciséis en Abergavenny. Su encuentro con la fe católica ocurrió en París cuando contaba apenas con dieciséis años, momento que cambió el rumbo de su vida. Posteriormente, su camino vocacional lo condujo a Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal en mil seiscientos cuarenta y dos. Tres años más tarde, en mil seiscientos cuarenta y cinco, formalizó su compromiso con el carisma de la Compañía de Jesús al ingresar en esta orden religiosa.
Tras su formación, San David Enrique Lewis regresó a Gales para dedicarse a la actividad misionera. Durante treinta años recorrió el Monmouthshire, brindando consuelo y guía espiritual a los fieles en un contexto social y religioso sumamente complejo. Su labor no pasó desapercibida para las autoridades de la época. El diecisiete de noviembre de mil seiscientos setenta y ocho, fue arrestado en Llantarnam, marcando el inicio de su calvario final. A pesar de las presiones y la adversidad, mantuvo firme su fidelidad al sacerdocio y a la Iglesia hasta su muerte en Usk en mil seiscientos setenta y nueve.
El reconocimiento de su martirio
La figura de San David Enrique Lewis ha permanecido como un símbolo de valentía y entrega para la comunidad cristiana. Su sacrificio fue honrado oficialmente por la Iglesia cuando el Papa Pío Undécimo lo canonizó en mil novecientos veintinueve. Este reconocimiento subraya la importancia de su entrega, habiendo dado su vida en defensa de la fe y el ministerio sacerdotal.
Su legado es recordado con especial gratitud cada año, permitiendo que las nuevas generaciones reconozcan en él a un hombre que supo transformar su vida en una ofrenda constante a Dios. La memoria de su martirio en Gales invita a la reflexión sobre la importancia de la coherencia cristiana y la fidelidad, valores que guían a los fieles en su propio camino de santidad cotidiana.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeggia San David Enrique Lewis?
La festividad litúrgica y conmemoración de San David Enrique Lewis se celebra el día 27 agosto.
En la pequeña ciudad de Usk en Gales, san David Lewis, sacerdote de la Compañía de Jesús y mártir: ordenado sacerdote en Roma, por más de treinta años celebró en secreto los sacramentos en su patria y ayudó a los pobres, hasta que sufrió la horca en cuanto sacerdote bajo el rey Carlos II. — Martirologio Romano