30 de abril
San Donato de Evorea
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida y los testimonios históricos
San Donato de Evorea vivió durante el cuarto siglo en la localidad de Paramýthia, situada en la región de Epiro, en la actual Grecia, coincidiendo su existencia con el gobierno del emperador Teodosio. A pesar de la grandeza de su figura, al santo le fue atribuido erróneamente el honor de haber bautizado al emperador Teodosio, un dato inexacto que forma parte de la tradición popular. El santo rifulgió de manera notable por su santidad y supo guiar a su grey con la autoridad propia de un pastor fiel. Las investigaciones sobre su historia se enfrentan a un obstáculo significativo, ya que las Actas del santo fueron frammischiadas con las de san Donato d'Arezzo. Debido a esta lamentable commistione de sus Actas, resulta completamente imposible precisar muchos detalles biográficos concretos del prelado de Evorea. Conviene señalar además que, a diferencia de san Donato d'Arezzo, quien es considerado y celebrado como mártir, Donato de Evorea no recibió el testimonio del martirio. La existencia y la fama de Donato como obispo de Evorea en Epiro fueron firmemente atestiguadas por el historiador Sozomeno, quien lo sitúa en el tiempo de otros obispos ilustres. Sozomeno deja constancia de que Donato compì molte azioni ammirevoli, las cuales fueron debidamente confirmadas por los habitantes del lugar que presenciaron su celo y su caridad pastoral.
Los prodigios del taumaturgo
Donato de Evorea es recordado de manera especial por la tradición como un gran taumaturgo, dotado por Dios de facultades extraordinarias para el bien de su pueblo. Sozomeno menciona en particular un episodio célebre protagonizado por el prelado, consistente en la uccisione de un dragone que aterrorizaba los contornos. Este peligroso dragone amenazaba la región y divorava el bestiame de los alrededores, sembrando el temor entre los campesinos y pastores. Con gran valor y confianza en El Señor, el santo vinse y uccise el dragone sirviéndose únicamente de un signo de croce, manifestando así el poder de la fe sobre las fuerzas del mal. En otra ocasión, según recuerda también Sozomeno, el santo se encontraba cansado de viajar y profundamente sediento mientras atravesaba una región completamente árida. Ante la necesidad apremiante, el santo se dirigió a Dios en oración y, scavando en terra con la propia mano, hizo scaturire una abbondante vena d'acqua que alivió la sed de los viajeros. Con el paso del tiempo, en el lugar exacto donde brotó milagrosamente el agua, se levantó una iglesia dedicada a honrar la memoria del santo. El mismo empeño protector del obispo se manifestó cuando, en respuesta a sus ruegos en un paraje antes totalmente desierto, Dios hizo nacer un fontanile abbondante que perdura junto al templo consagrado al pastor de Evorea.
El tránsito y la posteridad de las reliquias
El santo obispo entregó su alma al Creador y morì verso el 387, dejando una huella imborrable en el corazón de los fieles de su diócesis. Su cuerpo recibió sepultura en una ilustre iglesia que, con el tiempo, tomó precisamente el nombre del santo en señal de devoción y gratitud. La memoria litúrgica del santo quedó firmemente establecida en el Martirologio Romano a la fecha del treinta de abril. No obstante, el cardenal Cesare Baronio incurrió en un error al recordar al santo una segunda vez a la fecha del veintinueve de octubre, considerándolo equivocadamente como si se tratara de un personaje distinto. La ocasión que motivó esta segunda mención por parte de Baronio fue una carta escrita por san Gregorio Magno dirigida al obispo Alcisone, pastor de la isla de Corcira. En dicha misiva, san Gregorio Magno pedía a Alcisone que permitiera a los sacerdotes de la ciudad de Evorea trasladar y colocar las reliquias del santo en la iglesia de san Giovanni ubicada en Cassiope. Los sinassari greci recogen también la memoria del santo en la fecha del treinta de abril, y hacen asimismo alguna mención de su figura durante el mes de agosto. Por su valiosa intercesión y su arraigo en la región, el santo divenne patrono dell'antico Epiro, siendo objeto de una devoción oficial y constante. Como muestra de la importancia que alcanzó su patrocinio, el emperador Giustiniano dedicó dos de sus fortalezas al santo, honrando su memoria defensiva y espiritual. Finalmente, cumpliendo con los movimientos históricos de la cristiandad y según señala la tradición, las reliquias del santo fueron transportadas y acogidas en el convento de Nostra Signora situado en la isla de Murano, muy cerca de Venecia.
Su ministerio episcopal
San Donato desarrolló su fecunda labor como obispo de Evorea, en la región del Epiro, durante el siglo cuarto, bajo el reinado del emperador Teodosio. Su ministerio estuvo marcado por una profunda preocupación por el bienestar de su pueblo, no solo en el ámbito espiritual, sino también en las necesidades materiales que aquejaban a su diócesis. La tradición destaca episodios donde su fe se manifestó de manera extraordinaria, como cuando logró hacer brotar una fuente de agua en una región marcada por la aridez, aliviando así la sed de los habitantes y transformando la vida de la comunidad.
Asimismo, la memoria popular relata su valentía frente a los peligros que amenazaban a los fieles, mencionándose el episodio en el que, mediante el signo de la cruz, logró liberar a la población de la amenaza de un dragón. Estos sucesos, más allá de lo maravilloso, subrayan su papel como un protector incansable de su rebaño. Su vida transcurrió entre las regiones de Epiro, Cassiope y Evorea, donde su autoridad pastoral fue ejercida con sobriedad y firmeza. Tras una vida de servicio, San Donato falleció en el año trescientos ochenta y siete, en Paramythia, dejando un testimonio de fidelidad que perduraría a través de los tiempos en la memoria de la Iglesia universal.
El legado y el culto
El culto a San Donato de Evorea se ha mantenido vivo a través de los siglos, siendo reconocido tanto en el Martirologio Romano como en los sinasarios griegos. Su figura es venerada especialmente como patrono del antiguo Epiro, donde su intercesión es invocada con devoción. Un momento significativo en la historia de su veneración fue el traslado de sus reliquias al convento de Murano, un hecho que permitió que su memoria se extendiera más allá de las fronteras de su tierra natal, consolidando su lugar en la piedad popular.
Hoy en día, recordamos su vida con gratitud cada treinta de abril, fecha en la que la Iglesia celebra su tránsito al cielo. La sobriedad de su vida y la constancia de su servicio episcopal nos ofrecen una lección de humildad y entrega. Al honrar a San Donato, no solo celebramos los hechos prodigiosos de su biografía, sino que renovamos nuestra confianza en la protección de los santos, quienes, como amigos de Dios, siguen acompañando el caminar de la Iglesia en el mundo.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeggia San Donato de Evorea?
El santo se celebra el treinta de abril, fecha indicada en el Martirologio Romano y en los sinassari greci, existiendo también alguna mención en agosto.
¿De qué es patrono San Donato de Evorea?
San Donato de Evorea es reconocido y celebrado como el patrono del antiguo Epiro.
En Paramýthia en Epiro, en la actual Grecia, san Donato, obispo, que en la época del emperador Teodosio resplandeció por su insigne santidad. — Martirologio Romano