30 de abril
San Pío V (Antonio Ghislieri)
Papa
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
De los campos del Piamonte a la Orden de los Predicadores
San Pío V vio la luz en la localidad de Bosco Marengo, situada en la provincia de Alessandria, el día 27 de enero de 1504. Pertenecía a una noble familia, pero las circunstancias de la vida hicieron que, para poder sobrevivir en sus primeros años, tuviera que ejercer el humilde oficio de pastor. Su destino cambió de rumbo cuando, a la temprana edad de catorce años, ingresó entre los dominicos de Voghera, abrazando con fervor la espiritualidad y las normas de la Orden de los Predicadores. En el año 1519 profesó los votos solemnes en la localidad de Vigevano, consolidando su consagración definitiva al Señor y a la Iglesia. Para completar su sólida formación, acudió a estudiar a la prestigiosa universidad de Bolonia, donde profundizó en las ciencias sagradas y en la filosofía que marcarían su pensamiento.
En el año 1528 recibió la ordenación presbiteral en la ciudad de Génova, dando inicio a una fecunda labor ministerial consagrada al estudio y a la enseñanza. Durante un período de dieciséis años se dedicó a impartir lecciones de filosofía y teología, transmitiendo el saber doctrinal a las nuevas generaciones de religiosos. Asimismo, desempeñó el cargo de priore en los conventos situados en Vigevano y en Alba, donde demostró una rectitud intachable. En su vida personal y comunitaria fue rigorosísimo consigo mismo y con sus confraternidades en la observancia religiosa, exigiendo siempre la máxima fidelidad a la regla y a los mandamientos divinos.
El servicio en la Inquisición y la asunción al pontificado
Su celo por la ortodoxia le valió la nominación como inquisitore en la ciudad de Como, donde se comprometió con firmeza para arrestar las doctrinas protestantes que comenzaban a introducirse en la región de Lombardía. Esta labor constante y severa atrajo la atención del cardenal Giampietro Carafa, quien obtuvo su nombramiento como comisario general del Santo Oficio. Con el paso del tiempo, el propio cardenal Carafa ascendió al trono pontificio con el nombre de Papa Paulo IV, y en virtud de los méritos del religioso, lo elogiaba y lo eligió obispo de Sutri y Nepi. En el año 1557 fue elevado a la dignidad de cardenal, recibiendo el delicado encargo de inquisitore generale de toda la cristiandad para defender la fe de los errores doctrinales.
En el año 1560, tras la elección de Papa Pío IV, fue nombrado obispo de Mondovì, pero muy pronto tuvo que hacer regreso a Roma para ocuparse de un gravísimo asunto relativo a ocho obispos franceses que habían sido acusados de herejía. Con el Papa Pío IV no mantuvo relaciones cordiales, ya que desaprobaba profundamente el indirizzo mondano y nepotista que caracterizaba a su administración. A la muerte de dicho pontífice, el colegio cardenalicio fue llamado a elegir a su sucesor y el nombre del futuro papa surgió por sugerencia de San Carlo Borromeo, quien a su vez era sobrino del papa difunto. De este modo, el fraile dominico asumió el supremo ministerio apostólico.
La austeridad de vida y la reforma de la Iglesia
El día de su coronación, el pontífice demostró inmediatamente cuál sería el espíritu de su gobierno al negarse a hacer arrojar monedas al pueblo como era costumbre tradicional. El novello Pío V prefirió destinar aquellos recursos para socorrer directamente a domicilio a muchos bisognosi de la ciudad de Roma, mostrando una predilección sincera por los más desfavorecidos. Incluso después de ser coronado papa, continuó vistiendo el característico bianco saio domenicano, símbolo de su humildad y de su pertenencia a la orden religiosa. En su vida privada conservó costumbres sumamente austeras, ya que reposaba sobre un simple pagliericcio y se cibaba frugalmente de legumbres y fruta, dedicando la entera giornata al trabajo intenso y a la oración continua.
Su profunda piedad, su inquebrantable austeridad y su rectitud le granjearon la admiración y el respeto general, aunque no dejó de aplicar medidas rigurosas en la curia. Los cardenales convencieron al pontífice para que concediera la porpora al también dominicano Michele Bonelli, quien era sobrino del papa por ser hijo de su hermana, y asimismo permitió el ingreso en la milizia pontificia a un hijo de su hermano. Sin embargo, no dudó en expulsar al sobrino de la milizia y del Estado tan pronto como supo de sus ilícitos amores. Para frenar los excesos, golpeó los abusos de la corte pontificia disminuyendo notablemente las bocche da sfamare, y nombró una apposita commissione para vigilar estrictamente la cultura y los costumes del clero.
La aplicación del Concilio de Trento y la pastoral de la caridad
En su laboriosa tarea de attuare le disposizioni del Concilio di Trento contó con la valiosa ayuda de monseñor Niccolò Ornamelo, quien ya había demostrado su eficacia como braccio destro de San Carlo en Milán. Bajo su mandato, a los sacerdotes se les prohibieron estrictamente la simonía, los espectáculos mundanos, los juegos de azar, los banquetes públicos y el acceso a las tabernas. Por su parte, a los obispos se les impuso un riguroso esame de idoneidad y el estricto obbligo di residenza, bajo pena de la privación de su título eclesiástico. También se les ordenó la fondazione de los seminarios en cada diócesis y la erezione de las Confraternite de catechismo para la instrucción del pueblo fiel.
El papa reorganizó la Penitenzieria en la curia romana y creó la Congregazione dell'Indice con el fin específico de examinar y prohibir los libros contrarios a la doctrina católica. Intervenía personalmente en las sesiones del Tribunale dell'Inquisizione y concedía audiencia al pueblo durante diez horas consecutivas, escuchando y confortando especialmente a los pobres con ayudas pecuniarias. A pesar de sufrir intensos dolores causados por la calcolosi, participaba con constancia en las manifestaciones públicas de la fe. Visitaba con frecuencia los hospitales, curando él mismo a los malados y exhortándoles a la rassegnazione cristiana, además de sugerir a los Hermanos de San Juan de Dios que abrieran un nuevo hospicio en Roma.
El impulso doctrinal, litúrgico y el gobierno del Estado
Durante la grave carestía del año 1566 y las epidemias que azotaron la región, ordenó distribuir cuantiosas sumas a los necesitados y organizó eficaces servicios sanitarios financiados mediante la supresión de gastos superfluos. Para obtener más recursos destinados a los pobres, hizo adaptar a su propia estatura los abiti de los papas predecesores. Con su firmeza logró imponerse a los avversari e indujo a los prelados a abrazar una mayor devoción y penitencia. Confiando en tres sabios domenicani, promovió la redacción del texto de la doctrina cristiana y publicó el célebre Catechismo en el año 1566. Poco después, en 1567, proclamó solemnemente a San Tommaso d'Aquino Dottore della Chiesa, obligando a todas las universidades a estudiar su Somma Teologica e imprimiendo en 1570 una edición completa de sus obras teológicas.
En el ámbito litúrgico, promulgó el nuevo Breviario y el nuevo Messale, cuyo rito de la Messa introducido perdura y es conocido todavía hoy como rito de San Pio V. Nombró al insigne compositor Palestrina como maestro de la cappella pontificia e impulsó con vigor la actividad missionaria enviando religiosos a las Indias orientales y occidentales, a la vez que pedía severamente a los españoles que no escandalizaran a los indígenas. En la ciudad de Roma combatió la inmoralidad castigando la mendicidad y la blasfemia, prohibiendo los combates de tori y los festejos carnevalescos, y expulsando a numerosas cortigiane. Favoreció la creación de los Montes de Piedad para proteger a los católicos frente a las usuras de los judíos, a quienes confinó en barrios específicos de Roma. Aunque no poseía una inclinación natural para la administración terrena, mandó construir nuevas carreteras y acueductos, impulsó las bonificaciones agrícolas y adecuó las fortalezas de defensa.
Controversias doctrinales y la gran empresa de Lepanto
Durante su pontificado se aplicó con rigor la justicia eclesiástica y civil contra aquellos que se apartaban de la fe católica, sufriendo el extremo supplizio personajes como Antonio Paleario y Pietro Carnesecchi por adherirse al protestantismo. Asimismo, la orden de los Humiliati fue suprimida en Milán debido a su abierta oposición a las reformas eclesiásticas promovidas por San Carlo Borromeo. En el plano internacional, al considerar a la reina Elisabetta I d'Inghilterra responsable de la muerte de su prima Maria Stuart y de la opresión de los católicos ingleses, emitió contra ella una sentencia de excomunión y deposición. Envió como legado pontificio a Gian Francesco Commendone a Alemania para contrarrestar la herejía e intentó evitar que el emperador Maximiliano II se sustrajera a la autoridad de la Santa Sede. Mandó tropas en ayuda de los católicos contra los ugonotter en Francia e instó al rey español Felipe II a reprimir el fanatismo anabaptista en los Países Bajos. Del mismo modo, Michele Baio, profesor en la universidad de Lovaina y precursor del jansenismo, mereció la condena formal de sus tesis erróneas, mientras que San Pietro Canisio fue encargado de refutar las Centurias de Magdeburgo, la primera historia eclesiástica de tendencia protestante.
La obra más absorbente del pontífice fue la organización tenaz de una liga de príncipes cristianos para frenar la gravísima amenaza de los turcos contra Europa. Tras la heroica defensa de la ciudad de Famagosta por parte del veneciano Marcantonio Bragadin en 1571 —quien lamentablemente sufrió el martirio de ser despellejado vivo tras la caída de la plaza—, se unieron las flotas de la Santa Sede, España y Venecia. El mando supremo de esta armada fue confiado a Don Juan de Austria, hijo natural del emperador Carlos V. El enfrentamiento decisivo tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto; la batalla duró desde el mediodía hasta las cinco de la tarde y concluyó con una rotunda victoria de los cristianos. La tradición refiere que Pío V, ocupado en sus múltiples deberes en Roma durante el combate, se asomó repentinamente a una ventana y permaneció algunos instantes en éxtasis con la mirada fija hacia oriente, reconociendo el triunfo de la flota antes de que llegara la noticia oficial. Atribuyendo enteramente el éxito de la jornada a la intercesión celeste obtenida mediante la oración, introdujo la fiesta litúrgica del Santo Rosario precisamente para el 7 de octubre. Para dejar memoria perenne de este favor divino, el senado veneciano hizo pintar la escena de la batalla en su sala de reuniones con una inscripción dedicada al Rosario de María.
El tránsito hacia el Padre y la glorificación en los altares
Aquejado desde hacía tiempo por una severa hipertrofia prostática que le causaba continuos padecimientos, el pontífice se encontraba profundamente consumido por el agotamiento físico y la enfermedad. Por razones de pudor personal, Pío V había preferido no someterse a ninguna intervención quirúrgica para remediar su dolencia, aceptando el sufrimiento con cristiana resignación. Sintiéndose llegar el final de sus días terrenales, quiso convocar a los cardenales alrededor de su lecho de muerte para dirigirles sus últimas y sabias recomendaciones acerca del cuidado de la grey católica y de la elección de su sucesor. Entregó su alma al Creador expirando serenamente el día 1 de mayo de 1572, tras haber gastado cada instante de su vida en el servicio exclusivo de Dios y de su Iglesia.
Sus restos mortales fueron trasladados para su descanso definitivo a la basílica patriarcal de Santa Maria Maggiore en Roma, donde continúan recibiendo la veneración de los fieles. El reconocimiento de su profunda santidad avanzó con paso firme en los siglos posteriores gracias a la Iglesia. El papa Clemente X beatificó a su venerado predecesor el 27 de abril de 1672, reconociendo las virtudes heroicas que caracterizaron su existencia terrenal y su pontificado. Finalmente, el papa Clemente XI procedió solemnemente a la canonización de Pío V el 22 mayo de 1712, incursionándolo de manera definitiva en el catálogo de los santos de la Iglesia universal, con memoria litúrgica fijada para el 30 de abril.
Una vida entregada al Señor
La andadura de Antonio Ghislieri comenzó en Bosco Marengo, donde nació en 1504. Sintiendo una profunda llamada a la vida consagrada, ingresó en la Orden de los Dominicos, recibiendo la ordenación sacerdotal en Génova en el año 1528. Durante su ministerio, ejerció sus responsabilidades con una rectitud ejemplar en diversas ciudades como Voghera, Vigevano, Bolonia, Alba, Como, Sutri, Nepi y Mondovì. Su celo por la pureza de la fe lo llevó a ser nombrado cardenal e inquisidor general de la cristiandad en 1557.
En 1566, fue elegido pontífice, asumiendo el nombre de Pío V. Desde la cátedra de Pedro, en Roma, el nuevo papa se consagró a la aplicación rigurosa de las reformas del Concilio de Trento. Bajo su guía pastoral se publicaron el Catecismo Romano, el Breviario y el Mensaje reformados, devolviendo la sobriedad y la belleza al culto divino. Su mirada providencial también impulsó la creación de la Liga Santa, cuya intervención fue decisiva en la histórica victoria naval de Lepanto en 1571, un año antes de su muerte en Roma en 1572.
El culto y la memoria
La huella de santidad que dejó este pontífice dominico permaneció viva en el corazón de la Iglesia. Su vida de oración, su austeridad personal y su incansable labor de reforma litúrgica y espiritual fueron reconocidas oficialmente siglos después de su partida. En el año 1712, el papa Clemente XI lo elevó solemnemente a los altares.
Hoy, su memoria sigue siendo un faro de fidelidad a la tradición y de amor a la liturgia. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 30 de abril, víspera del aniversario de su tránsito al encuentro del Padre, ocurrido el 1 de mayo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festejara San Pío V?
La memoria liturgica de San Pío V se celebra el 30 de abril.
¿De qué es patrono San Pío V?
Los datos biográficos provistos no mencionan ningún patronazgo específico atribuido a este santo.
San Pío V, papa, que, elevado desde la Orden de los Predicadores a la cátedra de Pedro, renovó, según los decretos del Concilio de Trento, con gran piedad y apostólico vigor el culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesistica y promovió la propagación de la fe. El primero de mayo en Roma se durmió en el Señor.<BR>(1 de mayo: En Roma, aniversario de la muerte de san Pío V, papa, cuya memoria se celebra el día precedente a este). — Martirologio Romano