12 de mayo
San Felipe de Agira
Sacerdote, exorcista
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
La vida de San Felipe ha sido transmitida principalmente por los escritos de un monaco llamado Eusebio, quien se dice fue su fiel compagno y testigo de su camino espiritual. San Felipe nacque in Tracia, una region meridional y oriental de la peninsula balcanica que entonces formaba parte de la provincia romana. Su nacimiento, acaecido en tiempos de Arcadio, emperador romano de Oriente entre los años 395 y 408, fue considerado un milagro concedido por la Providencia a sus padres. Estos habian perdido trágicamente a sus otros tres hijos en la piena del rio Sagarino mientras regresaban al hogar con su rebaño. Tras este doloroso suceso, el padre y la madre decidieron ofrecer el nuevo hijo a Dios. Desde su juventud, San Felipe fue instruido con esmero en las disciplinas eclesiásticas y tambien en la lengua siriaca, la cual constituia su idioma y cultura de origen. A la edad de veintiun años recibio el diaconato y emprendio un viaje hacia Roma en compañia del monaco Eusebio. Durante la travesía maritima, obtuvo de Dios el cese de una violenta tempestad que amenazaba con hundir la nave. Una vez arribados a Italia, Eusebio le mostro su cercania actuando como interprete en la ciudad eterna. En Roma, por gracia divina, recibio milagrosamente la facultad de hablar en latín y fue oportunamente consagrado presbitero.
La mision en Sicilia y el ministerio en Agira
En Roma, un papa cuyo nombre no ha llegado a conocerse le confio la importante mision de evangelizar la Sicilia centro-oriental y centro-occidental. El sumo pontifice le encomendo la tarea especifica de liberar a la poblacion de Agira de una terrible infestacion de espiritus malignos y le entrego un oros apostolikòs, que probablemente consistia en la oracion de San Felipe utilizada por San Fantino en Macedonia para sanar a los enfermos. Por aquel entonces, los habitantes de la isla vivian aterrorizados por la constante actividad eruptiva del Etna, un fenomeno que continuaban interpretando como una pavorosa manifestacion del demonio. Partiendo desde Roma, San Felipe llego primero a Messina y desde alli alcanzo la localidad de Agira, en la actual provincia de Enna, siempre acompañado por el monaco Eusebio. A su llegada, busco refugio en una gruta situada a las afueras del poblado, la cual contaba con tres columnas y tres gradinos labrados en la piedra con perfecta maestria. Alli permanecio sentado segun su costumbre piadosa y, tras transcurrir dos dias, subio a la cumbre del monte para expulsar a los demonios mediante la fuerza de su oracion incesante. Desde aquel momento, desarrollo con un fervor apostolico inagotable su ministerio sacerdotal entre las poblaciones sicilianas, ganandose una inmensa celebridad por los numerosísimos milagros que obraba, especialmente al liberar a los posesos de las garras del maligno.
Milagros en vida y en muerte
La figura de San Felipe presenta los lineamientos historicos netos e inequivocos de un presbitero taumaturgo y tenaz persecutor de los demonios, cuya fama se extendio con rapidez por toda la Sicilia de su epoca. Las fuentes agiograficas del siglo IX enumeran hasta veinte prodigios realizados tanto en vida como despues de su transito terrenal, dando testimonio de la predileccion divina hacia su siervo. Entre los milagros mas memorables figuran la sanacion milagrosa de un paralitico y la curacion de una mujer afectada de hemorragias. Asimismo, obro la resurreccion de un joven que habia fallecido junto a la fuente Maimone de Agira a causa de un maleficio demoniaco, libro a una doncella de la posesion del espiritu inmundo y rescato de una condena injusta a doce ciudadanos de la localidad de Agrigento. Uno de los episodios mas entrañables es el nacimiento espiritual de su discipulo San Felipe, diacono palermitano, quien es venerado en Agira como fiel compatrono. San Felipe mostro una entrega absoluta a Dios hasta el final de sus dias, acaecidos un doce de mayo de un año comprendido entre 453 y 457 del siglo V, cuando contaba con sesenta y tres años de edad. Tras su fallecimiento, el santo fue sepultado, segun la venerable tradicion, en el arca inferior de las dos construidas en la cripta o cateva del templo. Sus sagrados restos descansaron alli durante siglos, convirtiendo el sepulcro en el nucleo espiritual en torno al cual surgio la devocion y el renacimiento de la antigua Agyrium con el nombre de San Filippo d'Agira, denominacion que se mantuvo inalterada hasta el año 1939, fecha en la que paso a llamarse simplemente Agira.
Las fuentes agiograficas y el debate historico
La memoria y los hechos de San Felipe han llegado hasta nosotros gracias a un consistente grupo de escritos agiograficos e innograficos redactados en lengua griega, tanto en prosa como en poesia, entre los que destacan dos vidas y un Canon liturgico. Datos complementarios proceden de la biografia de San Luca Casali di Nicosia y de textos dedicados a San Leone Luca da Corleone, San Cristoforo, su esposa Kali, sus hijos Saba y Macario, Luca di Armento y Vitale da Castronovo, personajes que vivieron en los siglos IX o X, formados en el convento de Agira, y que despues difundieron el culto del santo en Calabria y Lucania fundando monasterios bajo su patronato. Las dos biografias principales de San Felipe no ofrecen una reconstruccion historica rigurosa de su personalidad, sino que se ajustan a las estrictas coordenadas hagiograficas estudiadas por Delehaye y los Bollandistes, centrandose en el lugar de sepultura y en el dia y mes de su muerte. Estos dos textos fueron redactados en epocas muy distantes y poseen un valor dissimilar, reflejando tradiciones diferentes. El Bìos mas antiguo y extenso fue escrito entre los años 880 y 900, probablemente en el scriptorium del monasterio de Agira, y se atribuye al monaco Eusebio. El Bìos mas reciente, de caracter abreviado y dependiente del primero a traves del Canon, fue compuesto en el monasterio de San Filippo il Grande de Messina entre los siglos XIII y XIV. Este texto tardio fue erroneamente atribuido al arzobispo de Alejandria Atanasio, quien vivio entre los años 295 y 373 y fue autor de la vida de San Antonio. Mientras Eusebio situaba al santo en tiempos del emperador Arcadio, el falso Atanasio lo ubicaba erroneamente en la epoca de Neron y afirmaba que habia sido enviado por el apostol Pedro. Esta contradiccion genero durante siglos dos corrientes de pensamiento opuestas. Cabe destacar que los codices de la catedral de Palermo en uso hasta finales de los siglos XV y XVI demuestran de manera fehaciente que en ellos se reportaba unicamente la datacion eusebiana. La tradicion de la venida en el siglo primero bajo el pontificado de San Pedro es, por tanto, una leyenda local nacida entre el final del siglo XV y los inicios del siglo XVI con la difusion del texto pseudoatanasiano para acrecentar el prestigio institucional, una teoria carente de fundamento cientifico que aun hoy perdura erradamente en algunas publicaciones eruditas segun advierte monseñor Gaetano Zito. La cuestion quedo definitivamente revolucionada gracias a las investigaciones del actual prefecto de la Biblioteca Apostolica Vaticana, monseñor Cesare Pasini, quien, tras realizar una edicion critica de ambos codices griegos, demostro en 1981 y reafirmo en el congreso de Agira de 1999 que San Felipe vivio realmente en el siglo VII, alcanzando quizas los primeros años del octavo siglo, en un periodo marcado por las intensas migraciones hacia el sur de Italia motivadas por las politicas de los emperadores de Oriente.
El monasterio, las reliquias y la tradicion iconografica
En el lugar del sepulcro del santo se edifio una iglesia en forma de cruz, construida por indicacion expresa de San Felipe gracias a la generosidad de un noble devoto de la region llamado Belisario. Junto al templo se levanto un monasterio que, aunque el santo era unicamente su epónimo, se convirtio con rapidez en el cenobio mas celebre de su tiempo en Sicilia y en un radiantro centro de difusion de su espiritualidad durante el siglo X. Este modelo de vida monastica sirvio de inspiracion constante para las generaciones venideras. Con el correr de los siglos, las sagradas reliquias fueron objeto de importantes acontecimientos historicos. Debido a la contradiccion documental de los archivos, el solemne reconocimiento e inventario de las reliquias no pudo fecharse con total exactitud, debiendo collocarse sin embargo en el ultimo quinquenio del siglo XVI. Un reconocimiento canonico oficial fue realizado por monseñor Filippo Giordì en el año 1604 durante su visita pastoral a la entonces abadia de Santa Maria Latina de Gerusalemme o de San Filippo de Argyrione, cumpliendo un encargo regio. Posteriormente, el veintiuno de julio de 1625 se llevo a cabo una nueva ricognicion, mientras que la primera solemne deposicion de los restos en la actual urna de plata tuvo lugar el diecisiete de julio de 1617. La iconografia mas antigua y tradicional representa a San Felipe con rostro blanco, luciendo barba, habitualmente de pie y impartiendo la bendicion. Viste indumentaria sacerdotal de corte bizantino o romano, aunque a veces se le muestra en el acto de expulsar al demonio de un posedo. El maligno es representado frecuentemente en forma de dragon con alas de murciélago y facciones humanoides, o bien bajo formas plenamente humanas dotadas de cola y cuernos en obras dieciochescas. En el municipio de Laurito se le venera vistiendo mitra y báculo, insignias pontificales propias de un abade que reflejan su antigua tradicion monastica. En numerosas representaciones, el demonio aparece firmemente sujeto bajo los pies del taumaturgo mediante pesadas cadenas. Asimismo, en las obras realizadas a partir del siglo XVI en las laderas del Etna, monte considerado simbolo del infierno durante el medievo, el santo es retratado con manos y rostro oscurecidos por la fuliginencia del combate espiritual. La tradicion popular y legendaria recuerda las duras luchas y desafios fisicos sostenidos por San Felipe contra las fuerzas oscuras, narrando que el demonio, tras ser atado con los cabellos o cabos de su propia barba y confinado al infierno, regreso completamente cubierto de hollin. Se cuenta tambien que tras una lucha nocturna en una gruta, el espiritu maligno huyo provocando una abertura en la roca conocida como la grotta bucata, o que vencio al adversario en un lanzamiento de rocas conservado hoy en la capilla denominada Pietra di San Filippo. El prestigioso historiador Tommaso Fazello testifico haber presenciado personalmente en Agira, el doce de mayo de 1541, la liberacion simultanea de doscientos endemoniados, en su mayoria mujeres, dentro del templo consagrado al santo.
El culto y las manifestaciones devocionales
La devocion a San Felipe de Agira se extiende con profundo arraigo por toda la geografia siciliana, particularmente a lo largo de la costa ionica desde Capo Passero hasta Capo Peloro, sin olvidar innumerables altares y capillas repartidos por toda la isla y las regiones vecinas de Calabria, desde Laurito hasta Pellaro y Gerace, asi como en tierras de Basilicata. Los fieles acuden a su intercesion con intensa fe, invocandole para la liberacion de posesiones demoniacas, la sanacion de enfermedades, en tiempos de terremotos, contra la sequias y ante cualquier prueba personal considerada insuperable. Las manifestaciones populares asociadas a su festividad litúrgica, celebrada cada doce de mayo, destacan por su singularidad y fervor. En Agira tiene lugar la solemne Procesion del Perdón, caracterizada por las llamadas peregrinaciones de devotos que caminan descalzos llevando grandes cirios votivos en señal de gratitud por las gracias recibidas. En Calatabiano se celebra la famosa tradicion de la bajada y subida corriendo por las empinadas cuestas desde el castillo, conocida popularmente como 'a calata e 'a cchianata. En la localidad de Limina, la sagrada imagen recorre al trote una distancia de aproximadamente seis kilometros entre danzas y giros devotos. Los habitantes de Agira, conocidos tradicionalmente con el gentilicio de sanfulippani, conservan con orgullo una herencia espiritual que ha marcado la identidad cultural y religiosa de sus antepasados durante mas de un milenio, honrando la memoria de un sacerdote cuya vida fue un reflejo luminoso de la predileccion de Dios por los mas necesitados.
Su camino de servicio
La vida de San Felipe de Agira es un testimonio de fidelidad y dedicación al anuncio del Evangelio. Originario de Tracia, su formación estuvo enriquecida por la herencia cultural siriaca de su familia, la cual moldeó su visión del mundo y su espiritualidad. Su vocación lo llevó hasta Roma, donde, tras ser consagrado presbitero, se preparó para la misión que le aguardaba en tierras lejanas. La Iglesia lo envió a Sicilia, específicamente a la zona de Agira, con el propósito de llevar la luz del Evangelio a aquellas comunidades.
Una vez establecido en su lugar de misión, San Felipe desarrolló un ministerio marcado por la compasión y el poder del Espíritu. Como sacerdote y taumaturgo, dedicó gran parte de su tiempo a la atención de los afligidos, destacándose especialmente por su labor como exorcista, ayudando a quienes se encontraban bajo el peso de diversas opresiones. Su compromiso con el crecimiento de la comunidad no se limitó a su labor pastoral directa, sino que trascendió a través de la fundación de un monasterio en Agira. Esta institución permitió consolidar la presencia cristiana en la región, ofreciendo un lugar de oración y refugio para los fieles. Su labor en los siglos séptimo y octavo, épocas de grandes desafíos, lo consolidó como un referente de esperanza, cuyo legado fue transmitido de generación en generación, manteniendo viva la memoria de su entrega total a Dios y a los hombres.
El culto y la devoción
El culto a San Felipe de Agira es una manifestación profunda de fe que se celebra cada doce de mayo, fecha que marca su dies natalis. En Agira, esta jornada adquiere un carácter solemne y emotivo, donde la comunidad se reúne para honrar su memoria mediante procesiones y la ofrenda de ceri, simbolizando la luz que el santo trajo a sus vidas. La devoción hacia él es amplia y constante, reflejo de la confianza que los fieles depositan en su intercesión constante.
San Felipe es invocado con especial fervor como protector ante las necesidades más apremiantes de la vida cotidiana. Su patrocinio es solicitado en la liberación de los afligidos por fuerzas espirituales y en la búsqueda de sanación ante la enfermedad. Asimismo, la comunidad recurre a él como protector ante los desastres naturales, pidiendo su amparo frente a la amenaza de los terremotos y el auxilio ante la dureza de la sequía. A través de los siglos, su figura ha permanecido como un baluarte de paz y seguridad para quienes habitan en estas tierras, quienes ven en él a un protector cercano y siempre atento a las súplicas de sus devotos.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Felipe de Agira?
La fiesta liturgica de San Felipe de Agira se celebra cada doce de mayo, dia consagrado a su transito celestial.
De que es patrono San Felipe de Agira?
San Felipe es invocado principalmente como protector contra las posesiones demoniacas, las enfermedades, los terremotos y la sequia, siendo ademas patrono y protector de las comunidades donde su culto esta profundamente arraigado.
En Agira en Sicilia, san Felipe, sacerdote, originario de Tracia. — Martirologio Romano