26 de mayo
San Genadio
Monje benedictino
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Contexto y vida monástica
La millenaria historia de la abadía de Montecassino presenta varios periodos de destrucción y dispersión de la comunidad, seguidos por etapas de fulgida recuperación. Durante los periodos de crisis de la abadía de Montecassino, emergieron figuras mirables de santos monjes, abates y mártires. Los santos monjes Guinizzone y Gennadio vivieron en el siglo undécimo durante un periodo de violento contraste para la abadía. El nombre real de Gennadio era Gennaro, sebbene sia conosciuto come Gennadio, y estuvo profundamente ligado a la memoria de Guinizzone porque vivió probablemente con él en el mismo eremo.
Guinizzone era originario de la España y se hizo monaje a Montecassino. Guinizzone fue involucrado en las desaventuras sufridas por la abadía a finales del siglo décimo a causa de Pandolfo IV de Capua y del cómplice Todino. A seguito de la depredación del monasterio, habían quedado pocos monjes para recitar el divino Oficio. Guinizzone pidió entonces retirarse a vida eremítica en una celletta construida en los bosques circundantes.
El milagro de San Genadio
Los pocos monjes que quedaban rogaron a Guinizzone que se dirigiera al malvado Todino, residente en la actual Roccadevandro, para pedir socorro alimentario. Guinizzone consintió a la solicitud y se acudió a Todino. Todino con maldad encerró a Guinizzone en una iglesia y le quitó el bastón, símbolo eremítico. Todino entregó a Guinizzone en custodia a su esposa. Dios operó un milagro permitiendo a Guinizzone salir no obstante las puertas cerradas. Dios hizo a Guinizzone invisible y lo hizo llegar a los pies del cerro con el bastón recuperado.
Se conoce un milagro que atestigua la santidad de Gennadio. Guinizzone envió a Gennadio a un herrero de Aquino para reparar algunos instrumentos de hierro. El herrero y los presentes tomaron el pelo a Gennadio por su aspecto prosperoso no convencional para un asceta dedicado a las penitencias. Durante el trabajo, un hierro incandescente cayó del yunque. Gennadio se agachó y recogió el hierro con la nuda mano sin reportar quemaduras, pasmando a los presentes.
Tránsito y traslado de reliquias
Guinizzone murió el veintiséis de mayo de un año alrededor de mil cincuenta. La muerte de Guinizzone fue revelada prodigiosamente en el mismo día a un monje cerca de Benevento. Guinizzone fue sepultado en la iglesia de San Nicolás de la Cigüeña, cerca de Montecassino a las faldas del monte Cairo. Guinizzone fue puesto en un nicho de plomo a la derecha del altar de la iglesia de San Nicolás. El cuerpo del discípulo Gennadio fue depuesto al lado del de Guinizzone después de algún tiempo.
Las dos despojas fueron sucesivamente transportadas a Montecassino. A Montecassino las despojas fueron colocadas bajo el altar mayor cerca de las de san Benito y santa Scolastica. En el año mil seiscientos veintisiete, durante trabajos en el presbiterio, las reliquias de los dos santos fueron sistemadas en la antigua capilla de San Bertario junto con las de los santos Simplicio, Carlomanno y Constantino. En el año mil seiscientos noventa y uno las reliquias de Guinizzone y Gennadio fueron sistemadas en una capilla dedicada exclusivamente a ellos. La capilla del año mil seiscientos noventa y uno estaba artísticamente ornada con pinturas de Luca Giordano, mármoles, estucos y doraduras. Las reliquias quedaron indemnes de la destrucción del bombardeo americano de la Segunda guerra mundial. Las reliquias han sido depuestas bajo el altar de la reconstruida capilla del Santísimo Sacramento. Guinizzone y Gennadio fueron muy venerados y celebrados por el abad Desiderio, luego papa Víctor tercero, como operadores de milagros.
La vida
La trayectoria vital de San Genadio se inscribe en la tradición de los grandes eremitas benedictinos del siglo undécimo. Tras haber dejado su España natal, el santo se estableció en los alrededores de Montecassino, donde abrazó una vida de estricto aislamiento. En este silencio de los bosques, Genadio vivió en comunión constante con Dios, compartiendo sus días de oración y ascetismo con Guinizzone. Esta convivencia eremítica se convirtió en una escuela de virtudes cristianas, donde ambos monjes buscaban la perfección evangélica lejos de las distracciones del mundo.
Su vida no estuvo exenta de pruebas y desafíos. En una ocasión, mientras se encontraba en Roccadevandro, San Genadio fue tomado prisionero por un hombre llamado Todino, pero la tradición relata que fue liberado de manera prodigiosa. Asimismo, se conservan testimonios de su fortaleza espiritual, como aquel episodio ocurrido en Aquino donde, sin sufrir daño alguno, tomó con sus manos desnudas un hierro incandescente, demostrando una fe que superaba las leyes de la naturaleza. Estos hechos, más que simples maravillas, revelan la profundidad de un alma que se sabía sostenida por la gracia divina en cada momento de su peregrinaje terrenal.
San Genadio concluyó su vida el veintiséis de mayo, alrededor del año mil cincuenta. Sus restos mortales fueron inicialmente sepultados junto a los de su compañero Guinizzone en la iglesia de San Nicola della Cicogna. Posteriormente, sus reliquias fueron trasladadas a Montecassino, donde reposan bajo el altar mayor, permitiendo que la comunidad cristiana continúe honrando la memoria de un hombre que hizo de su vida una ofrenda permanente al Señor.
El culto
El culto a San Genadio ha permanecido estrechamente vinculado a la abadía de Montecassino y a las localidades cercanas que fueron testigos de su vida eremítica. La Iglesia celebra su memoria cada veintiséis de mayo, fecha en la que también se recuerda a Guinizzone, con quien compartió su camino de santidad. Esta conmemoración litúrgica invita a los fieles a reflexionar sobre el valor del silencio, la oración y la entrega generosa a la voluntad de Dios, elementos fundamentales en la biografía de este monje.
La presencia de sus reliquias bajo el altar mayor de Montecassino subraya la importancia de su figura dentro de la tradición benedictina, convirtiéndose en un punto de referencia para quienes buscan inspiración en la vida contemplativa. A través de los siglos, la devoción a San Genadio ha mantenido viva la historia de un hombre que, habiendo renunciado a las comodidades del mundo, encontró en la austeridad del eremitorio la plenitud de la paz interior.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra San Genadio?
San Genadio se celebra el veintiséis de mayo.