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7 de junio

San Godescalco

Rey de los V Vendos, mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y juventud

San Godescalco nació como hijo del duca Udo o Utone, un dignatario que gobernaba a los pueblos de los obodritos y los vagri durante los primeros tiempos del emperador Corrado II. Desde su más tierna infancia, el joven Godescalco recibió una sólida educación en la religión cristiana, la cual comenzó en el ámbito familiar y continuó posteriormente dentro de los muros del monasterio de San Michele en Lüneburg. Sin embargo, aquel período formativo se vio interrumpido de forma trágica cuando su padre fue brutalmente asesinado por un ciudadano sajón que buscaba venganza ante la tiranía y la crueldad atribuidas al mandatario. El reconocido cronista Adamo de Brema llegó a calificar al duca Udo con la expresión de male christianus debido a su modo de ejercer el poder. Dominado por el dolor y por el deseo de represalia, el joven Godescalco apartó momentáneamente sus convicciones religiosas, sacrificando su fe anterior para vengarse de los responsables del magnicidio cometido contra su progenitor.

El tiempo de destierro y destreza en el norte

Llevado por su sed de justicia humana, Godescalco se puso al frente de su gente y se alió con diversos príncipes paganos con el propósito de combatir duramente contra los sajones. Durante largo tiempo, su liderazgo trajo la destrucción y la muerte a aquellas tierras vecinas, hasta que el peso del remordimiento por los sufrimientos y las ruinas causadas comenzó a turbar su conciencia. Comprendiendo su error, el príncipe decidió rendirse ante el duca de Sajonia Bernardo II, quien lo mantuvo prisionero durante un tiempo antes de decidir su destierro enviándolo hacia Dinamarca. Una vez en tierras danesas, Godescalco se puso al servicio del rey Canuto II el Grande y participó junto a él en la campaña militar desarrollada en Inglaterra alrededor del año 1030. En aquellas tierras extranjeras, el noble desterrado demostró un gran valor militar, distinguiéndose por sus excelentes cualidades personales que le permitieron ganarse la sincera estima, el respeto y la alta consideración del rey Canuto, con cuya parentela terminó emparentándose al contraer matrimonio con Syritha, quien era sobrina nieta del soberano danés.

Consolidación del reino eslavo

Tras los fallecimientos sucesivos del rey Canuto acaecido en el año 1035 y de su hijo Harold Hanfoot acaecido en el año 1040, Godescalco emprendió el retorno hacia su tierra natal con la firme intención de recuperar su herencia. Poniéndose al frente de un ejército reclutado entre sus compatriotas, inició una campaña militar destinada a conquistar a los demás pueblos eslavos, entre los cuales figuraban los obodritos, los pólabi, los vagri y los liutizi. Con gran rapidez militar, consiguió someter a todas estas poblaciones bajo su única autoridad y obtuvo además el reconocimiento como señor por parte de una gran porción de los sajones. Hacia el año 1043, gracias a estas exitosas empresas bélicas y organizativas, logró estructurar un vasto y próspero reino. Según el testimonio del cronista Adamo de Brema, en aquella época no existía entre los pueblos eslavos un soberano que ostentara mayor poder e influencia que el rey Godescalco.

Obra de evangelización

El soberano había experimentado un profundo retorno a la fe cristiana desde los días de su primera estancia en territorio danés, propiciando desde entonces una intensa labor de evangelización entre sus súbditos. Godescalco mandó construir numerosos templos a lo largo y ancho de sus dominios y promovió la ordenación de nuevos sacerdotes, esforzándose sin descanso por lograr la conversión de aquellos grupos que todavía permanecían aferrados a la idolatría. Para asegurar la perenne vitalidad y el fervor de las comunidades cristianas, fundó los importantes vescovati de Oldenburg, Mecklenburg y Ratzenburg, al tiempo que instituía múltiples monasterios en diversas ciudades. Con el fin de alcanzar los rincones más lejanos de su estado, correspondientes a las regiones de Pomerania y Holstein, envió numerosas expediciones de misioneros. Entre estos valientes heraldos del Evangelio sobresalió por su extraordinario celo apostólico Juan el escocés, un religioso que logró bautizar por sí solo a millares de paganos. El propio rey Godescalco participaba con frecuencia en estos viajes misionales, colaborando en ocasiones como intérprete durante las labores de predicación para facilitar la comprensión del mensaje cristiano.

El martirio y el culto

El siete de junio del año 1066, la existencia terrena de Godescalco se coronó con el supremo galardón del martirio. El soberano cayó víctima de una violenta insurrección de carácter pagano y fue asesinado precisamente en odio a la fe católica que con tanto empeño había defendido y propagado. Su muerte trágica sobrevino mientras se encontraba dentro de un templo en la localidad de Lenzen sull'Elba. Durante aquella misma persecución sangrienta sufrieron idéntico destino el sacerdote Ebbone o Eppone, quien fue trucidado directamente sobre el altar, junto con una multitud de otros clérigos y fieles laicos. Inmediatamente después de su trágico final, Godescalco fue venerado espontáneamente como santo por los fieles. Su memoria adquirió un reconocimiento litúrgico oficial mediante un culto público que se celebró con devoción en una multitud de iglesias distribuidas por toda la Europa septentrional, quedando fijada su festividad para el día siete de junio en recuerdo del aniversario de su martirio.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Godescalco?

La fiesta de San Godescalco se celebra el 7 de junio, día conmemorativo de su martirio.