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25 de junio

San Guillermo de Montevergine (de Vercelli)

Abad

San Guillermo de Montevergine (de Vercelli)

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La juventud y el inicio del peregrinaje

En el siglo XII, exactamente en el año 1085, nace en la ciudad de Vercelli un niño cuyos padres son ignoti pero probablemente nobles. A veces bastan catorce años para tomarse la vida que se quiere renunciando a la que se tiene. A esa edad, San Guillermo de Montevergine hace una elección similar a la que San Francisco compilará en Asís más de cien años después. El adolescente de Vercelli se libera de los oropeles de su casato y renuncia al título nobiliario, haciéndose pobre por amor de Cristo. Viste un saio grezzo y parte caminando a pie desnudo. Ya en su juventud se le encuentra ya vestido de monje y en viaje como peregrino. Compostela era una etapa obligada de peregrinaje en el año Mil, y Guillermo parte para el Santuario español alrededor del año 1099. Su viaje a pie dura cinco años entre pan y agua, cilicio, noches por tierra, coloquio con Dios y anuncio del Evangelio, teniendo los pies continuamente martirizados por el camino constante.

Otra meta de los peregrinos de la época era la tierra de Jesús. Tras haber visitado San Giacomo di Compostela y Roma antes de avviarsi hacia la Puglia, San Guillermo regresa a Italia con el objetivo de partir para Jerusalén. Desciende a lo largo de Italia a la búsqueda de una nave para la Terrasanta, caminando por meses y años. No obstante, en las cercanías de Brindisi o de Oria, un grupo de delincuentes lo agrede. Los rapinadores lo malmenan violentamente porque están delusos por encontrar pocas cosas para robar addosso a un peregrino escarno. Esta agresión lo obliga a interrumpir el viaje y a replantearse su misión terrenal. Durante la ripresa del camino, encuentra a Giovanni da Matera, futuro santo, con quien ya se había encontrado en precedencia. Giovanni da Matera le sugiere en Ginosa que la agresión podría ser un signo para dedicar su misión a Italia, disuadiéndole de ese modo del viaje a la Terrasanta. San Guillermo reflexiona sobre las palabras de Giovanni da Matera, se convence de ellas y emprende una nueva etapa de su vida consagrada a la penitencia en territorio italiano.

La fundación de Montevergine y la vida eremítica

En el año 1118, el santo alcanza la región de Irpinia, a los pies del Monte Partenio. Se establece con firmeza sobre los mil quinientos metros de altitud de Montevergine, en el grupo apenínico del Partenio, cerca de Avellino. Risale el monte y se detiene en una pequeña hondonada, convirtiéndose en eremita. Durante un año entero vive completamente solo en una tierra todavía poblada por osos y lobos. Su fama de hombre de Dios se difunde rápidamente entre los bosques del Partenio. Decenas de personas, entre hombres y sacerdotes, alcanzan la celleta de San Guillermo en Montevergine, atraídos por su vida eremítica y por su profunda doctrina espiritual. El eremita se convierte en abad, mientras la comunidad crece y acoge también a peregrinos y fieles a quienes San Guillermo debe predicar y administrar los sacramentos.

Las historias de aquella época hablan de signos miraculosos atribuidos a él, siendo la historia más nota la de aquel lobo que devora su asno de carga y que San Guillermo obliga a transformarse en bestia de carga con mansedumbre, un prodigio que hoy recuerda la estatua del santo situada en la Basílica de San Pedro en Roma, la cual tiene un lobo acurrucado a sus pies. El eremita dicta pocas reglas escritas, mostrando la vía con el ejemplo de penitencia rigurosa, oración y caridad hacia los pobres. Constituye así el germollo de la Congregación Verginiana, adoptando la Regla benedictina con una marcada acentuación eremítica y uniendo la actividad pastoral a la cura de almas. En el año 1124 se consagra una pequeña iglesia en Montevergine, y dos años más tarde, en 1126, la congregación es reconocida oficialmente. El monasterio de Montevergine florece gracias a donaciones continuas y conspicuas, convirtiéndose además, siglos más tarde, en el refugio secreto y seguro de la Santa Sede de Turín durante toda la duración de la Segunda Guerra Mundial.

La expansión monástica y los últimos años

Tras haber consolidado la comunidad inicial, en el año 1128 San Guillermo confía la abadía de Montevergine a un discípulo, el futuro beato Alberto, y se vuelve a poner en camino. Viaja desde la Irpinia al Sannio, desde la Lucania hasta las Puglias y hasta llegar a Sicilia, haciendo nacer moltísimos otros monasterios tanto de monjes como de monjas en las regiones del sur de Italia, tal como atestigua su primera biografía del siglo XII. Príncipes normandos y pobres quedan fascinados por su encuentro. Entre los amigos de San Guillermo se encuentra Ruggero II, rey normando, a quien el abad visita por última vez cuando las fuerzas lo están abandonando.

En su recorrido por el sur peninsular, el santo va a establecerse en la Lucania sobre el monte Cognato, donde nace pronto un monasterio. Posteriormente, San Guillermo parte de nuevo deteniéndose en Goleto, en la zona de Avellino, donde le sirve de celda durante un año entero el hueco de un árbol gigantesco. En Goleto nace otro monasterio caracterizado por ser un complejo doble, con una comunidad masculina y una femenina que poseen sedes e iglesias propias. El Meridione d'Italia adopta afectuosamente a este piamontés que se ha hecho pobre por amor de Cristo. La Congregación Benedictina de Montevergine se forma y se destina a tener una vida plurisecular, hasta que en el año 1879 la Congregación de Montevergine se funde con la Congregación Casinense. La muerte lo coge en el año 1142, exactamente el 24 de junio de 1142, en uno de sus monasterios irpinios, concretamente en el monasterio de Goleto, en Nusco.

El culto y la memoria secular

En sus comunidades se comienza inmediatamente a venerarlo como santo tras su tránsito terrenal. Algunos obispos autorizan el culto público de San Guillermo, el cual se extiende formalmente a toda la Iglesia en el año 1785. Su sagrado cuerpo es posteriormente trasladado en el año 1807 desde Goleto hasta Montevergine, donde descansa y se encuentra todavía hoy para la devoción de los fieles. El recuerdo de su santidad se mantiene vivo a través de los siglos gracias a la vitalidad de sus obras monásticas y a la profunda devoción del pueblo.

En el año 1942, a ochocientos años exactos de su piadosa muerte, el Papa Pío XII lo proclama solemnemente Patrono Primario de la Irpinia. San Guillermo de Montevergine sigue siendo un faro luminoso de abnegación, humildad y entrega total al Evangelio, guiando espiritualmente a las almas que buscan la cercanía con Dios a través de la oración constante y el servicio a los hermanos más necesitados.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festejaba o celebra la festividad de San Guillermo de Montevergine?

La festividad litúrgica de San Guillermo de Montevergine se conmemora cada 25 de junio, recordando su vida y su tránsito al cielo acontecido en junio de 1142.

De qué territorio es patrono San Guillermo de Montevergine?

San Guillermo es el Patrono Primario de la Irpinia, proclamado oficialmente por el Papa Pío XII en el año 1942.

En Goleto, cerca de Nusco en Campania, san Guillermo, abad, que, peregrino desde la ciudad de Vercelli, hecho pobre por amor de Cristo, fundó por invitación de san Juan de Matera el monasterio de Montevergine, en el que acogió consigo a compañeros a los que instruyó en su profunda doctrina espiritual, y abrió muchos otros monasterios, tanto de monjes como de monjas, en las regiones de la Italia meridional. — Martirologio Romano