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12 de agosto

San Jaenbert

Arzobispo de Canterbury

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los primeros años y el abadiato

San Jaenbert nació en Inglaterra, si bien los anales históricos no precisan el año exacto de su alumbramiento ni permiten determinar cuántos años vivió en total. Las fuentes antiguas lo mencionan bajo diversas variantes nominales, tales como Gegenberht, Jainbert, Janibert, Lambert y Jambert. En el año setecientos sesenta, Jaenbert asumió el cargo de abate de San Agustín en Canterbury, sucediendo en el oficio al difunto abate Aldhun. Para validar su posición, recibió la bendición sagrada de manos del arzobispo de la ciudad, Bregwin. Cuando el arzobispo Bregwin falleció en el año setecientos sesenta y cuatro, recibió sepultura en la Christ Church. Dicha inhumación generó notables controversias, debido a que el monasterio de San Agustín detenía el privilegio histórico de custodiar las spoglies de reyes y arzobispos. En su calidad de abate, Jaenbert decidió viajar a Roma para protestar formalmente contra aquella sepultura. Ante esta iniciativa, los monaci de la Christ Church decidieron elegir al propio Jaenbert como nuevo arzobispo con el propósito evidente de bloquear su recurso ante la Santa Sede. La consagración arzobispal tuvo lugar el dos de febrero del año setecientos sesenta y cinco, siendo oficiada por Egbert, quien era el arzobispo de York. Aunque los primeros tiempos de su episcopado no dejaron una amplia documentación escrita, la duración total de su ministerio episcopal se extendió por veintiséis años.

El arzobispado y el contexto político

En la época en que San Jaenbert desempeñaba su ministerio, el prestigio de la sede de Canterbury era sumamente elevado. Dicho prestigio derivaba en buena medida de la convulsa situación política del Kent, donde chocaban los intereses contrapuestos de los Sassoni Occidentales, los Sassoni Orientales y los reinos de la Mercia. Es muy probable que en este periodo los arzobispo de Canterbury adquirieran la facultad de acuñar moneda propia, siendo Jaenbert el primer arzobispo de esa sede de quien se conservan piezas monetarias. En el año setecientos sesenta y siete, Jaenbert recibió el pallio arcivescovile directamente de las manos del papa Paolo I, pontífice que rigió la Iglesia entre los años setestos cincuenta y siete y setecientos sesenta y siete. Poco después, el veinticuatro de abril de aquel mismo año, el arzobispo consagró a tres nuevos obispos: Ethelbert de York, Alhmund de Hexham y Ceolwuff de Lindsey. Con el paso de los años, el rey Offa consolidó su autoridad sobre el territorio de la Mercia, reino que gobernó entre los años setestos cincuenta y siete y setecientos noventa y seis. El monarca derrotó a las fuerzas del Kent mediante sus propios ejércitos y puso en marcha una estrategia política destinada a sustraer la sede obispal de la Mercia de la tradicional dependencia del Kent, buscando ejercer sobre ella un control directo. Este enfrentamiento político se alimentaba también del supuesto respaldo que el arzobispo Jaenbert brindaba a Eadbert Praen, quien se oponía firmemente al poder de Offa. El rey alimentaba la sospecha de que el prelado colaboraba con los Sassoni Occidentales del Kent con el fin de propiciar una intervención de Carlo Magno, monarca con quien Offa mantenía relaciones carentes de confianza recíproca. Para debilitar a su opositor, el rey Offa acudió a Roma solicitando que la Mercia fuera desvinculada de Canterbury y pidiendo el pallio arcivescovile para Higbert, obispo de Lichfield, ciudad que constituía la capital de la Mercia.

Los concilios, el ocaso y el culto

Para solucionar el contencioso territorial y político, el Papa envió a los legados pontificios Giorgio y Teofilatto durante los años setecientos ochenta y seis y setecientos ochenta y siete. Los legados escucharon con atención a las partes implicadas y sugirieron la celebración de una serie de concilios provinciales. De este modo, el Concilio de Canterbury se convocó en el año setecientos ochenta y siete, contando con la participación de doce obispos, del propio rey Offa y de sus dignatarios. El arzobispo Jaenbert asistió a la asamblea y se vio obligado a aceptar la cesión de una porción de su territorio. Como consecuencia de estos acuerdos, Higbert fue reconocido como arzobispo y Egfrid, el hijo de Offa, fue consagrado como nuevo rey. Higbert recibió el pallio en el año setecientos ochenta y ocho, y en ese mismo periodo su nombre comenzó a figurar en los documentos oficiales con el título de arzobispo, gozando de una dignidad equivalente a la de Jaenbert aunque inferior en antigüedad. Según los estudiosos de la historia eclesiástica de Inglaterra, a la sede de Canterbury le fueron arrebatados los territorios de Worcester, Leicester, Sidnacester, Hereford, Elmham y Dunwich. De acuerdo con lo consignado en el necrologio de Canterbury, San Jaenbert falleció el once de agosto del año setecientos noventa y uno. Siglos más tarde, en el año mil noventa y uno, los restos mortales del santo fueron trasladados al interior de la sala capitolare perteneciente a la iglesia de la abadía homónima. En aquella ocasión, el cuerpo de Jaenbert fue trasladado junto al de sant'Agostino de Canterbury, prelado fallecido en el año seiscientos cuatro. Ante la ausencia de un decreto formal de reconocimiento de santidad por parte de la jerarquía eclesiástica, la devoción se ha sustentado firmemente en las tradiciones de la época. Entre los testimonios históricos destacan el Martirologio de Usuardo, compilado en el año ochocientos setenta y cinco por encargo de Carlo II el Calvo, y el catálogo oficial del Orden Benedettino, los cuales inscriben a Jaenbert en el número de los santos. Su memoria litúrgica se celebra oficialmente cada doce de agosto.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia San Jaenbert?

La memoria liturgica de San Jaenbert se celebra el doce de agosto.