3 de abril
San José el Himnógrafo
Monje en Constantinopla
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y juventud
San José nació en Sicilia en el año 816. Al tiempo de la invasión araba del año 827, José y su familia se refugiaron en el Peloponneso, en Grecia Meridional. A la edad de quince años, en el año 831, se recó a Tessalonica, odierna Salonicco, en Macedonia. En esta ciudad tomó el hábito religioso en el monasterio de Latomia y posteriormente fue consagrado sacerdote. Ebbe como maestro spirituale San Gregorio el Decapolita. Verso el año 840, Gregorio el Decapolita lo condujo consigo a Constantinopla, donde vivieron juntos a otros discípulos en la iglesia de San Antipa.
Misión, cautiverio y regreso
En el año successivo Giuseppe fu inviato a Roma dal papa Gregorio IV con la misión de pedir ayuda en la lucha contra la herejía iconoclasta. Dicha herejía había sido iniciada por el emperador Leone III l'Isaurico en el año 726. Durante el viaje, la nave en la que iba embarcado cayó en las manos de los piratas árabes, quienes lo condujeron a Creta. Fue rescatado y liberado por personas caritativas. En el año 843 tornó a Constantinopla, donde encontró a su maestro Gregorio el Decapolita muerto o moribundo. Entonces restó como ermitaño en la misma iglesia de San Antipa y durante cinco años vivió en la iglesia de San Giovanni Crisostomo.
Fundación monástica y persecución
En el año 850 fundó un monasterio en la iglesia de San Giovanni Crisostomo y se convirtió en egumeno, es decir, abad de la comunidad fundada. En este monasterio depuso las reliquias de Gregorio, de su discípulo Juan y las de san Bartolomeo, las cuales habían sido obtenidas en Tessalonica. Posteriormente, se vio involucrado en la vicisitud de la deposición del patriarca Ignazio, acaecida el veintitrés de noviembre del año 858, siendo fiel amigo y defensor de dicho patriarca. Debido a ello, fue exiliado por el poderoso césar Bardas a Cherson, en Crimea, y permaneció en el destierro probablemente hasta el reintegro de Ignazio en el año 867.
Custodia de Santa Sofia y tránsito
El emperador Basilio I el Macedone, que vivió entre el año 812 y el año 886, le confió la custodia de Santa Sofia en Constantinopla. En el ejercicio de esta función recibió a los enviados del papa Adriano II en el Concilio de Constantinopla el veinticinco de septiembre del año 869. Después de una interrupción, ricoprì nuevamente la carica de custode hasta el año 886. Según el Martirologio, en Constantinopla san José fue sacerdote y monaco, y durante la lucha contra las sagradas imágenes fue enviado a Roma para invocar la protección de la Sede Apostólica. Tras haber padecido grandes tribulaciones, tuvo finalmente el encargo de custodio de los vasos sagrados de la iglesia de Santa Sofia. Son célebres sus inhimnos sagrados, acogidos en la liturgia griega, de donde deriva su apelativo de Innógrafo. Moría el tres de abril del año ochocientos ochenta y seis.
Su trayectoria vital
El itinerario de San José el Himnógrafo comenzó en Sicilia, su tierra natal, desde donde inició un camino de servicio que lo llevaría a integrarse en la vida monástica. Un momento determinante en su juventud fue su ingreso en el monasterio de Latomia, situado en la ciudad de Tesalónica, donde profundizó en su formación espiritual. Sin embargo, su vocación enfrentó pruebas severas, siendo la más notable su captura a manos de piratas árabes, quienes lo condujeron a la isla de Creta. A pesar de estas circunstancias difíciles, su determinación por servir a la iglesia no se vio quebrantada.
A lo largo de su vida, San José visitó ciudades clave como Roma y diversos puntos del Peloponeso, enriqueciendo su experiencia pastoral y monástica. En el año ochocientos cincuenta, logró establecer un nuevo monasterio en Constantinopoli, consolidando su labor como guía espiritual. Su compromiso con la verdad y su lealtad al patriarca Ignacio lo llevaron a enfrentar el exilio en Cherson, una etapa de su vida que puso a prueba su entereza. Finalmente, su labor culminó en la ciudad de Constantinopoli, donde ejerció como custodio de la iglesia de Santa Sofía, lugar desde el cual continuó su servicio a la comunidad hasta su fallecimiento en el año ochocientos ochenta y seis.
Memoria y legado
La figura de San José el Himnógrafo se mantiene presente en la liturgia como un ejemplo de perseverancia y devoción inquebrantable. Su vida, caracterizada por el constante movimiento entre diversos centros de espiritualidad y el ejercicio de su sacerdocio bajo distintas condiciones, refleja la realidad de un hombre entregado plenamente a su vocación. La iglesia honra su memoria recordando su servicio en la emblemática iglesia de Santa Sofía y su capacidad para fundar espacios dedicados a la oración y la vida comunitaria.
Su legado no se limita únicamente a los hechos históricos, sino que se extiende a la forma en que enfrentó los desafíos de su tiempo, manteniendo siempre una postura coherente con su fe. La conmemoración de su tránsito, ocurrida un tres de abril, invita a los fieles a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad en medio de las pruebas y la trascendencia de una vida dedicada al servicio de los demás.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra a San José el Innógrafo?
Se celebra el tres de abril, día de su tránsito a la vida eterna en el año ochocientos ochenta y seis.
En Constantinopla, san José, llamado el Himnógrafo, sacerdote y monje, que, mientras imperaba la lucha contra las sagradas imágenes, fue mandado a Roma a invocar la protección de la Sede Apostólica y, después de haber padecido grandes tribulaciones, tuvo finalmente el encargo de custodio de los vasos sagrados de la iglesia de Santa Sofía. — Martirologio Romano