18 de agosto
San Juan de Rila
Anacoreta
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los años de juventud y la vocación eremítica
San Juan de Rila nació en Skrino, en Bulgaria, alrededor del año 876, en el seno de una familia cristiana muy rica. Al quedar huérfano, tomó la determinacion de distribuir todos los bienes heredados entre los pobres y los maltratados para poder abrazar la vida monastica. Abandono su pueblo nativo vistiendo únicamente una veste hecha de piel y se estableció en una montaña alta y deserta, donde habitó en una humilde capaña construida con ramos. Durante aquella etapa inicial se nutría exclusivamente de plantas silvestres. Sin embargo, tras algún tiempo, fue cacciado del lugar por algunos brigantes y se vio obligado a buscar un nuevo refugio. Encontró entonces una cueva profunda en la cual habitó durante otros doce años. Su vida eremítica se desarrolló siempre en la compunción y en el pentimiento, marcada por el ascolto ininterrotto de la Palabra y por la oración incesante que elevaba a Dios.
Posteriormente, el santo decidió trasladarse desde aquella cueva hacia el desierto de Rila, donde eligió como morada una tana excavada en el interior de un árbol. En aquel lugar rezaba continuamente, se alimentaba únicamente de hierba y evitaba todo encuentro con otras personas. A pesar de su aislamiento, algunos pecorai descubrieron su escondite y comenzaron a esparcir la noticia entre los habitantes de la región. De este modo, su fama fue creciendo de manera notable y mucha gente deseaba ir a visitarlo. Para escapar de aquellos visitantes, el ermitaño abandonó la quercia y se trasladó sobre una rupe alta e inaccesible. Alli pasó siete años bajo el cielo abierto, expuesto a las inclemencias de las intemperies y dedicado por completo a rezar sin descanso. La fama del santo llego a impresionar al zar búlgaro San Pedro, quien quiso encontrarse con él, pero el santo decidió rechazar el encuentro.
El nacimiento del Monastero de Rila y las vicisitudes de las reliquias
El lugar donde el santo llevó a cabo su eremitismo comenzó a atraer a numerosos discipulos que dieron origen al célebre Monastero de Rila. Aquel complejo monástico fue dedicado originalmente a la Virgen Ossenovitza, un título que significa Protettrice. Juan de Rila rendía el alma a Dios el 18 de agosto del año 946 en Rila, Bulgaria. La fama del santo continuo creciendo incluso despues de su fallecimiento y se extendió con rapidez por las naciones vecinas. El cuerpo del santo fue trasladado con todos los honores a Sredez, en Sofia, donde lo colocaron dentro de la iglesia de San Luca. Más tarde, en el año 1183, las sagradas spoglie fueron llevadas a Estergom por disposición del rey húngaro Bela Tercero. Con el tiempo, aquellas reliquias fueron devueltas en el interior de un feretro de oro y conservadas nuevamente en la ciudad de Sofia. Durante el año 1238, en tiempos del reinado de Ivan Asen Segundo y del patriarca Vasilij, las spoglie fueron conducidas a la entonces capital de Tirnovo.
En el año 1469, las reliquias regresaron finalmente al Monastero de Rila, el cual habia sido reconstruido tras sufrir la destruccion provocada por bandas de brigantes. Tiempos despues, en 1961, el monasterio sufrió la confiscación por parte del régimen comunista, que lo transformó en un Museo nacional. No obstante, la fuerte presión popular ejercida por los fieles obligó a las autoridades a permitir el regreso de los monjes a su sede tradicional. El Monastero mariano de Rila se alza en la actualidad en una región montañosa a mil ciento cuarenta y siete metros de altitud, muy cerca de la carretera que comunica Sofia con Salonica. El monasterio se encuentra completamente circundado por muros que le otorgan el aspecto de una fortaleza. En su interior posee una iglesia de tres naves cuya fachada exterior se halla decorada con variados pinturas biblicas. El interior del templo está ricamente adornado con frescos que representan escenas bíblicas, retratos de santos, donadores y diversas leyendas apócrifas vinculadas a la Virgen.
El legado espiritual y la veneración universal
En el ábside de la iglesia principal domina la icona de la Virgen Odigítria, fechada en el duodécimo siglo. Por su parte, la sagrada imagen de la Theotókos Ossenovitza se conserva con gran devoción en una capilla especial y aparece ricamente ornada de piedras preciosas. Dicha joya fue ofrecida por el emperador bizantino Miguel Comneno en el decimotercer siglo como muestra de agradecimiento por la curación suya y la del dignitario Skilitza, concedida gracias a la intercesión de una reliquia del santo. Hoy en día, el flujo de pellegrinos y turistas que visitan el lugar supera las trescientas mil unidades cada año. La veneración profesada hacia San Juan de Rila une profundamente a las Iglesias Ortodoxas y a la Iglesia Católica. La Iglesia Católica lo conmemora de hecho en los calendarios de las Iglesias Greco-Católicas, aunque no figure todavia en el Martyrologium Romanum.
Entre los hitos de su culto moderno destaca la peregrinación que el papa Juan Pablo Segundo realizó para visitar su tumba. El mismo pontífice quiso incluirlo en el mosaico de la Capilla Redemptoris Mater situada en el Vaticano, considerándolo una sintesis perfecta de dos mil años de santidad proveniente tanto de Oriente como de Occidente. El papa Juan Pablo Segundo pronunció un memorable discurso el 25 de mayo de 2002 en el cual citó expresamente al beato Giovanni di Rila. A lo largo de su existencia, el santo alcanzó una profundidad teológica singular, tal como afirmaba San Nilo, quien define teólogo a aquel hombre dotado de una sabiduría que no procede de este mundo sino que brota directamente del Espíritu Santo. Movido por el amor hacia sus discípulos, quienes deseaban escuchar una última palabra de su parte, Juan escribió un testamento espiritual. Dicho testamento constituye un magisterio extraordinario sobre la búsqueda y la experiencia de Dios, y se dirige con claridad a cuantos desean abrazar y conducir una autentica vida cristiana y monástica.
Una vida de entrega
El itinerario espiritual de San Juan de Rila comenzó en su tierra natal de Skrino, donde tomó la valiente decisión de renunciar a su herencia familiar para repartirla entre los pobres. Este acto de caridad fue el preludio de una vida dedicada íntegramente a la búsqueda de Dios. Su vocación le llevó a experimentar diversas formas de vida solitaria, habitando primero en una humilde cueva y, posteriormente, encontrando refugio en el hueco de una antigua quercia, donde la oración se convirtió en su único sustento.
Buscando una mayor profundidad en su entrega, se retiró a una rupe de difícil acceso, donde permaneció durante siete años en una constante y silenciosa oración. Aquel periodo de soledad absoluta fue fundamental para consolidar su espíritu y preparar su alma para la misión que vendría después. Con el tiempo, su ejemplo atrajo a numerosos discípulos que deseaban seguir sus pasos, lo que motivó la fundación del Monasterio de Rila. Este centro monástico, construido bajo su guía, se consolidó como un lugar de paz y formación espiritual. A lo largo de su vida, San Juan de Rila recorrió diversos lugares significativos como Sredez y Tirnovo, dejando una huella imborrable en la tradición cristiana de Bulgaria. Su partida hacia la casa del Padre en el año novecientos cuarenta y seis marcó el inicio de una veneración que ha perdurado a través de las generaciones, siendo sus restos trasladados en diversas ocasiones hasta encontrar su morada definitiva en el monasterio que él mismo ayudó a fundar.
El culto y legado
La figura de San Juan de Rila es objeto de una profunda veneración por parte de los fieles de las Iglesias Ortodoxas y Greco-Católicas. Su santidad, manifestada en la austeridad de su vida eremítica y en la fundación del Monasterio de Rila, le ha valido el reconocimiento como santo patrón de Bulgaria. La memoria de sus restos, trasladados desde Sredez hacia Esztergom y finalmente devueltos a la paz del monasterio de Rila, simboliza la protección constante que el santo ejerce sobre su pueblo.
Cada año, el dieciocho de agosto, los fieles se reúnen para conmemorar su tránsito a la gloria, recordando su capacidad para elevar el corazón humano hacia lo trascendente. Su vida es una invitación a la humildad y al retiro interior, recordándonos que, incluso en la sencillez de una cueva o en el silencio de una montaña, es posible alcanzar una unión profunda con lo divino. La veneración hacia San Juan de Rila no es solo un acto de memoria histórica, sino un compromiso presente de vivir bajo la luz de su ejemplo, buscando siempre la santidad en las pequeñas y grandes renuncias de nuestra existencia cotidiana.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Juan de Rila?
San Juan de Rila se celebra el 18 de agosto, fecha en la que el santo rindió su alma a Dios en el año 946.
De qué es patrono San Juan de Rila?
San Juan de Rila es reconocido como el santo más amado por el pueblo búlgaro y el corazón espiritual del cristianismo en Bulgaria.