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12 de junio

San León III

Papa

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La consagración y el inicio del pontificado

San León III era nativo de Roma y su consagración episcopal y pontificia tuvo lugar el 27 de diciembre del año 795. Este acontecimiento revistió una importancia histórica singular, pues se trató del primer papa en ser elegido después de que el reino de los Franchi comenzara a ejercer su protección formal sobre el Estado eclesiástico. Dicha protección de los Franchi garantizaba una seguridad tanto interna como externa para los territorios pontificios en un momento de marcada inestabilidad. Tras su asunción al trono de Pedro, el nuevo pontífice comunicó sin demora a Carlo Magno la dolorosa noticia del fallecimiento de su predecesor, el papa Adriano I, al tiempo que le notificaba su propia elección al supremo ministerio.

En una clara muestra de ossequio y respeto hacia el monarca franco, San León III le envió el vessillo de la ciudad de Roma y las codiciadas llaves de la Confessione di San Pietro. Además, en el mismo gesto de consideración política y eclesiástica, el papa invitó formalmente a Carlo Magno a enviar un representante a la solemne ceremonia en la que el pueblo romano debía prestar su juramento de fidelidad. De este modo, el papa asumía la figura tradicional de gran sacerdote que intercede y prega continuamente por el pueblo cristiano, implorando del Cielo la victoria sobre los enemigos de Dios, mientras se entrelazaban de manera indisoluble los destinos de la Sede Apostólica y del reino franco.

La defensa de la fe frente al adozionismo

Durante su gobierno pastoral, San León III debió ocuparse con firmeza de la compleja cuestión teológica del adozionismo. Esta corriente doctrinal era sostenida principalmente por los obispos españoles Felice di Urgel y Elipando de Toledo, quienes defendían la tesis de que Jesucristo, en cuanto hombre, no era el verdadero Hijo de Dios, sino meramente un hijo adoptivo. Aunque la controversia ya había sido objeto de discusión durante el pontificado de Adriano I, y condenada formalmente en los sinodos de Ratisbona del año 792 y de Francoforte del año 794, el obispo Felice quiso descolparse apelando directamente a la autoridad de Carlo Magno.

Por intervención directa del rey, el papa convocó un sinodo en Roma en el otoño del año 798, en el cual se confirmó solemnemente la condena de las tesis de Felice. Posteriormente, Carlo Magno invitó al obispo Felice a su corte establecida en Aquisgrana, donde fue sometido a un riguroso confronto con el ilustre erudito Alcuino en una disputa que se prolongó durante seis días enteros. Al término de aquel largo debate, el obispo Felice reconoció públicamente su error doctrinal. En consecuencia, Carlo Magno lo despojó de su cargo pastoral y lo confió a la estrecha sorveglianza del arzobispo de Lione. Por su parte, el otro obispo fautor de la herejía, Elipando, contaba ya con unos ochenta años de edad, y la doctrina errónea terminó por decaer por la absoluta falta de otros sostenedores.

La controversia del Filioque

Otra cuestión doctrinal de gran relieve que marcó el pontificado de San León III fue la controversia en torno al Filioque, que enfrentó teológicamente a la Iglesia de Oriente y a la Iglesia de Occidente. En el venerable credo Niceno-Costantinopolitano, al tratar sobre la tercera persona de la Trinidad, se afirmaba que el Espíritu Santo procede del Padre. Sin embargo, en Occidente, partiendo del concilio de Toledo celebrado en el año 589, se había introducido la costumbre de añadir la palabra Filioque para precisar que el Espíritu Santo procede de manera simultánea del Padre y del Hijo, subrayando así la absoluta igualdad de las tres personas de la Trinidad. A partir de España, esta versión enriquecida comenzó a recitarse habitualmente durante las santas misas hasta volverse común entre todos los fieles occidentales.

Con el paso del tiempo, el uso del Filioque se convirtió en motivo de agudas discordias entre griegos y latinos, quienes se lanzaban recíprocas acusaciones de falta de ortodoxia, utilizando ambos bandos los venerables Actas del Concilio de Nicea como argumento interpretativo principal. Hacia el año 807, el contraste estalló con fuerza en la propia ciudad de Gerusalemme, enfrentando abiertamente a monjes griegos y monjes latinos. Ante esta situación, el papa reafirmó con claridad que la progresión del Espíritu Santo se da efectivamente del Padre y del Hijo. No obstante, dado que los monjes latinos involucrados eran de origen franco, el pontífice remitió prudente la cuestión a la decisión de Carlo Magno, quien convocó un nuevo sinodo en Aquisgrana en el año 809.

En el sinodo de Aquisgrana del año 809 se aprobó formalmente la permanencia de la adición del Filioque al credo litúrgico. Papa León III aprobó con beneplácito dicha deliberación sinodal, pero demostró su grandeza de ánimo al no considerarla obligatoria para los cristianos de rito griego, consciente de su deber pastoral de ser padre universal de todos los creyentes sin distinción de lenguas ni tradiciones particulares.

Las hostilidades en Roma y el atentado

Desde los primeros años de su pontificado, San León III debió afrontar graves avversità provenientes de los parientes del difunto papa Adriano I. Durante su gobierno, Adriano I había favorecido a sus familiares otorgándoles importantes encargos y altos oficios en la administración eclesiástica. Al fallecer el pontífice, sus parientes fomentaron un profundo odio contra San León III porque este último no podía ni debía continuar favoreciéndolos en sus ambiciones de poder. Este rencor acumulado desembocó en la organización de un auténtico atentado criminal contra la persona del papa.

Los hechos violentos ocurrieron el 25 de abril del año 799, cuando el papa se dirigía a caballo desde el palacio del Laterano hacia la iglesia de San Lorenzo in Lucina para presidir unas sagradas funciones. En el trayecto, el pontífice fue asaltado por un grupo de hombres armados que lo derribaron violentamente de su cabalgadura y lo maltrataron con saña. Los crueles asaltantes intentaron incluso accecar al papa y cortarle la lengua para silenciarlo de forma definitiva. Pese a las heridas, el papa logró buscar refugio en una iglesia cercana, pero fue implacablemente perseguido y alcanzado por sus agresores. Ya entrada la noche, los conjurados lo trasladaron como prisionero al monasterio de San Erasmo al Celio.

La providencia divina acudió en su auxilio cuando un grupo de fieles leales logró liberar al papa y lo condujo con presteza a la basílica de San Pietro. Posteriormente, San León III fue socorrido por el duca de Spoleto, Guinigi, quien lo puso a salvo trasladándolo a su propia ciudad. Ante la gravedad extrema de la situación institucional, el papa pidió la intervención directa de Carlo Magno, mientras que sus propios adversarios políticos también se habían apelado al juicio del rey franco para justificar sus acciones.

El proceso, la coronación imperial y los años finales

Para resolver el conflicto romano, se convocó un solemne proceso en el cual el pontífice, ante la presencia del propio Carlo Magno desplazado a Roma, pronunció un juramento solemne en el que declaró ante Dios no ser culpable de los crímenes que le imputaban sus enemigos. Poco después, el día 25 de diciembre del año 800, en un momento cumbre de la historia medieval, Carlo Magno recibió la corona del Sacro Romano Impero de las manos del propio papa. Convertido ya en emperador, Carlo Magno dispuso la sentencia capital para los criminales romanos que habían atentado contra la vida del pontífice; sin embargo, gracias a la intercesión magnánima del papa, aquella severa condena a muerte fue conmutada por la pena de exilio en Francia.

Los contrastes y las tensiones entre algunas poderosas familias patrizie romanas y la autoridad del papado no cesaron tras la muerte de Carlo Magno, acaecida en el año 814. De hecho, un nuevo complot fue urdido por facciones patricias romanas, aunque esta vez fue descubierto a tiempo. Los congiurati fueron acusados formalmente de lesa maestà y condenados a muerte. En esta ocasión, el papa actuó por su propia autoridad sin recurrir a Ludovico, sucesor del difunto emperador, manifestando un comportamiento severo que muchos consideraron poco adecuado para el supremo pastor espiritual de la cristianidad. Los estudiosos actuales no expresan una visión plenamente benevolente de la autoridad del papa durante este periodo, debido al contexto general de odi, rancores y profunda hostilidad que caracterizó aquella época.

Las graves acusaciones contra el papa surgieron al inicio mismo de su pontificado y se intensificaron durante los largos veinte años de su gobierno, llegando los ánimos sociales a instigarse continuamente en lugar de apaciguarse. A pesar de estas turbulencias terrenales, la obra cultural del pontífice dejó una huella duradera al fundar la Scuola Palatina, institución de la cual derivaría con el tiempo la prestigiosa Universidad de París. San León III entregó su alma al Creador el 12 de junio del año 816 y su cuerpo fue sepultado con honores en la venerable basílica de San Pietro.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia San León III?

San León III se festejaba el 12 de junio, fecha que fue posteriormente eliminada en la revisión litúrgica del año 1963.

Di cosa è patrono San León III?

En los hechos proporcionados no se mencionan patronatos específicos atribuidos a este santo.

En Roma, junto a San Pedro, san León III, papa, que confirió a Carlomagno, rey de los Francos, la corona del Imperio Romano y se esforzó con todos los medios para defender la recta fe y la dignidad divina del Hijo de Dios. — Martirologio Romano